Con la aprobación perfilada de la reforma a la jornada laboral a 40 horas semanales en México por parte del Senado, la Confederación de Cámaras Nacionales de Comercio, Servicios y Turismo (CONCANACO SERVYTUR) fijó una postura basada en la supervivencia financiera de los 5.2 millones de negocios familiares que representa.
Octavio de la Torre Steffano, presidente del organismo, advirtió que una implementación sin gradualidad ni flexibilidad operativa podría desencadenar un incremento del 20% en el costo laboral, impactando directamente en la creación de empleo formal, que ya registra una desaceleración al inicio de este año.
El núcleo de la propuesta empresarial no reside en el rechazo a la reforma, sino en la exigencia de una corresponsabilidad fiscal inédita.
Según el organismo, el costo adicional por trabajador tras la reducción de jornada podría oscilar entre los 65 mil y 66 mil pesos anuales, derivado de cuotas de seguridad social, aguinaldos y ajustes impositivos.
Ante este panorama, De la Torre planteó una solución directa al Gobierno Federal y al Congreso:
“Lo que proponemos nosotros es que en términos de simplificación administrativa y contributiva, que se establezca un régimen… que a partir de la hora 41, el gobierno comparta el costo que representa en términos de impuestos, de cuotas obrero patronales, de seguridad social. De tal manera, que al no tener que cubrir esos impuestos adicionales, ese flujo nos pueda permitir para completar las horas extras”.
Asimismo, la confederación sugiere una flexibilidad que permita elevar el margen de horas extras de 9 a 12 semanales, permitiendo jornadas compactadas de hasta 56 horas mediante acuerdos directos.
Esta medida busca proteger a los sectores de «economía de mostrador» —hoteles, restaurantes y servicios— que operan bajo demandas del consumidor que no pueden detenerse.
En ese sentido, el líder de la CONCANACO subrayó el riesgo de ignorar estas variables económicas:
“Si nosotros seguimos encareciendo el empleo formal, vamos a seguir manteniendo una situación que no va a ser superable. La informalidad es una trampa, es un síntoma y es un síntoma que está creciendo. Hoy en día la seguridad social es muy cara con todo lo que representa. Requerimos que los legisladores se salgan del discurso político y vean que esa representación también abarca la economía de la base”.









