Después de 24 años de operaciones, Telefónica México, conocida como Movistar, prepara su adiós definitivo del país. Y es que la empresa española confirmó su salida del mercado nacional, junto con el de Chile y Venezuela, como parte de una estrategia global de desinversión en Hispanoamérica. La decisión marca el cierre de una era en el sector de las telecomunicaciones mexicanas.
En ese sentido, el presidente de Telefónica, Marc Murtra, anunció en conferencia de prensa que la firma pondrá fin a su presencia en Hispanoamérica, tal como lo establece su Plan Estratégico 2026-2030.
“Nuestra salida responde a una estrategia que se tomó en 2019 y que el Plan Transform & Grow refrenda ahora. Telefónica Hispam está todavía en México, Chile y Venezuela, y nos vamos a ir de todo Hispam”, expresó Murtra al presentar el nuevo plan de la compañía.
Con esta decisión, Telefónica se concentrará únicamente en España, Alemania, Reino Unido y Brasil, países donde mantiene operaciones rentables y sostenibles. La salida de México forma parte de un proceso gradual de desinversión que ya incluyó a Argentina, Perú, Ecuador y Uruguay, y próximamente a Colombia.
En México, Telefónica llegó a principios del milenio con la finalidad de convertirse en el segundo operador más importante del país. En 2001 contaba con 1.2 millones de clientes, y en pocos años superó los 26 millones, posicionándose justo detrás de Telcel, propiedad de Carlos Slim. Su crecimiento fue impulsado por tarifas competitivas, agresivas campañas de prepago y un fuerte despliegue de infraestructura.
En 2012, Movistar fue la primera marca en ofrecer red 4G en México, un paso que consolidó su imagen como una empresa innovadora. Sin embargo, el entorno competitivo no tardó en cambiar.
¿Por qué se va Telefónica de México y quién será el comprador?
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La reforma de telecomunicaciones de 2013 prometía abrir el sector, pero la concentración del mercado y los costos regulatorios terminaron afectando la rentabilidad de la compañía. Telefónica enfrentó multas, aumentos en los costos por uso del espectro y una serie de barreras que frenaron su expansión.
En 2019, la firma tomó una decisión crucial de ceder su red móvil a AT&T mediante un acuerdo para utilizar su infraestructura en la última milla inalámbrica. Esto le permitió reducir costos y operar como operador móvil virtual (OMV), al igual que Virgin Mobile o Bait, de Walmart. A pesar de esta medida, la rentabilidad siguió sin repuntar.
Por su parte, aunque aún no hay detalles oficiales sobre la venta de sus operaciones, fuentes cercanas al proceso mencionan a Beyond One, propietaria de Virgin Mobile México, como uno de los posibles postores para adquirir la base de clientes de Telefónica.
Se estima que la transacción podría alcanzar los 500 millones de euros (alrededor de 575 millones de dólares), aunque ni Telefónica ni Beyond One han confirmado públicamente las negociaciones.
Hasta que se concrete la venta, los servicios de telefonía e internet continuarán funcionando sin interrupciones. La empresa aseguró que tanto los clientes minoristas como los corporativos seguirán recibiendo soporte y cobertura. Una vez formalizado el traspaso, los usuarios serían migrados gradualmente al nuevo operador para evitar afectaciones.
¿Qué pasará con los trabajadores de Telefónica México?
La noticia de la salida de Telefónica ha encendido las alarmas entre sus más de 2 mil empleados directos e indirectos en México, quienes esperan claridad sobre su futuro laboral.
Hasta ahora, la compañía no ha ofrecido detalles sobre posibles despidos, reubicaciones o transferencias de personal. Sin embargo, en procesos anteriores de venta de operaciones en otros países de Hispanoamérica, Telefónica ha optado por absorber parte de la plantilla en empresas asociadas o ofrecer liquidaciones conforme a la ley local.
En el caso de México, podría esperarse un proceso ordenado de transición, en el que el comprador (de confirmarse Beyond One) podría retener parte del personal operativo y técnico, especialmente en áreas de atención al cliente y soporte de red.
El impacto laboral dependerá en gran medida de la estructura final de la venta y de los compromisos adquiridos por el nuevo operador.
De concretarse la transacción, los trabajadores podrían enfrentar tres escenarios principales:
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Absorción parcial del personal por parte del comprador, especialmente técnicos, ingenieros y personal de mantenimiento.
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Reubicación dentro de Telefónica en otras regiones o filiales, aunque esto sería limitado dada la desinversión en Hispanoamérica.
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Liquidaciones conforme a la Ley Federal del Trabajo, con compensaciones por antigüedad y fin de contrato.
Para los empleados administrativos, ejecutivos comerciales y personal de ventas, el futuro luce más incierto. Muchos podrían ser recontratados por empresas subcontratistas o nuevos operadores móviles virtuales, pero bajo condiciones distintas.
¿Qué sigue para los usuarios de Movistar?
De acuerdo con Telefónica, los millones de clientes seguirán contando con sus servicios sin interrupción durante el proceso de venta.
Cuando el nuevo operador tome el control, los usuarios serán notificados y su migración se realizará de forma escalonada, garantizando continuidad en llamadas, datos y planes contratados.
En caso de concretarse la compra por parte de Beyond One, se espera una integración bajo la marca Virgin Mobile México, que mantendría las condiciones actuales de servicio y cobertura.
Los usuarios no deberán realizar ningún trámite adicional y sus líneas seguirán activas. No obstante, podrían presentarse ajustes de tarifas, beneficios o planes una vez completada la transición.
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