Por más de una década, AT&T México intentó conquistar el mercado nacional de telecomunicaciones. Sin embargo, hoy todo apunta a que la firma estadounidense prepara su retirada. Y es que la empresa trabaja con asesores para vender su filial mexicana y busca obtener más de 2 mil millones de dólares (mdd) por la operación, según Bloomberg. Aunque la decisión no está tomada, la posible venta representaría un giro radical en una de las mayores apuestas extranjeras en el sector en los últimos años.
La trayectoria de AT&T en México
Inversión vs. gasto: equipamiento que realmente aporta valor al negocio
AT&T aterrizó en México en 2014, aprovechando la apertura a la competencia impulsada por el gobierno de Enrique Peña Nieto. Su llegada fue agresiva:
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Compra de Grupo Iusacell (2014)
La primera jugada fue adquirir Iusacell por 2,500 millones de dólares al empresario Ricardo Salinas Pliego. Con ello, AT&T buscaba ganar una base de usuarios y acceso a infraestructura ya instalada. -
Adquisición de Nextel México (2015)
Menos de un año después, AT&T compró las operaciones de Nextel México por 1,900 millones de dólares. Este movimiento pretendía reforzar su presencia y expandir su cobertura. -
Inversión total superior a 10 mil millones de dólares
Entre adquisiciones, despliegue de red y campañas comerciales, la compañía desembolsó más de 10,000 millones en México. Sin embargo, no logró romper el dominio de Telcel, que concentra más del 60% del mercado. -
Competencia con América Móvil
El pulso con la empresa de Carlos Slim fue constante. En 2022, América Móvil acusó a AT&T de obstaculizar una licencia de televisión, desatando un conflicto que escaló a disputas públicas. -
Venta de participación en Sky México (2023)
El año pasado, AT&T se desprendió de su participación en Sky México, vendiéndola a Grupo Televisa. Fue una señal de que su estrategia local comenzaba a replegarse.
Obstáculos que frenaron el avance de AT&T México
El caso de AT&T no es aislado. Telefónica (Movistar) también redujo operaciones en México desde 2019, optando por rentar la red de AT&T en lugar de seguir invirtiendo en infraestructura. Las razones del retroceso de AT&T incluyen:
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Concentración del mercado en América Móvil
Según el National Trade Estimate Report, América Móvil conserva cerca del 70% del mercado y sigue siendo el “agente económico preponderante”, incluso tras las reformas de 2013 y 2014. -
Barreras regulatorias y costos del espectro
México tiene uno de los costos de espectro radioeléctrico más altos de América Latina. Aunque se asigna mediante subastas, la tarifa anual que se cobra desincentiva la competencia. -
Eliminación del IFT y dudas sobre el T-MEC
La reforma constitucional de diciembre de 2024, que eliminó organismos autónomos como el Instituto Federal de Telecomunicaciones, encendió alertas en Estados Unidos sobre el cumplimiento de México con el T-MEC. -
Plan de reestructuración regulatoria
El gobierno planea distribuir las funciones del IFT entre una nueva Agencia de Transformación Digital y Telecomunicaciones y otra de competencia económica, lo que genera incertidumbre en los jugadores del sector. -
Competencia desigual
La posición dominante de Telcel ha sido difícil de contrarrestar. Incluso con millonarias inversiones, AT&T no logró cambiar significativamente la cuota de mercado.
Señales de salida y el futuro inmediato
Por otro lado, el 7 de agosto, Bloomberg informó que AT&T ya explora opciones de venta para su filial mexicana. La decisión llegaría en un contexto donde la empresa ha reforzado su estrategia en Estados Unidos, apostando por redes de fibra óptica y un modelo que integra servicios de telefonía móvil e internet para el hogar.
Igualmente, AT&T busca compradores que puedan ofrecer esa cifra o más, pero el mercado reducido y altamente concentrado podría dificultar el cierre. La situación de AT&T incluso se mencionó en una reciente llamada entre Donald Trump y el gobierno de Claudia Sheinbaum, en la que se discutió posponer un alza de aranceles al 30% y se abordaron las barreras no arancelarias del mercado mexicano.
En tanto, fuentes citadas por Bloomberg aseguran que la venta podría servir como presión para que el gobierno mexicano reduzca las tarifas de espectro, incentivando la llegada o permanencia de más competidores.
Una eventual salida obligaría a renegociar contratos, migrar usuarios y posiblemente reestructurar equipos de trabajo, aunque AT&T no ha dado detalles sobre estos escenarios. El retroceso de AT&T sería otro capítulo en la dificultad de empresas extranjeras para consolidarse en el mercado mexicano, reforzando la percepción de que competir con América Móvil es casi misión imposible.
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