Publicado el: 27 octubre, 2017

Leonardo Ortiz y Yoliztli Ramos/Líder Empresarial

La mayor parte de la vida de Ignacio Ambriz ha girado en torno al fútbol, y podría decirse que este deporte ha moldeado su carácter; sin embargo, algunas de las cosas que más lo caracterizan las aprendió en las calles de su barrio. ¿Cómo se llega a ser un líder? El exfutbolista y actual director técnico del Necaxa habla al respecto.

Líder Empresarial (LE): ¿Quién es Ignacio Ambriz?

Ignacio Ambriz (IA): Es un tipo que viene de un barrio, eso lo traigo muy marcado. Ahí me enseñé a pelear para sobrevivir, a formar un carácter para salir adelante en cualquier circunstancia. Me considero bonachón. La gente podrá decir otra cosa; pero me gusta mucho esa parte humana que me hace estar cerca de los míos.

LE: ¿Qué lo inspira?

IA: El fútbol, bastante. Y siempre me inspiró mucho mi papá, que en paz descanse.

LE: ¿Cómo se ve sin el fútbol?

IA: Difícil contestar esa pregunta, porque de mis 52 años, 34 han ocurrido dentro del fútbol. De verdad, soy un tipo que trata de vivir el día a día de la mejor manera; pero sé que en algún momento me veré enseñando a los jóvenes o niños.

LE: ¿Cuál es su mayor miedo?

IA: Perder un hijo. Creo que es más normal que tus hijos te entierren; pero ese es uno de mis temores. Tengo dos, no poder estar con ellos me doblaría mucho.

LE: ¿Qué representa Necaxa para usted?

IA: Muchísimo. Para mí, Necaxa significa haber surgido como futbolista. Fue el equipo que me dio la posibilidad de formarme como jugador; ha sido mi escuela, mi universidad; me ha permitido ser campeón. Llegar a ser su entrenador es una satisfacción enorme. Sé lo que significan estos colores y, gracias a Dios, me ha tocado ser parte de ello.

LE: En Necaxa se le ve diferente, tiene un semblante más relajado y tranquilo, ¿cómo transmite eso a su equipo?

IA: Espero que no se escuche muy loco; pero es un club que quiero mucho. Esa alegría que me da ver las instalaciones y presumir que ésta es mi casa, trato de transmitirla a los jugadores. Venimos a divertirnos y disfrutar. Soy un tipo que aparenta ser más serio de lo normal; pero estar aquí me ha abierto otro panorama. El tiempo me dio más madurez para ser director técnico, contagiar a mis jugadores y defender los colores, o como digo vulgarmente, morirnos en la raya.

LE: ¿El liderazgo es algo con lo que se nace o se hace?

IA: Yo creo que naces con una parte y otra la aprendes. Como dicen: “La burra no era arisca, los palos la hicieron”. Vas forjándote en el barrio, en cada golpe que tienes cuando juegas. Hoy, cuando los chicos se me acercan en ese plano personal, trato de transmitir todo lo que viví. Te haces un líder conforme vas cometiendo aciertos y errores.

LE: ¿Cuál considera que es la clave del éxito?

IA: Para mí, es el trabajo y la humildad; tener siempre los pies en la tierra, saber que nadie regala nada, que todo se gana con la constancia del trabajo. Es lo único que te ayuda a salir adelante. En cualquier circunstancia, hay que tratar de ser lo más sencillo y humilde.

LE: ¿Cuál es su mayor fracaso?

IA: Siempre que no logras tu objetivo dices que fracasas; pero al final es lo que te hace madurar. Me hubiera gustado hacer una carrera académica. Cuando mi hermano mayor se recibió de Administración de Empresas, mi papá me dijo: “A ver cuándo me entregas un título”; pero bueno, luego le entregué títulos diferentes.

LE: ¿Cómo maneja la presión en momentos adversos?

IA: Si algo tiene el fútbol que no tienen otros trabajos, es que como entrenador vives de un resultado cada ocho días. Debes estar lo más tranquilo ante la crítica, no hay que tomar nada personal. El fútbol es un deporte donde todos saben y opinan; sin embargo, las decisiones las tomas tú. Cuando está más fuerte la crítica, me siento más a gusto, me gusta esa adrenalina.