El mercado laboral de Jalisco experimentó un retroceso importante. La pérdida de empleo afectó principalmente a dos sectores clave: las actividades agropecuarias y los micronegocios. Estos datos provienen de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).
Las cifras de la ENOE, correspondientes al tercer trimestre de 2025, evidencian una disminución de la población ocupada en la entidad. En total, la población con un trabajo disminuyó en 47 mil personas respecto al mismo periodo de 2024.
¿Cuál fue la afectación principal en la población ocupada de Jalisco?
La disminución de la población ocupada total en Jalisco alcanzó las 46,597 personas. Esta reducción coloca la cifra de ocupados en 3.86 millones en el tercer trimestre de 2025.
El sector primario fue uno de los más golpeados. Las actividades de la agricultura, ganadería, silvicultura, caza y pesca perdieron 81,732 empleos en un año.
De acuerdo con el INEGI, este sector pasó de concentrar el 10.3% al 8.4% de la población ocupada total. Por consiguiente, la pérdida es notable y ejerce una fuerte presión en la economía rural.
La pérdida de población ocupada no se limitó al campo. Los micronegocios registraron la segunda disminución más significativa. Estas pequeñas unidades económicas, que incluyen a establecimientos con hasta 15 empleados en la industria o cinco en comercio y servicios, vieron desaparecer 59,716 empleos.
La reducción fue considerable, pasando de 1.56 millones a 1.51 millones de personas ocupadas en este segmento. En suma, las pérdidas en el sector agropecuario y en los micronegocios superan las 140 mil personas.
Agricultura y ganadería de Jalisco pierden más de 8 mil empleos en 2025
¿Cómo impactó la pérdida de empleo en el sector de los micronegocios y servicios de Jalisco?
La contracción en los micronegocios afectó el ámbito no agropecuario. La cifra de personas ocupadas en este sector disminuyó en 75 mil personas. La caída en los micronegocios es especialmente preocupante, pues son un pilar fundamental del empleo y la actividad económica.
En contraparte, los grandes establecimientos mostraron un incremento de 17,884 personas ocupadas. Sin embargo, este aumento no compensó las pérdidas en los segmentos más pequeños.
Otros servicios y actividades también experimentaron contracciones en su población ocupada:
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Restaurantes y servicios de alojamiento: Disminuyó en 24,743 personas.
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Comercio: Perdió 13,099 personas.
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Servicios sociales: Redujo su fuerza laboral en 31,337 personas.
La disminución de población ocupada en estos rubros terciarios genera un impacto directo en el dinamismo económico urbano. A pesar de estas caídas, el sector secundario, especialmente la construcción, mostró un desempeño positivo.
El número de personas ocupadas en la construcción creció en 61,627, lo que demuestra una importante actividad en infraestructura y desarrollo. La industria manufacturera también aumentó en 23,047 puestos.

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¿Cuáles son las implicaciones de esta contracción en el empleo en Jalisco?
La reducción en el número de trabajadores subordinados y remunerados es otra consecuencia clave. Este grupo, que representa el 72.9% de la población ocupada, se contrajo en 106,907 personas. Es decir, más de 100 mil personas salieron de la estructura formal de empleo asalariado.
Sin embargo, hubo un incremento notable en el número de empleadores, que aumentó en 84,873 personas.
La tasa de informalidad laboral se mantuvo alta. Alcanzó el 47.0% de la población ocupada total. A pesar de una ligera disminución de 45 mil personas en el empleo informal, la vulnerabilidad persiste.
El sector no agropecuario presentó una situación compleja. En el tercer trimestre de 2025, la tasa de condiciones críticas de ocupación —que mide a personas con salarios bajos o jornadas parciales forzadas— se ubicó en 21.9%. Este porcentaje es superior al 20.9% registrado un año antes.
De acuerdo con el reporte del INEGI, la pérdida de empleo también se reflejó en la disminución de personas que trabajaron más de 48 horas semanales. Esta cifra se redujo en 47,688 personas.
El promedio de horas trabajadas fue de 42.7 horas a la semana. La concentración más grande de trabajadores, el 66.0%, laboró entre 35 y 48 horas semanales. Esta distribución sugiere un ajuste en las jornadas laborales, posiblemente debido a la contracción de las actividades más afectadas como el campo y los micronegocios.









