Como parte de su compromiso con la prevención de la violencia contra las mujeres, la empresa Stanley Black and Decker se incorporó al Programa de Puntos Naranja del Instituto Estatal de las Mujeres (IEM) en Nuevo León.
Con esta iniciativa, la compañía pone a disposición un espacio seguro de resguardo temporal en su planta de Apodaca. Donde mujeres en situación de riesgo pueden recibir atención inmediata y ser canalizadas a las autoridades correspondientes.
Durante el evento de instalación, se firmó el acta oficial en presencia de Miriam Hinojosa Dieck —presidenta ejecutiva del IEM— Karem Barraza Mendivil —líder regional de la empresa— e Iván Israel García Acuña —gerente de la planta.
¿Por qué es relevante la participación de Stanley Black and Decker?
Uno de los puntos más destacados es que más del 50% del personal en esta planta son mujeres, lo que convierte este espacio en una zona clave para la implementación del programa.
Además, la participación de Stanley Black and Decker forma parte de una red estatal que crece continuamente. Extendiendo su alcance y reforzando la colaboración entre empresas, gobierno y sociedad para atender una problemática urgente.
Por otro lado, Karem Barraza —líder regional de Stanley Black and Decker— subrayó que formar parte de esta red va en línea con los valores de la empresa. A su vez, Iván García Acuña —gerente de la planta Apodaca— destacó el orgullo que representa participar en este esfuerzo colectivo.
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¿Cómo funciona la red de Puntos Naranja?
De este modo, el programa del IEM busca establecer espacios seguros y accesibles para mujeres en riesgo, dentro de empresas, comercios y espacios públicos.
Cada punto cuenta con personal capacitado durante 20 horas en áreas como:
- Primeros auxilios psicológicos
- Protocolo de actuación ante emergencias
- Prevención de acoso sexual en espacios públicos
- Conceptos básicos de género y violencia
En esta ocasión, 25 colaboradores de la compañía recibieron dicha capacitación, lo que fortalece la capacidad de respuesta de la empresa ante posibles situaciones de emergencia.
Finalmente, con esta adhesión, Nuevo León avanza hacia una red más robusta de protección para las mujeres. La colaboración del sector privado, como en el caso de Stanley Black and Decker, permite ampliar los alcances del programa y consolidar una cultura de cero tolerancia a la violencia.
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