Publicado el: 29 noviembre, 2017

La muerte siempre ha ocupado un lugar importante en la mente de las personas. El misterio que encierra es tan grande que, desde épocas ancestrales, las diferentes civilizaciones alrededor del mundo han tratado de entenderla y explicarla. 

En la actualidad, muchos evitan hablar sobre la muerte debido al miedo a lo desconocido o al sentimiento de dolor y angustia que causa; sin embargo, lo inevitable sucede, un amigo o familiar fallece, y ya no se le puede dar la vuelta al tema.

Conocer un poco sobre los negocios que se nutren de este suceso haría un poco más sencilla la realización del proceso administrativo reglamentario, que se pone en marcha cuando acontece una defunción.

La industria que ha superado todas las crisis

Las empresas dedicadas a cubrir servicios funerarios siempre tienen un mercado que atender.

Según cifras del Consejo Mexicano de Empresas de Servicios Funerarios (Comesef), el sector genera 12,000 millones de pesos cada año en todo el país. Si esta cifra es dividida entre las casi 660,000 personas que fallecen anualmente, se tendría que cada difunto genera un gasto aproximado a los 20,000 pesos.

En Aguascalientes, se registran 5,600 muertes por año y el valor de la industria funeraria alcanza los 112 millones de pesos, casi un 1 por ciento del valor total nacional (esta cantidad fue obtenida al multiplicar el número de muertes por el gasto aproximado que genera cada defunción).

Para operar, las proveedoras de servicios funerarios deben contar con instalaciones adecuadas y personal capacitado. Existen diversas normas que las unidades económicas de este giro deben cumplir, entre las más importantes se encuentra la Norma Oficial Mexicana 036 SCFI 2016, publicada en el Diario Oficial de la Federación el 30 de junio de 2015.

De las casi 5,000 funerarias que hay en el país, cincuenta están en Aguascalientes y de éstas, veinte se ubican fuera de la capital y dos son propiedad del gobierno estatal.

De acuerdo con Alfonso Linares, director general de Funerarias Arriaga, quien desde hace 22 años se dedica a esta actividad, existen muchas oportunidades para profesionalizar los servicios funerarios. Aunque no hay una institución que certifique a estas empresas, ha habido esfuerzos importantes para dar valor agregado a este sector.

“La industria tiene que transformarse, tiene que ser mejor en el sentido de ofrecer servicios con mayor valor agregado, definitivamente tiene que mejorar la atención. Por ejemplo, en nuestro caso, traemos un modelo de negocio de urnas ecológicas, una innovación y una tendencia en el mundo del mercado ecologista”, menciona.

¿Cuánto cuesta morirse en Aguascalientes?

Alfonso Linares identifica dos tipos de clientes: quienes se anticipan a la muerte y contratan seguros o paquetes provisorios, y quienes contratan los servicios en el momento. Estos últimos son la mayoría.

Según estima, cada año los servicios funerarios incrementan su costo un 10 por ciento; y como es un precio que a final de cuentas se tendrá que asumir, recomienda invertir antes de que ocurra la defunción.

El dolor es el mismo, ese no lo vamos a quitar jamás; pero la familia que lo prevé hace su funeral de una manera más desahogada. Hay armonía en la familia, no hay un quebranto financiero, hay más comunicación, más comunión”, afirma.

Funerarias Arriaga tiene paquetes que van desde los 10,800 pesos hasta los 50,000 pesos; sin embargo, hay más caros. El servicio más económico de esta empresa incluye el traslado, embalsamado, capilla de velación, cafetería, carroza, personal para cortejo fúnebre y ataúd.

La injerencia de la funeraria termina con la inhumación del cadáver, la cremación de los restos o la entrega del asentamiento ante registro civil. Para el primer caso, se debe contar con una propiedad en un panteón, las cuales rondan los 24,000 pesos en sus versiones más pequeñas (cuatro gavetas).

Si la familia del difunto no puede costear un espacio, el municipio renta propiedades por seis años en los panteones de la Asunción y Nuestra Señora del Refugio, a través de la Dirección de Panteones de la Secretaría de Servicios Públicos. Una vez cumplido el periodo, la familia tiene dos opciones: cremar los restos y adquirir un nicho para depositarlos o trasladarlos a un osario.

Adicionalmente, todas las personas que mueren tienen que pagar un impuesto. Ya sea que lo haga la familia o la funeraria, es necesario llevar a cabo un trámite de inhumación o cremación; el primero tiene un costo de 522 pesos y el segundo, de 1,136 pesos.

Pero no sólo es el dinero, hay todo un procedimiento administrativo que se tiene que llevar a cabo. Para fortuna de muchos, las funerarias se encargan de realizar la mayor parte.

Lo primero es la obtención del certificado de defunción, el cual es expedido sin costo por la clínica que atendió al finado, o bien, por el Servicio Médico Forense, si la muerte se presentó en otro lugar.

Posteriormente, se tramita el acta de defunción, documento oficial que valida el deceso. Ésta se obtiene al presentar el certificado de defunción, el acta de nacimiento del fallecido y, si es el caso, el acta de matrimonio. Para la gestión de este documento, la familia puede apoyarse de la funeraria.

Con el acta de defunción, los restos del fallecido podrán ser depositados finalmente en el espacio previsto.