La crisis provocada por el cierre parcial del gobierno en Estados Unidos comenzó a reflejarse este viernes en el sistema aéreo nacional y la cancelación de vuelos dentro del espacio aéreo norteamericano.
La Administración Federal de Aviación (FAA, por sus siglas en inglés) confirmó la reducción temporal del 10 % de los vuelos en 40 aeropuertos de alto tráfico, medida que busca aliviar la presión sobre un sistema que opera al límite.
El anuncio fue realizado por el secretario de Transporte, Sean P. Duffy, y el administrador de la FAA, Bryan Bedford, quienes enfatizaron que la prioridad del gobierno federal sigue siendo mantener la seguridad del espacio aéreo, incluso mientras miles de controladores trabajan sin recibir pago debido al cierre gubernamental.
“Mi departamento tiene muchas responsabilidades, pero nuestra prioridad es la seguridad. Esto no se trata de política, sino de evaluar los datos y mitigar el riesgo que se acumula en el sistema”, declaró Duffy.
“Observamos señales de tensión en el sistema, por lo que estamos reduciendo de forma proactiva el número de vuelos para garantizar que los estadounidenses sigan volando con seguridad”, añadió Bedford.
Según la orden de emergencia emitida por la FAA, la disminución de vuelos se aplicará de manera escalonada:
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4 % a partir del 7 de noviembre
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6 % el 11 de noviembre
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8 % el 13 de noviembre
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10 % el 14 de noviembre
Además, se prohibirán ciertos aterrizajes visuales (VFR) en aeropuertos con bajo personal, se limitarán los lanzamientos espaciales comerciales a horarios nocturnos y se suspenderán operaciones especiales, como paracaidismo y vuelos fotográficos en zonas de alta carga de trabajo.
Los reportes de fatiga y sobrecarga entre pilotos y controladores se han incrementado. Solo el fin de semana pasado se registraron 2 740 retrasos en distintos aeropuertos del país, reflejando el nivel de estrés operativo que enfrenta la red aérea.
Aerolíneas obligadas a devolver boletos, pero sin compensaciones
La FAA aclaró que las aerolíneas deberán reembolsar el costo total de los boletos afectados por cancelaciones o retrasos, aunque no estarán obligadas a cubrir gastos adicionales como hospedaje o alimentación.
La medida no incluye vuelos internacionales, por lo que cada compañía decidirá qué rutas nacionales ajustará para cumplir con la reducción impuesta.
“Sí, me preocupa la carga económica”, reconoció Duffy. “Las aerolíneas transportan bienes esenciales y pasajeros, pero no podemos comprometer la seguridad.”
Principales aeropuertos con cancelaciones
Entre los 40 aeropuertos más afectados, figuran los principales centros de conexión aérea de todo el país:
- Noreste: Boston (Logan), Nueva York (LaGuardia y JFK), Newark, Filadelfia y Teterboro.
- Medio Oeste: Indianápolis, Chicago (Midway y O’Hare), Cincinnati, Detroit, Louisville y Minneapolis/St. Paul.
- Sur: Atlanta, Dallas (Love y DFW), Houston (Hobby y George Bush), Fort Lauderdale, Memphis, Orlando, Miami, Tampa y Charlotte.
- Área de Washington: Baltimore/Washington, Dulles y Ronald Reagan.
- Oeste: Denver, Las Vegas, Los Ángeles, Oakland, Ontario, Portland, Phoenix, San Diego, Seattle/Tacoma, San Francisco y Salt Lake City.
- Hawái y Alaska: Anchorage y Honolulu.
El gobierno promete vigilancia constante
El secretario Duffy aseguró que las decisiones sobre ajustar o ampliar las restricciones se tomarán únicamente con base en criterios de seguridad operacional, mientras el Congreso continúa sin aprobar el presupuesto federal necesario para reanudar pagos al personal esencial.
“Es seguro volar hoy, y seguirá siéndolo la próxima semana gracias a las acciones proactivas que estamos tomando”, afirmó el funcionario.
Por ahora, las demoras, cancelaciones y la incertidumbre se han convertido en parte del panorama de los viajeros estadounidenses, mientras el cierre gubernamental continúa extendiendo sus efectos sobre sectores clave del transporte y la economía del país.
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