La crisis política entre Venezuela y Estados Unidos no solo reconfigura el tablero geopolítico internacional, sino que abre un escenario de incertidumbre económica, reordenamiento de flujos de inversión y presión sobre las democracias latinoamericanas, coincidieron especialistas durante el conversatorio “Venezuela y Estados Unidos: neoliberalismo y reconfiguración del orden internacional”, organizado por la Universidad de Guanajuato.
Desde una perspectiva que integra economía política, comunicación y estudios culturales, los ponentes analizaron cómo la llamada era de la posverdad, el debilitamiento institucional y el uso estratégico de plataformas digitales inciden directamente en mercados, estabilidad regional y toma de decisiones empresariales.
Posverdad, mercados y riesgo económico
La Dra. Lidia Ángel García-Rosales, profesora de la División de Derecho, Política y Gobierno de la Universidad de Guanajuato e integrante del Sistema Nacional de Investigadores, advirtió que la desinformación masiva ya no es solo un fenómeno cultural, sino un factor de riesgo económico.
“Las narrativas digitales influyen en la percepción de estabilidad de los países y, por tanto, en decisiones de inversión, comercio y financiamiento internacional”, señaló García-Rosales.
Explicó que, en el caso venezolano, la circulación de imágenes, memes y contenidos no verificados sobre la detención del presidente Nicolás Maduro generó volatilidad informativa, afectando la credibilidad institucional y la lectura externa del país como destino económico.
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Autoritarismo, medios y fuga de capitales
Durante su intervención, la académica subrayó que la restricción a la libertad de prensa y el control informativo tienen consecuencias económicas directas.
“Cuando se criminaliza el periodismo y se limita el acceso a datos oficiales, se inhibe la transparencia que requieren los mercados para operar con certidumbre”, afirmó García-Rosales.
Recordó que organismos internacionales han documentado violaciones sistemáticas a derechos humanos y persecución a medios independientes en Venezuela, condiciones que históricamente derivan en fuga de capitales, contracción productiva y aislamiento financiero.
Inestabilidad política y efectos en América Latina
Por su parte, el Dr. Luis Gerardo León Ganasio, profesor del Departamento de Administración Pública de la Universidad de Guanajuato, sostuvo que la crisis venezolana debe analizarse como un caso de advertencia regional.
“No estamos ante un debate ideológico entre izquierda o derecha, sino ante un modelo donde la concentración del poder destruye el contrato social y colapsa la economía”, afirmó.
El especialista explicó que la pérdida de servicios básicos, el colapso salarial y la informalización extrema del mercado laboral en Venezuela son el resultado de la ruptura entre Estado, mercado y ciudadanía, un escenario que puede replicarse en otras economías si se debilitan los contrapesos institucionales.
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Empresas, inversión y el factor institucional
León Ganasio destacó que la migración masiva venezolana es también un fenómeno económico, impulsado por la pérdida de oportunidades productivas.
“Cuando el ciudadano deja de importar al Estado, la economía se desarticula y la inversión busca refugio en países con mayor certidumbre jurídica”, puntualizó.
Añadió que Estados Unidos actúa bajo una lógica de interés económico estratégico, más que humanitario, priorizando control de activos, estabilidad regional y reposicionamiento comercial.
¿Qué debe observar el sector productivo?
Ambos especialistas coincidieron en que empresarios, inversionistas y tomadores de decisiones deben prestar atención a:
- Fortalecimiento o debilitamiento de instituciones democráticas
- Transparencia informativa y acceso a datos públicos
- Estabilidad regulatoria y seguridad jurídica
- Uso de narrativas digitales como herramienta de presión económica
“Hoy, la percepción es tan determinante como la realidad económica”, concluyó García-Rosales.
Economía, democracia y comunicación
El foro cerró con un llamado a comprender que la economía ya no puede analizarse sin comunicación, cultura digital y política, pues la disputa por la narrativa impacta directamente en mercados, confianza y desarrollo.












