Cuando un sistema de salud presenta limitaciones estructurales, los efectos trascienden el ámbito sanitario y se reflejan en mayores gastos para los hogares, ausentismo laboral y una menor calidad de vida. En este contexto, se han registrado avances graduales en la infraestructura de hospitales en Jalisco.
No obstante, los resultados de la Segunda Etapa del Monitoreo al Sistema de Salud en Jalisco revelan que estos progresos aún son insuficientes frente a la creciente demanda, la falta de personal médico y las profundas desigualdades territoriales en el acceso a la atención.
El estudio fue presentado por Coparmex Jalisco, en colaboración con Jalisco Cómo Vamos y el Tecnológico de Monterrey, campus Guadalajara, como parte de un ejercicio técnico que busca generar evidencia para fortalecer la toma de decisiones en política pública y visibilizar los retos estructurales del sistema estatal de salud.
Infraestructura de hospitales en Jalisco: avances moderados y brechas regionales
De acuerdo con el monitoreo, entre 2024 y 2025 la tasa de hospitales públicos de primer nivel en Jalisco pasó de 13.2 a 13.46 por cada 100 mil habitantes, un crecimiento marginal que refleja esfuerzos de expansión, aunque con resultados desiguales entre regiones.
Las mejoras se concentraron principalmente en Guadalajara Centro y Tonalá, mientras que otras zonas estratégicas como Puerto Vallarta y Zapopan Centro no reportaron cambios. Esta distribución evidencia que el crecimiento en infraestructura no ha sido homogéneo y sigue privilegiando ciertas áreas del Área Metropolitana de Guadalajara (AMG).
En el segundo nivel de atención, el estado registró un incremento de 0.81 a 0.86 hospitales por cada 100 mil habitantes. Destaca el caso de Tonalá, que pasó de no contar con hospitales de este nivel a registrar presencia en 2025, lo que representa un avance relevante para una de las zonas históricamente rezagadas.
Sin embargo, la atención de alta especialidad continúa siendo uno de los principales cuellos de botella. Aunque la tasa de hospitales de tercer nivel aumentó de 0.20 a 0.23, regiones como Puerto Vallarta siguen sin contar con unidades de este tipo, lo que obliga a la población a desplazarse largas distancias para recibir atención especializada.
Capacidad operativa bajo presión
Más allá del número de hospitales, el monitoreo advierte una brecha significativa entre la infraestructura disponible y la capacidad real del sistema para atender a la población. Uno de los principales factores es la escasez y mala distribución del personal médico y de enfermería.
Mientras que Guadalajara Centro concentra la mayor disponibilidad de médicos y enfermeras, municipios como Tonalá y Tlaquepaque continúan enfrentando rezagos persistentes. Esta disparidad limita el acceso oportuno a la atención y contribuye a la saturación de los hospitales en zonas con mayor concentración de servicios.
A ello se suman las carencias en camas censables y camas de terapia intensiva, particularmente en diversas regiones del AMG, lo que deja al sistema vulnerable ante emergencias sanitarias o picos de demanda, como los vividos durante la pandemia.
La presión sobre el sistema se ha intensificado. Entre 2023 y 2024, los servicios otorgados por las instituciones públicas de salud aumentaron de 56.1 a 78.8 millones, un crecimiento significativo que no ha sido acompañado por una expansión proporcional en recursos humanos e infraestructura.
Percepción ciudadana y experiencia del usuario de hospitales en Jalisco
El aumento en la demanda ha tenido un impacto directo en la experiencia de las y los usuarios. La percepción ciudadana sobre la atención en instituciones federales y estatales, como el IMSS y el ISSSTE, se deterioró en todos los rubros evaluados, especialmente en:
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Tiempos de espera
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Calidad del servicio
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Disponibilidad de medicamentos
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Atención recibida
En contraste, los centros de salud municipales obtuvieron mejores evaluaciones, particularmente en aspectos como:
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Trato al paciente
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Atención médica
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Condiciones de las instalaciones
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Calificación del personal médico
Estas diferencias evidencian que, incluso dentro de un mismo territorio, la experiencia de acceso a la salud puede variar de manera significativa según la institución a la que se acuda.
El crecimiento del sector privado y el gasto de bolsillo
Ante las limitaciones del sistema público, cada vez más personas optan por alternativas privadas. En 2024, el 19.7% de la población del AMG recurrió a consultorios privados o servicios médicos en farmacias, aun cuando una proporción importante cuenta con derechohabiencia pública.
Esta tendencia está acompañada por un aumento en la infraestructura privada:
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El número de farmacias con consultorio médico pasó de 578 a 584 en Jalisco.
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La población con seguro de gastos médicos mayores creció de 10.42% a 10.72%.
Si bien estas opciones amplían la oferta de servicios, también generan un mayor gasto de bolsillo para los hogares y profundizan la segmentación en el acceso a la atención médica.
En términos económicos, los datos son claros:
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El gasto por hogar en salud aumentó de $1,779 a $1,882 pesos.
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El gasto por persona pasó de $512 a $575 pesos.
Este incremento representa una carga adicional para las familias jaliscienses y refuerza la urgencia de fortalecer el sistema público, particularmente en el primer nivel de atención.









