Para responder a la pregunta de cuánto gastan en promedio los mexicanos en telefonía móvil, ya no basta con mirar el recibo mensual o el ticket de la recarga en la tienda de conveniencia.
La respuesta real es una ecuación de dos velocidades: un servicio operativo que se mantiene accesible —promediando 140 pesos al mes— y una barrera de entrada que no deja de crecer: la compra del dispositivo, que ya exige un desembolso promedio de 4 mil 627 pesos.
Al arranque de este 2026, la economía se enfrenta a una nueva realidad documentada por la consultora The Competitive Intelligence Unit (The CIU) y el Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT): la conectividad ha dejado de ser un lujo opcional para convertirse en una necesidad que absorbe, junto con otros servicios tecnológicos, hasta el 19% del presupuesto familiar.
El servicio: la «gasolina» barata de la comunicación
En el rubro estricto del servicio —lo que se paga a las operadoras por tener señal—, el bolsillo mexicano ha encontrado una estabilidad inusual.
Según el estudio de Gasto Tecnológico de los Mexicanos de The CIU, el gasto promedio en servicios móviles se ubica en 140 pesos mensuales.
Lo sorprendente no es el monto, sino lo que se obtiene a cambio.
Mientras que la tarifa se ha mantenido competitiva, el «tanque» de datos ha crecido exponencialmente. El reporte del IFT sobre la evolución 2016-2023 confirma que el consumo de datos se disparó un 391% en la última década.
Hoy, por esos 140 pesos, el usuario promedio obtiene alrededor de 6 GB de navegación (incluyendo redes sociales ilimitadas), una cifra impensable hace unos años cuando apenas se aspiraba a 1 GB.
«Contar con un equipo sin servicio es como tener un auto sin gasolina», sentencia el análisis de The CIU. La «gasolina» digital es abundante y accesible, pero el problema radica en el precio del «auto».
¿Cómo registro mi celular en el nuevo padrón de telefonía móvil?
El dispositivo: un aumento del 78%
El ahorro logrado en el saldo se evapora al llegar al mostrador de la tienda. El verdadero costo oculto de la telefonía móvil está en el hardware.
Adquirir un teléfono inteligente (smartphone) cuesta hoy un promedio de 4.627 pesos (al primer trimestre de 2025).
Esta cifra representa un encarecimiento del 78% respecto a hace una década, cuando el gasto promedio rondaba los 2 mil 600 pesos.
La razón no es solo inflacionaria, sino funcional: el celular se ha convertido en el centro de la vida digital, integrando cámaras, herramientas biométricas y oficinas portátiles.
Dado que los mexicanos renuevan su equipo en promedio cada 26 meses (poco más de dos años), este gasto se convierte en una inversión recurrente y pesada.
El dispositivo es la llave de entrada al mundo digital, y esa llave es cada vez más cara.
2026: El costo de la identidad
A la factura económica se le suma este mes un nuevo «costo» no monetario: la identidad.
Con la entrada en vigor del nuevo padrón de telefonía móvil impulsado por la Comisión Reguladora de Telecomunicaciones (CRT), se acaba la era de los chips anónimos.
La nueva normativa, diseñada para frenar la extorsión y el fraude, obliga a vincular cada línea —sea de prepago o pospago— con la CURP y una identificación oficial.
El objetivo es «conocer quién está detrás de cada número», cerrando la puerta a la facilidad con la que se adquirían líneas desechables.
Así, el saldo final para el ciudadano de a pie es complejo. Para mantenerse conectado en el México de 2026, un usuario debe disponer en promedio de 4 mil 600 pesos para el aparato, reservar 140 pesos mensuales para el servicio y, obligatoriamente, entregar sus datos personales al Estado.
La tecnología, concluyen los datos, ya es la base del bienestar, pero su acceso está cada vez más condicionado por la capacidad de pago y la fiscalización.
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