Estados Unidos formalizó su salida de la Organización Mundial de la Salud en enero de 2026. El retiro cerró un proceso iniciado un año antes por decisión presidencial. Con esa salida, el mayor financiador individual del organismo multilateral interrumpió sus aportaciones. La decisión dejó una deuda financiera directa y un faltante presupuestal inmediato.
De acuerdo con datos de la propia OMS, Estados Unidos aportaba entre 15 y 18 por ciento del presupuesto total. Esa participación combinaba cuotas obligatorias y aportaciones voluntarias condicionadas. Durante el bienio 2022-2023, Estados Unidos transfirió 1,284 millones de dólares, según cifras oficiales. La interrupción de esos flujos alteró de forma inmediata la planeación financiera del organismo.
El presupuesto aprobado para el bienio 2024-2025 asciende a 6 mil 830 millones de dólares, conforme a datos de la OMS. Sin la contribución estadounidense, el organismo registró un faltante cercano a 750 millones de dólares.
La deuda acumulada y el ajuste presupuestal global
Además del retiro, la OMS enfrenta cuotas impagas superiores a 130 millones de dólares, según información institucional. Este escenario financiero profundizó un déficit estructural proyectado en 1,900 millones de dólares hacia 2025-2027. La organización respondió con un recorte operativo cercano al 20 por ciento.
Ese ajuste equivale a entre 1,300 y 1,400 millones de dólares menos en actividades programadas. La OMS reordenó prioridades y concentró recursos en emergencias sanitarias y vigilancia epidemiológica. Asimismo, redujo asistencia técnica, contratos temporales y programas no obligatorios.
Los recursos afectados financiaban iniciativas sostenidas con aportaciones voluntarias. Entre ellas figuraban campañas de vacunación, monitoreo de enfermedades infecciosas y fortalecimiento institucional. La OMS informó que una parte relevante de esos programas dependía de financiamiento estadounidense. Aunque otros Estados miembros evaluaron aumentar aportaciones, la estructura presupuestal limita sustituciones inmediatas.
Efectos económicos y sanitarios para México y países vecinos
México y los países de América Latina participan en programas regionales coordinados por la OMS y la OPS. Estos esquemas reciben financiamiento directo de fondos globales administrados por la OMS. Con el recorte presupuestal, disminuye la disponibilidad de recursos técnicos y financieros regionales.
Según información institucional de la OMS, la región recibe apoyo para influenza, dengue, tuberculosis y VIH. La reducción afecta la frecuencia de monitoreos y la asistencia técnica especializada. México conserva capacidades nacionales, aunque depende de sistemas regionales de alerta temprana.
Además, la cooperación bilateral sustituye parcialmente los mecanismos multilaterales. Este cambio redefine la asignación de recursos sanitarios en la región. Los países con menores ingresos enfrentan mayores restricciones presupuestales en salud pública.








