La expansión de Amic Parlante hacia Chile no sólo representa un paso estratégico de crecimiento, sino también un ejercicio de traducción cultural, de procesos y de formas de trabajo. En ese tránsito, Alejandra Rodríguez, cofundadora y directora de operaciones, le cuenta a Líder Empresarial como la agencia ha logrado aterrizar en un ecosistema empresarial más riguroso, formal y exigente.
“El lado B”: una nueva etapa con identidad propia
Rodríguez define esta nueva etapa de la empresa como el lado B, una metáfora que explica con la nostalgia de los viejos casetes. Así concibe la apertura de la oficina en Chile: como una extensión natural de su historia en México, pero con una sonoridad distinta.
El plan, dice, es claro: lograr que la operación chilena sea autónoma en tres años. Actualmente, toda la producción se realiza desde México, mientras que la gestión y la relación con los clientes se desarrollan desde Chile. El reto es que esa nueva filial pueda, con el tiempo, producir y sostenerse por sí misma.
El desafío de conciliar culturas de trabajo
Desde su papel como directora de operaciones, Alejandra ha sido la encargada de coordinar los equipos de producción y de resolver las diferencias culturales que se han manifestado desde el inicio.
La formalidad en los procesos fiscales y legales también ha sido una curva de aprendizaje, pero más allá del rigor administrativo, la mayor diferencia —según cuenta— ha sido cultural:
“En Chile no está bien visto pedir ayuda. La resiliencia para ellos significa resistir y aguantar. Para nosotros, en cambio, la resiliencia tiene que ver con aprender de las dificultades, no con soportarlas en silencio.”
Para poder traducir esas diferencias conceptuales a campañas efectivas, Rodríguez y su equipo implementaron un proceso de investigación cualitativa: entrevistas con estudiantes, usuarios y especialistas locales que les ayudaron a entender cómo se comunican ciertos valores dentro de la sociedad chilena.
“Aquí en México no necesitamos preguntar tanto por los conceptos, ya los damos por entendidos; allá tuvimos que empezar por ahí”, asevera.
¿Cómo redefine Amic Parlante el modelo creativo para sus nuevas oficinas en Chile?
Un modelo más slim y estratégico
Con esta expansión, Amic Parlante busca transformarse en una agencia más esbelta y ágil, con procesos simplificados que permitan acortar tiempos y optimizar recursos.
“Queremos que este lado B sea más slim: que con una estructura más sencilla se puedan hacer más cosas”, comenta.
Parte del reto también está en ajustar la dinámica con los colaboradores chilenos, sobre todo los freelancers que hasta ahora se han sumado a los proyectos.
Para Alejandra Rodríguez, la creación y expansión de Amic Parlante responde a una lógica empresarial, pero también a un objetivo personal y familiar. Su aspiración es que la agencia trascienda como un proyecto formador, tanto para sus colaboradores como para las futuras generaciones. El valor que guía su liderazgo es el disfrute.
“No lo hacemos solo por dinero. Nos gusta lo que hacemos, y eso se nota en el trabajo. Queremos que la gente venga a aprender, a proponer, a formarse y a crecer con nosotros.”
Liderar entre la lupa y el telescopio
El estilo de dirección de Alejandra combina precisión operativa y visión estratégica. Después de años inmersa en la operación, aprendió —dice— que el liderazgo también consiste en saber cuándo mirar con lupa y cuándo alejarse para ver con telescopio.
“Durante mucho tiempo resolvía todo personalmente. Ahora entiendo que hay que dejar que la gente resuelva lo que le toca, y mirar el panorama completo. Si te pierdes en los detalles, dejas de ver hacia dónde va la empresa”, le cuenta a Líder Empresarial.
Consejos desde la experiencia
Al pensar en quienes buscan emprender una empresa creativa, Rodríguez no duda: “Que no se pierdan en la operación”. En su experiencia, mirar sólo el interior de la empresa impide ver las oportunidades del entorno.
“A veces pasas tanto tiempo con el microscopio que se te olvida usar el telescopio”, explica.
Y si algo define esta nueva etapa de Amic Parlante, se dice Alejandra segura de sí misma, es precisamente eso: aprender a mirar desde ambos extremos para construir una expansión sostenible, culturalmente sensible y con propósito humano









