El conflicto bélico entre Israel y Estados Unidos contra Irán no es solo un episodio geopolítico más. De acuerdo con el análisis del Lic. Edgar Uriel Dávila Araiza, del Colegio de Economistas en Aguascalientes, estamos frente a un potencial shock de oferta energética con alcance sistémico, capaz de sacudir mercados, presionar la inflación y modificar las decisiones de inversión rumbo a 2026.
El Estrecho de Ormuz: el cuello de botella energético más importante del mundo
El punto neurálgico del conflicto es el Estrecho de Ormuz, una franja estratégica por donde fluye buena parte de la energía mundial.
Según estimaciones de la Agencia Internacional de Energía:
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20 millones de barriles diarios de petróleo —cerca del 20% del consumo global— cruzan por esta vía.
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Alrededor del 20% del comercio mundial de gas natural licuado (GNL) también transita por esta ruta.
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La región concentra el 27% de la producción mundial de crudo.
Cualquier interrupción —incluso sin un cierre formal— puede detonar una crisis inmediata de oferta. El especialista advierte que la sola percepción de inseguridad ya eleva las primas de seguro para buques petroleros, lo que puede paralizar de facto el tráfico marítimo y estrangular el suministro global.
No es únicamente un conflicto bélico: es un riesgo estructural para el equilibrio energético del planeta.
México ante el shock: tres canales de transmisión económica
El impacto en México se daría principalmente por tres vías:
1. Canal petrolero: beneficio limitado
Un aumento en el precio internacional del crudo elevaría el valor de la mezcla mexicana y podría incrementar ingresos públicos. Sin embargo, México ya no es el gran exportador neto de décadas pasadas, por lo que el efecto positivo sería parcial y acotado.
2. Canal inflacionario: el riesgo más inmediato
El encarecimiento de las gasolinas elevaría costos de transporte y logística, trasladándose rápidamente a los precios de bienes y servicios. Este efecto sería negativo e inmediato, presionando la inflación y reduciendo el poder adquisitivo.
3. Canal financiero: volatilidad cambiaria y tasas más altas
Un entorno internacional incierto incrementa la aversión al riesgo. Esto se traduce en:
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Presión sobre el tipo de cambio.
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Aumento en tasas de interés.
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Encarecimiento de deuda e importaciones.
El resultado: mayor vulnerabilidad financiera para gobierno, empresas y consumidores.
Aguascalientes: presión sobre la competitividad industrial
En el ámbito local, el impacto sería especialmente sensible debido al perfil manufacturero y exportador del estado.
Costos logísticos y energéticos
El aumento del diésel impactaría directamente:
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Transporte de mercancías.
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Paquetería y logística.
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Márgenes empresariales.
Además, el encarecimiento de insumos energéticos —plásticos, químicos y materiales de empaque— presionaría los costos de producción.
Tipo de cambio e incertidumbre
La volatilidad cambiaria complicaría la importación de componentes y la planeación financiera, dificultando inversiones y elevando riesgos operativos.
En conjunto, estos factores implican mayores costos y menor certidumbre, elementos clave para la competitividad frente a otros mercados.
El golpe directo al bolsillo: así afecta a las familias
El impacto social sería inmediato, particularmente en el gasto familiar:
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35% se destina a alimentos y bebidas.
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20% a transporte.
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18% a vivienda.
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12% a educación y esparcimiento.
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5% a salud.
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5% a vestido.
Con un ingreso promedio mensual de 11,240 pesos, cualquier incremento sostenido en combustibles genera un efecto doble: encarece el traslado cotidiano y eleva el costo de la despensa.
Alimentos y transporte concentran más de la mitad del presupuesto familiar, por lo que la inflación energética se traduce rápidamente en presión social.
Tres escenarios posibles del conflicto y sus implicaciones
El especialista plantea tres panoramas:
1. Conflicto contenido (baja probabilidad)
Duración de días o semanas.
Impacto limitado a episodios temporales de volatilidad en mercados y energía.
2. Guerra regional prolongada (alta probabilidad)
Duración de semanas a meses.
Consecuencias más profundas:
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Inflación sostenida.
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Tipo de cambio volátil.
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Presión sobre empresas y consumidores.
3. Cambio de régimen caótico (probabilidad media-alta)
Duración de meses a años.
Implicaría un reordenamiento geopolítico con posibles presiones sobre acuerdos como el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá, además de efectos estructurales en inversión y comercio.
Impacto sectorial en Aguascalientes: quiénes resisten y quiénes no
El efecto sería diferenciado en Aguascalientes:
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Familias: impacto alto e inmediato.
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Clúster automotriz: impacto medio-alto por costos energéticos e incertidumbre comercial.
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Atracción de inversiones: impacto medio, ante proyectos que podrían retrasarse.
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Comercio local: impacto medio por menor consumo.
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Agroindustria: impacto bajo relativo.
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Servicios tecnológicos y mentefactura: impacto muy bajo, por menor dependencia energética.
La diversificación productiva juega aquí un papel clave.
¿Preocupación o pánico? La capacidad de resiliencia de México
La preocupación es válida:
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Impacto directo en combustibles y alimentos.
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Presión sobre competitividad industrial.
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Menor capacidad de compensación petrolera que en el pasado.
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Riesgo de retraso en inversiones.
Sin embargo, el pánico no está justificado.
México cuenta hoy con una economía más diversificada y una estructura productiva más sólida que en crisis anteriores. Aguascalientes avanza hacia sectores de mayor valor agregado, como la mentefactura, y existe una estrategia clara hacia la electromovilidad y la sostenibilidad.
El conflicto podría representar un periodo de volatilidad y ajuste, pero también una prueba de la capacidad de adaptación económica del país y del estado rumbo a 2026.












