En los ojos de Víctor Reyna se ve la amabilidad de alguien que valora el trato con las personas, cuando nos invita a sentarnos.
Nació en Monterrey, ahí creció y vivió los primeros 20 años de su vida. Desde pequeño le gustaron los negocios, ya que vendía dulces y comics en la escuela; de la misma forma, tomó el ejemplo de su padre, un administrador y emprendedor, que manejaba dinero. Por esto es que cuando crece, decidió ser contador. Estudió en la Universidad Autónoma de Nuevo León, pero en 2005 se mudó a San Antonio, Texas, para continuar con sus estudios.
A la par de que estudiaba, trabajaba en una aerolínea. Mientras estaba con la aerolínea se empezó a interesar por el lado operativo de la misma, por lo que pensó que esa sería su carrera. Pero se casó y se mudaron a Inglaterra.
En Inglaterra no pudo conseguir un puesto en la agencia de viajes local; sin embargo, durante una feria del empleo consiguió un puesto en el Bank of America. Ahí revivió la chispa por la administración y el manejo de dinero que tenía cuando era pequeño.
No obstante el tener trabajo, Víctor buscó prepararse más y terminó su licenciatura en Administración de Empresas en la Universidad de Maryland, en Inglaterra. En ese lugar, conoció a personas de varios países, algo que, confiesa, le dio una visión más global de las cosas, ya que se enriqueció de las diferentes perspectivas que había en su universidad.
“Haber estado en diferentes países y haber estudiado en México, Estados Unidos y Europa, y vivir todo esto, creo que te abre tu otra perspectiva. Esa es otra visión, una visión global”.
A partir de ahí, su carrera continuó en el sector bancario hasta llegar Amegy Bank, donde actualmente se desempeña como Vice President of Business Banking.
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A su vez, confiesa que tuvo un gran mentor que le enseñó que hay dos tipos de oportunidades a lo largo de la carrera: las de un cambio de empresa o las de aprendizaje. En las primeras es cuando otra empresa te busca para ofrecerte un mejor puesto con mejores compensaciones; mientras que la segunda es cuando buscas aprender para alcanzar un nuevo nivel dentro de la misma institución.
Gracias a esto, él eligió cambiar de puesto a uno con menor sueldo; no obstante, esto al final se transformó en una oportunidad para crecer, pues obtuvo el conocimiento para llegar hasta donde está hoy.
“En ese momento, me senté a platicarlo con mi mentor. Él fue quien me enseñó esos dos tipos de oportunidades. No me lo dijo así textualmente, eso es como yo lo entendí. Y dije, bueno, voy a hacer este movimiento porque este cambio es una oportunidad para mi carrera”.
Debido a su puesto, él se encarga de trabajar con clientes internacionales, a los cuales siempre les recomienda una cosa: conocer la cultura a la que llegarán. No es lo mismo trabajar en México que en Estados Unidos. Por eso, siempre los apoya, creando puentes para que exista una mejor comunicación, ya que él mismo se enfrentó a ese cambio de paradigma mental.
Con sus 17 años de experiencia, aparte de adaptarse a la cultura, recomienda a las empresas que van a instalarse en Estados Unidos: que tengan un estudio de mercado del producto que van a vender para ver si es viable; que tengan un banco con el cual trabajar; y por último, buscar talento local.
“Cuando ellos vienen a establecer sus operaciones y hablamos la primera pregunta siempre es: ¿cuál es tu producto?, ¿qué es lo que estás trayendo? ¿Ya hiciste tu estudio de mercado?”
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Debido al reconocimiento de su trabajo, alcanzó la presidencia de la Asociación de Empresarios Mexicanos en San Antonio, la cual tiene capítulos en varias partes de Estados Unidos y México.
“Gracias a Dios se dio la oportunidad de que yo fuera elegido en octubre del 2023 para ser el presidente del término 2024-2025”.
Como presidente de la asociación ha buscado generar relaciones entre las diferentes cámaras de comercio y asociaciones para trabajar en conjunto. A su vez, ha llevado diferentes delegaciones comerciales a algunas ciudades mexicanas para comenzar un intercambio comercial entre San Antonio y México.
Para lograr el balance entre su trabajo en Amegy Bank y la Asociación de Empresarios Mexicanos, Víctor no lo piensa y declara que es gracias a su grupo de trabajo. Por un lado, sabe que si no se encuentra en el banco, sus clientes serán bien atendidos y, por el otro, el consejo directivo de la asociación lo apoya.
Y aunque él comenta que jamás ha sufrido discriminación, sí hace hincapié en trabajar duro, en el esfuerzo constante y la necesidad de no dejar de aprender. Y a pesar de tener muchos años en el sector, considera que su mayor logro ha sido liderar la Asociación de Empresarios Mexicanos, ya que él busca servir a la gente, a los empresarios, a su comunidad.
“Yo creo que dicen que existen cuatro o cinco lenguajes de amor y uno son actos de servicio y ese soy yo”. Ese es el tipo de persona que soy yo”.
Víctor ve el panorama económico entre México y Estados Unidos como bueno, ya que para él, siempre ha habido y habrá incertidumbre.
“Creo que siempre vivimos en tiempos de incertidumbre, pero yo veo mucha oportunidad, o sea, la relación Estados Unidos-México ha existido por muchísimos años, es algo que no lo veo irse”.
Por eso mismo, para cerrar la plática nos aconseja que enfrentemos nuestros miedos:
“No tengan miedo. Corran hacia ellos, enfréntenlos con determinación, no dejen que ese miedo bloque el camino, la meta que está al fondo. Rodéense de gente, de mentores, esos principalmente, y sean agresivos y determinados en su carrera”, concluye.








