La parálisis del gobierno en Estados Unidos ha desencadenado un escenario crítico para el sistema y el espacio aéreo del país. Según el secretario del Departamento de Transporte (DOT), Sean Duffy, los efectos del cierre ya son palpables, y la falta de controladores aéreos podría llevar a nuevas restricciones en el espacio aéreo.
«No queremos esperar a que los problemas se conviertan en una crisis«, dijo Duffy.
La causa del problema es clara: una escasez de 2 mil controladores aéreos y la falta de pagos a los empleados clave que, según Duffy, están buscando “trabajos secundarios” para sobrevivir.
La situación se complica aún más por los efectos del cierre del gobierno, que ha dejado a miles de controladores sin pago, provocando fatiga y presión sobre un sistema que ya estaba al límite.
«Nuestros controladores están trabajando horas extra, pero esta situación no es sostenible», agregó Brian Bedford, administrador de la FAA, al hablar de las dificultades que atraviesan los trabajadores de la aviación.
Para mitigar el riesgo de un colapso total, la FAA ha anunciado una reducción del 10% en la capacidad de 40 mercados de alto volumen.
«Estamos adelantándonos a los problemas, no vamos a esperar a que la situación se salga de control», comentó Bedford, quien enfatizó que esta es solo una medida inicial.
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La reducción de capacidad se traducirá en más cancelaciones y demoras. Las aerolíneas se verán obligadas a ajustar sus vuelos, lo que afectará especialmente a los viajeros del fin de semana.
Aunque las aerolíneas no están felices con la medida, Duffy aclaró que «no queremos que una aerolínea se vea afectada de manera desproporcionada«, pero la seguridad sigue siendo la prioridad.
«La seguridad es nuestra máxima prioridad», subrayó Duffy, quien también reconoció que los controladores, que ya han trabajado bajo condiciones extremas.
«No pueden seguir sin recibir pagos por mucho más tiempo». Según él, muchos controladores han expresado que «perder dos cheques de pago es insostenible».
El gobierno ya había destinado 12 mil 500 millones de dólares para modernizar la infraestructura del espacio aéreo, pero Duffy insistió en que el total de 31 mil 500 millones de dólares sigue siendo esencial para completar el proyecto.
A pesar de los esfuerzos, la falta de recursos y personal podría seguir impactando la eficiencia y seguridad del sistema aéreo.
Mientras tanto, los viajeros estadounidenses ya están viendo las consecuencias: demoras y cancelaciones se han incrementado, y el futuro sigue siendo incierto.
«Sí, me preocupa la carga económica. Las aerolíneas transportan bienes esenciales y pasajeros, pero no podemos comprometer la seguridad«, explicó Duffy, aludiendo a los efectos económicos que esta crisis podría traer.
«Estamos tomando decisiones difíciles para garantizar que el sistema siga siendo seguro», concluyó el secretario, anticipando más dificultades para los viajeros en los próximos días.









