El presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump, anunció la creación del Servicio de Impuestos Externos (External Revenue Service). Este organismo recaudará aranceles, derechos y otras formas de ingresos provenientes del comercio internacional. Trump planea implementarlo el 20 de enero, día de su toma de posesión.
Trump declaró que los acuerdos comerciales actuales son «débiles» y «blandos». Según él, estos acuerdos han enriquecido a otras naciones mientras los estadounidenses soportan impuestos internos altos. Ahora, la prioridad será que los socios comerciales «paguen su parte justa» mediante aranceles significativos.
Entre las medidas anunciadas, destacan:
- Un arancel universal del 10 % a las importaciones globales.
- Un arancel específico del 25 % a las exportaciones provenientes de Canadá y México.
- Un arancel del 60 % para bienes provenientes de China.
En 2024, el déficit comercial con estos países alcanzó cifras notables: 67 mil 900 millones de dólares con Canadá, 152 mil 400 millones con México y 279 mil 400 millones con China, según la Oficina de Análisis Económico de Estados Unidos.
¿Cómo funcionará este nuevo organismo?
El Servicio de Impuestos Externos se enfocará en la recaudación de ingresos internacionales, similar al rol del Servicio de Impuestos Internos (IRS), que recauda impuestos domésticos. Aunque esta nueva agencia necesitará aprobación del Congreso, Trump cuenta con el respaldo mayoritario de los republicanos en ambas cámaras legislativas.
Steve Bannon, ex asesor de Trump, sugirió que esta agencia podría sustituir al impuesto sobre la renta como principal fuente de ingresos del país. Según Bannon, los aranceles financiaron al gobierno estadounidense antes del siglo XX y podrían hacerlo nuevamente.
Críticas y controversias
Expertos y críticos han cuestionado la viabilidad del Servicio de Impuestos Externos. Argumentan que duplicaría funciones ya manejadas por agencias como el Departamento de Comercio y la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza. Además, destacan que los aranceles podrían incrementar los precios para los consumidores estadounidenses, agravando la inflación.
Implicaciones para los socios comerciales
Los países afectados, como Canadá, México y China, ya han expresado preocupación por las políticas arancelarias de Trump. Estos aranceles podrían desencadenar represalias y afectar las exportaciones estadounidenses, lo que intensificaría las tensiones comerciales globales.
Trump insiste en que su enfoque busca equilibrar las relaciones comerciales y fortalecer la economía estadounidense. Sin embargo, economistas alertan sobre los riesgos de aislarse en un mercado global interconectado. Si bien los aranceles aumentarían la recaudación gubernamental, podrían impactar negativamente en las cadenas de suministro y los consumidores.
En conclusión, la creación del Servicio de Impuestos Externos refleja una estrategia de política económica y comercial radical. Su implementación definirá la dirección del comercio estadounidense, pero también sus relaciones internacionales.









