Publicado el: 25 julio, 2017

Durante mucho tiempo, e incluso en la actualidad, las empresas se han enfocado en las métricas de utilidades, ventas, producción, etc., y se han olvidado centrarse en lo fundamental que es la persona; es decir, en el “capital humano”.

Todavía algunas generaciones en puestos gerenciales tienen la idea de que remunerar económicamente y ser “cordial” basta para motivar y exigir el mayor rendimiento a sus colaboradores, en cumplimiento de las métricas antes mencionadas. Derivado de una ideología que consiste en casarse con una empresa, trabajar en algo que no te apasione pero que ofrezca una paga por arriba del promedio, para con ello comprar un carro último modelo, adquirir una casa, estabilidad y ser “exitoso”. Sin embargo, la realidad actual, ya es otra…

En lo personal, no me identifico como un “millennial” ni creo del todo en algunos de esos clichés, empero, comparto que las nuevas generaciones con mayores grados de educación, con experiencias multiculturales, acceso a gran cantidad de información, o bien, con la visión de no querer compartir las mismas frustraciones de sus padres, están rompiendo los paradigmas laborales. Ya no basta solo un sueldo económico para retener al mejor talento, si no va más allá de ello…

Los nuevos esquemas de trabajo más apreciados por los mejores talentos, y los recientes profesionistas son aquellos que ofrecen un valor agregado al empleado, como lo es el denominado ‘salario emocional’. Pero, ¿qué es exactamente el salario emocional?, en esencia, son todas aquellas retribuciones ajenas a lo económico, que brinda una empresa para que su colaborador se sienta motivado, parte de un equipo y de la cultura de la empresa, que se sienta tomado en cuenta e identificado, mucho más empoderado, capaz de hacer por sí mismo un impacto significativo a su alrededor. Ejemplos de ello son:

  1. Torneos deportivos internos para la integración, comunicación y puesta en práctica del liderazgo y trabajo en equipo.
  2. Horarios flexibles: Es horrible, arcaico, obsoleto y lo que se pueda agregar el uso de relojes checadores que descuenten al trabajador por minuto de retraso o por un absurdo bono de puntualidad, los horarios flexibles van más encaminados a ser responsables de la entrega de nuestro trabajo o por proyectos en fechas determinadas.
  3. Home Office o días libres: En algunas metrópolis es gratificante al menos un día de home office para aumentar tu creatividad, despejarte de los embotellamientos y tener un mayor espacio de tiempo productivo, o bien, día libre por cumpleaños o emergencias familiares sin engorrosos trámites y papeleos.
  4. Programas de Coaching&amp, Mentoring: Es admirable que se te permita no solo un ascenso de puesto, sino un ascenso como persona, donde exista capacitación constante y planes de formación, acompañados por algún líder que te facilite tu proceso de desarrollo de tus capacidades, en todo momento.
  5. Beneficios Sociales: Prestaciones por encima de la ley, seguros de gastos médicos mayores, seguro de vida, caja de ahorro, transporte colectivo, convenios en algún club deportivo, o bien un adecuado balance entre el trabajo y la vida personal.
  6. Espacios de Innovación: Es imprescindible contar con espacios que inciten a la relajación, al trabajo colaborativo, a la innovación, con equipos de trabajo que cuiden tu salud.
  7. Voluntariado: El saber que es parte de la cultura de la empresa hacer un impacto positivo a la comunidad y ser responsables socialmente, es un gran aliciente para el bienestar social de cualquier persona.
  8. Liderazgo: Contar con liderazgos que reconozcan las capacidades y el trabajo de sus colaboradores, que no sean simplemente “jefes” sino líderes inspiradores.

Todo lo anterior, con el fin de aumentar la felicidad del trabajador, su productividad, su desarrollo humano y profesional, lo cual se ve reflejado en automático en los indicadores o en el Balance Score Card de la organización. En otras palabras, no es una utopía, empresas como Google, Pixar, Twitter, Facebook, toman lo anterior como parte de su cultura.

Empresarios, jefes, emprendedores, gerentes de venta a tomar nota. Recuerda trabajar para vivir, no vivir para trabajar, haz lo que amas, viaja más seguido y cultívate intelectualmente.