El crecimiento femenino se consolida como una ventaja estratégica en un entorno empresarial marcado por la digitalización acelerada, la inteligencia artificial y la competencia global.
Así lo planteó Imelda Elizalde, presidenta de la Cámara Nacional de la Industria de Transformación en San Luis Potosí, durante su participación como moderadora en el webinar Cuando ellas crecen: El crecimiento femenino como ventaja, organizado por Líder Empresarial.
Desde su perspectiva industrial, subrayó que el verdadero diferenciador competitivo no radica únicamente en la inversión financiera o tecnológica, sino en la fortaleza del talento humano.
Talento humano: el activo crítico en la era de la inteligencia artificial
Elizalde contextualizó el debate en un momento histórico sin precedentes. La evolución tecnológica de los últimos años ha redefinido procesos, modelos de negocio y estructuras organizacionales. Sin embargo, señaló que sin talento no es posible adoptar tecnología, innovar ni adaptarse a los cambios del mercado.
“Sin talento es imposible que se adopte esta tecnología, que haya innovación y que nos adaptemos a estos cambios y por eso con el talento puede haber futuro empresarial”.
En ese sentido, destacó que si bien la digitalización y la inteligencia artificial representan ventajas operativas (como la trazabilidad de procesos y la simulación de escenarios para acelerar la toma de decisiones), su impacto depende directamente de la capacidad humana para interpretarlas y ejecutarlas estratégicamente.
La inteligencia artificial permite hoy rastrear información, analizar casos comparables y optimizar tiempos de respuesta, lo que genera eficiencia operativa. No obstante, el liderazgo, el pensamiento crítico, la comunicación efectiva y la colaboración en equipos multidisciplinarios se han convertido en competencias determinantes para traducir datos en decisiones rentables.
“Hace algunos años el conocimiento técnico era la clave. Hoy, definitivo, aspectos como el liderazgo, el pensamiento crítico y la comunicación, la capacidad de interactuar como equipos de trabajo se vuelve parte fundamental en los equipos humanos”.
Esta transición implica un cambio estructural. Consideró que hace algunos años el conocimiento técnico era la llave de acceso al mercado, hoy las habilidades blandas y la capacidad de adaptación son factores que definen la permanencia y el crecimiento organizacional.
Sostenibilidad y coherencia: una nueva narrativa empresarial
Desde la óptica industrial, Elizalde enfatizó que la visión de sostenibilidad debe estar alineada con los valores reales de la empresa y traducirse en acciones concretas. La reputación corporativa ya no se construye únicamente desde el discurso, sino desde la coherencia entre lo que la organización declara y lo que ejecuta.
Este cambio responde a una transformación global en la percepción del mundo empresarial. Las compañías que desean consolidar su posicionamiento deben integrar tecnología, sostenibilidad y cultura organizacional en una sola narrativa estratégica.
“Nuestro enunciado en sostenibilidad tiene que estar basado en los valores de la empresa pero mediante fórmulas que realmente se apliquen. Y esto creo que es un cambio de cara al mundo. Cómo vemos el mundo hoy y cómo queremos verlo en el futuro”.
Asimismo, subrayó la necesidad de establecer planes de desarrollo internos. En muchas ocasiones, las empresas buscan talento en el exterior sin haber construido rutas de crecimiento para sus propios colaboradores. Esta área representa, particularmente para las pequeñas y medianas empresas, una oportunidad de fortalecimiento competitivo.
Mientras que las grandes corporaciones operan en entornos globales y cuentan con estructuras formales de sucesión y capacitación, las pymes pueden aprovechar su flexibilidad para diseñar esquemas de desarrollo personalizados que impulsen el talento interno.
“La gran industria tiene planes de desarrollo establecidos y viven en un entorno global. Entonces, lo que no se les ocurre en México ya se les ocurrió en Japón o en España o en Argentina o en Brasil”.
Vinculación estratégica: industria, academia y organismos empresariales
Elizalde también abordó la relación entre empresas, cámaras empresariales y universidades. Desde su experiencia en CANACINTRA, sostuvo que los organismos intermedios funcionan como puentes estratégicos entre el sector productivo y la academia.
La competitividad exige diálogo constante. Empresas y estudiantes deben interactuar de manera directa para identificar oportunidades, necesidades tecnológicas y áreas de mejora. La visita a centros de investigación, plantas productivas y espacios de innovación permite detectar soluciones que, de otro modo, permanecerían invisibles.
Este modelo colaborativo fortalece el ecosistema empresarial y contribuye a que los perfiles egresados respondan con mayor precisión a las demandas reales del mercado.
“Hay una frase que me encanta y que le decía algún empresario, decía, hay que ir, es decir, hay que ir a nuestros centros de investigación, hay que ir a la academia, hay que ir a las empresas, hay que ir a los puentes que somos los organismos”.
Crecimiento femenino: participación como motor de transformación
En el eje central del webinar, Elizalde enfatizó que la inclusión de mujeres en entornos laborales no es únicamente una cuestión de equidad, sino de competitividad estructural. La transformación sólo es posible mediante la participación activa de las mujeres en espacios de decisión.
El crecimiento femenino, explicó, impacta directamente en la innovación, en la diversidad de perspectivas y en la construcción de equipos más resilientes. No obstante, esta participación debe darse sin perder el equilibrio con otras dimensiones de la vida cotidiana, lo que implica diseñar estructuras organizacionales que favorezcan la corresponsabilidad y la flexibilidad.
“La única manera de que transformemos esta inclusión de la mujer en todos los temas alrededor de la sociedad, es que las mujeres participemos. Y eso a la larga transforma, sin perder este equilibrio del juego de la mujer en otros aspectos de la vida cotidiana”.
La visión expuesta por la presidenta de CANACINTRA San Luis Potosí deja claro que el futuro empresarial no dependerá exclusivamente de la inversión tecnológica, sino de la capacidad de las organizaciones para integrar talento diverso, formación estratégica y liderazgo humano en un mismo proyecto de crecimiento.
Cuando ellas crecen: talento femenino como ventaja competitiva








