El sistema eléctrico mexicano opera bajo un modelo centralizado en el que la Comisión Federal de Electricidad (CFE) mantiene el control total de la red nacional. Aunque ese esquema ofrece coordinación operativa y supervisión unificada, también concentra riesgos en una sola entidad.
Para Hugo Muñoz Osorio, presidente de la Asociación de Contratistas de Obras Eléctricas, el país podría enfrentar colapsos regionales o parciales si la infraestructura eléctrica no se refuerza con inversión y planeación.
“La CFE tiene el control completo de la red eléctrica a nivel nacional. Sí puede haber un colapso de energía, porque a pesar de las ingenierías y estudios, todo es fortuito. La electricidad y la electrónica no son predecibles”, explicó Muñoz.
Un sistema centralizado bajo presión
Desde que la CFE recuperó su papel como único operador y proveedor de energía, el sistema depende de su capacidad para mantener y ampliar la red. La cancelación de esquemas de inversión mixta redujo la participación privada y limitó la expansión de generación y transmisión.
El aumento sostenido de la demanda eléctrica, impulsado por la industria, el consumo doméstico y la electromovilidad, ejerce una presión creciente sobre una infraestructura que opera al límite técnico. Los apagones registrados en el norte y el bajío reflejan una red fragmentada y sobreexigida.
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El papel del CENACE en la contención de fallas
Pese a los riesgos, México cuenta con un sistema de control avanzado operado por el Centro Nacional de Control de Energía (CENACE). Este organismo monitorea, secciona y aisla las fallas eléctricas para evitar que se propaguen a escala nacional.
“Si el colapso viene del sur, se corta al sur para que no afecte al centro y al norte. El CENACE tiene una coordinación tremenda para evitar apagones nacionales”, afirmó Muñoz.
Gracias a estos mecanismos, el país reduce el riesgo de apagones generalizados, aunque la protección depende del mantenimiento y la capacidad de respuesta de cada región.
Factores estructurales y medidas preventivas
El mayor riesgo no proviene solo del control centralizado, sino del envejecimiento de las redes, la falta de inversión en generación renovable y la escasez de infraestructura de respaldo. Muñoz consideró que el sistema requiere modernización urgente y mayor inversión privada, acompañada de capacitación técnica continua.
“Sí puede pasar, pero México está preparado para contenerlo. La coordinación técnica y el seccionamiento de fallas son claves para evitar que una falla local se convierta en un colapso nacional”, destacó.
La posibilidad de un colapso energético nacional existe, pero el CENACE y la CFE cuentan con protocolos y personal especializado para mantener la estabilidad del sistema.
El reto —coinciden especialistas— será mantener el equilibrio entre control estatal, inversión privada y actualización tecnológica para garantizar un suministro eléctrico seguro, confiable y resiliente.









