En el entorno competitivo del sector financiero, destacar como líder requiere algo más que dominio técnico: exige también claridad de visión y capacidad para generar confianza. Diego Vilatobá, director de Trade and Working Capital en la Región Centro del Banco Santander, ha construido su trayectoria integrando estos elementos con una filosofía basada en valores personales y liderazgo estratégico.
Nacido y formado en Aguascalientes, Diego reconoce en su padre a su principal referente: “A través de él y de su ejemplo he entendido que la integridad es lo que nos define como personas, tanto en casa como en el trabajo”. Este principio, junto con la lealtad y una visión firme sobre sí mismo, ha sido la base sobre la que ha construido su carrera profesional.
Aunque inicialmente pensó en la medicina como su vocación, una experiencia temprana en un quirófano lo llevó a reconfigurar su camino y adentrarse en el mundo financiero. “Con el tiempo me empecé a interesar en los negocios y decidí estudiar Administración Financiera”, cuenta. Comenzó su trayectoria en la Secretaría de Finanzas del estado y, posteriormente, se incorporó a Nissan North America, antes de consolidarse en Banco Santander, institución en la que ha crecido sostenidamente durante los últimos siete años, y donde él y su equipo impulsan el crecimiento de las empresas del centro del país mediante soluciones a la medida en comercio exterior y una gestión estratégica de su capital de trabajo.
Un liderazgo cimentado en valores
La visión de liderazgo de Diego Vilatobá tiene un anclaje profundo en sus principios personales. “Me definiría como un líder leal, directo y honesto, enfocado en generar confianza, alineación estratégica y resultados sostenibles”, señala. Considera que la comunicación clara, la lealtad y la integridad son tres máximas que guían su día a día al frente de equipos multidisciplinarios y retos de alta exigencia.
No se trata de una postura idealista, sino de una filosofía aplicada con rigor en entornos complejos. “No me gusta quedarme con un ‘no’ como respuesta. Trato de entender el contexto, pensar en alternativas y construir la mejor solución posible, cuidando los intereses de nuestros clientes y del banco”, afirma.
Vilatobá destaca también la importancia de la intuición como una herramienta que complementa los datos duros: “La intuición te la va dando la experiencia. Es el feeling que tienes con la persona, cómo trata a sus empleados, qué tanto conoce de lo que realmente hace. Eso nos ayuda a tomar decisiones más acertadas”.
Delegar, escuchar, evolucionar
Una de las habilidades que más ha trabajado a lo largo de su trayectoria es la delegación efectiva, la cual, reconoce, no siempre es sencilla: “Cada persona y cada equipo son distintos. Por eso es fundamental comunicar de manera clara los objetivos y estrategias, y dar seguimiento constante”. Cree firmemente que no existen las dudas tontas y promueve una cultura abierta y accesible al interior de sus equipos.
Para Vilatobá, el liderazgo no es un destino, sino un proceso en constante evolución. Y parte de ese proceso es escuchar: “Cada persona tiene sus fortalezas y áreas de oportunidad. Nuestro rol como líderes es potenciar esas fortalezas y acompañar en el desarrollo de lo que pueden mejorar”.
Esta cercanía se extiende también a su visión sobre el balance entre vida personal y profesional, un aspecto que considera clave para un desarrollo sostenible. “El banco tiene una cultura muy humana donde se entiende la importancia de la familia. He encontrado un entorno que me permite integrar ambas dimensiones”, explica. Recién convertido en padre por segunda vez, afirma que estos momentos familiares le permiten recargar energías para volver al trabajo con enfoque renovado.
Consejos desde la experiencia
Con una perspectiva serena, pero ambiciosa, Vilatobá comparte una reflexión que hubiese querido recibir en sus primeros años de carrera: “La paciencia es una virtud que no siempre estuvo en mi vida. Pero las oportunidades llegan tarde o temprano para quienes se preparan y tienen hambre de crecer”. A los líderes de cualquier sector les sugiere escuchar más a sus equipos, prepararse continuamente y comprender de forma individual a cada colaborador: “Sólo así podremos convertirnos en el pilar que las personas necesitan y construir equipos más comprometidos”.
Diego Vilatobá representa un tipo de liderazgo que se aleja del protagonismo y se acerca a la construcción colectiva. Un liderazgo que no sólo entiende de márgenes y capital, sino también de personas, principios y propósito.













