La confirmación de la captura de Nicolás Maduro por parte del ejército estadounidense y el bombardeo a instalaciones militares en Caracas ha sacudido el tablero geopolítico global.
Si bien la narrativa oficial de la Casa Blanca, difundida por el presidente estadounidense Donald Trump a través de Truth Social, justifica la incursión como una operación antinarcóticos de «gran escala«, los mercados internacionales ponen la mira en el subsuelo: el control de la mayor reserva de energía del planeta.
La operación, ejecutada la madrugada de este 3 de enero del 2026, coloca bajo una nueva esfera de influencia a una nación que, pese a su crisis productiva, posee riquezas naturales que superan a las de cualquier potencia de Medio Oriente.
El océano de petróleo
Según el último informe estadístico de la OPEP, Venezuela se mantiene indiscutiblemente como el líder mundial en reservas probadas de crudo. El país sudamericano cuenta con 303 mil millones de barriles bajo su suelo, lo que representa el 19.4% de todas las reservas del mundo.
Para dimensionar el «trofeo» energético:
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Venezuela (303 mil mmd) supera a Arabia Saudita (267 mil mmd) y a Irán (209 mil mmd).
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Tiene casi siete veces más petróleo probado que Estados Unidos (45 mil mmd).
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Supera por mucho a Rusia (80 mil mmd), un rival estratégico de Washington.
La paradoja que esta intervención militar podría intentar resolver es la de la productividad.
A pesar de nadar en petróleo, en 2024 Venezuela aportó apenas el 1.3% de la producción mundial, mientras que EE.UU. lideró el mercado con el 18.2%, por lo que el control o estabilización de Venezuela podría significar la reapertura de la llave del crudo más grande del hemisferio occidental.
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Gas, oro y dólares: Los otros activos
El interés estratégico no termina en el crudo, sino que se extiende a otro tipo de recursos naturales de Venezuela.
Datos del Ministerio del Poder Popular de Hidrocarburos indican que Venezuela es la potencia gasífera número uno de América Latina y la octava del mundo, con reservas probadas de 195.24 billones de pies cúbicos (BPC). De este total, el 81% es gas asociado al petróleo, lo que facilita su extracción conjunta.
En cuanto a minería, el Banco Mundial (con datos a 2017) valuaba las reservas de oro venezolano en cerca de 9 mil 794 millones de dólares, un activo refugio clave en tiempos de volatilidad.
Adicionalmente, las reservas internacionales del país habían mostrado una recuperación reciente, cerrando noviembre de 2025 en 13,558 millones de dólares, según Trading Economics.
Crónica de una intervención anunciada
La tensión había escalado durante los últimos meses de 2025. Washington intensificó su presencia naval en el Caribe, destruyendo al menos 22 embarcaciones y dejando un saldo de más de 80 fallecidos en lo que el Pentágono denominó «ataques antinarcóticos».
Mientras Nicolás Maduro denunciaba insistentemente que el objetivo final era «el acceso a la vasta riqueza petrolera», el Departamento de Estado negaba tal afirmación.
Hoy, con Maduro fuera del país y las tropas estadounidenses operando en terreno venezolano, la interrogante sobre el destino de esos 303 mil millones de barriles de crudo comienza a despejarse.








