Publicado el: 11 mayo, 2017

México es un país muy rico en cultura y tradición. Del total de mexicanos que existen, alrededor de 15 millones son indígenas y 6.6 millones hablan una lengua diferente al español, según el Censo de Población y Vivienda 2010 del INEGI, el más reciente.

Del total de indígenas, cerca del 70% viven en pobreza, de acuerdo al Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL) en 2015. Ante tal situación, es de entenderse las dificultades que sufren estos sectores de la sociedad, según el instituto, en el país, 15 de cada 100 personas hablantes de lengua indígena no están afiliadas a servicios de salud.

Los pueblos indígenas son la historia viva de México. Esta población, por su cultura, lengua y tradición “da sentido de pertenencia e identidad al país”, según el INEGI, es por ello que no debe marginarse a este sector de la sociedad de las políticas públicas que implementa el Estado.

Conscientes de la precaria situación que aqueja a los diversos grupos étnicos de México y conociendo la riqueza de sus culturas, en el país surgieron diferentes proyectos que incentivan el consumo de productos hechos 100% a mano por artesanas de todas las regiones.

En el Bajío, tres jóvenes emprendedores crearon negocios que, además de crear ingresos económicos, generan un impacto benéfico en la comunidad indígena.

 

Huichola

Esta plataforma hidrocálida es dirigida por Laura Ruvalcaba. Cinco años atrás, trabajó de manera altruista con la comunidad wirrárika que habita en Aguascalientes. Luego de conocer las problemáticas a las que se enfrentaban, decidió ayudarlos a mejorar sus condiciones económicas rescatando una de las cosas más sagradas para ellos: sus artesanías.

“Tuve la oportunidad de viajar por el sur de México y presentar colecciones del norte allá y me empecé a traer piezas sureñas al norte. Mi tarea es recolectar las piezas más significativas, las que pueden ser ya catalogadas como piezas museo dentro de lo que viene siendo el arte textil mexicano”, cuenta Laura a Líder Empresarial.

La tarea de Laura consiste en transmitir el mensaje sagrado que tiene cada pieza. Desde su significado, a qué comunidad pertenece, el nombre del artista y el tiempo de elaboración.

“Yo soy el canal entre la armonía y la globalización. En el caso de los huicholes, el trueque fue que ellos me enseñaran toda la interpretación sagrada de las piezas. La cosmovisión indígena”, dice.

En los diversos viajes que ha realizado, Laura se acercó a las comunidades indígenas para enseñarles a usar diversas herramientas para poder introducir sus productos artesanales en el mercado.

“A las personas tuvimos que enseñarles desde qué era un destinatario, un remitente, hasta cómo funciona una tarjeta y qué es un depósito. Les enseñamos a tomar fotos, a usar Whatsapp y más, para que, una vez que aprendan, yo ya no tenga que viajar” platica.

Entre los beneficios que tiene Huichola se encuentran el económico tanto para las comunidades como para Laura y sus colaboradores.

“Con el consumo local estamos apoyando a los 12 millones de indígenas realmente mexicanos. Si queremos ser un país de primer mundo debemos de creer en lo que nosotros tenemos”, finaliza.

 

Hikuri Caps

Esta pequeña empresa aguascalentense se dedica a la fabricación de gorras con aplicaciones hechas 100% a mano por artesanos wirrárikas de la zona.

Luis del Avellano, el creador, paseaba por las calles del centro cuando se acercó a unos indígenas que vendían sus artesanías para preguntar su disponibilidad para participar en el proyecto, al cual accedieron.

“Hikuri tiene varios objetivos. Para empezar es una fuente de empleo, aunque me gustaría que fuera un poco más constante pero es mi labor hacer las ventas. Entre más constante sea la venta de gorras ellos pueden tener un ingreso mayor”, dice Luis.

La mecánica de colaboración consiste en que Luis realice los pedidos de los bordados acorde a la cantidad de trabajo que tengan los artesanos, se les paga lo justo por cada gorra vendida y como extra, se da un apoyo en especie a la comunidad.

“He procurado que cierto porcentaje se vaya directamente a esa comunidad, pero no es económico, sino que llevo víveres que necesitan”, añade.

Otro de los objetivos de esta empresa es es incentivar el consumo de productos locales y que salgan a relucir las diferentes culturas de México, en este caso la wirrárika.

“En mi opinión, lo relevante es conocer un poco más sobre las diferentes etnias y culturas de México porque nos hace saber de nosotros. Hay muchos pueblos que se dejan de lado y no se toman en cuenta, así que haciendo este tipo de cosas se les da una importancia y valor a estas culturas” comenta.

 

Kupil México

Kupil es una marca de Guadalajara en donde la fundadora y diseñadora es Helena Gutiérrez.

A través de esta empresa se realizan productos de marroquinería, es decir productos hechos de piel a los que, además, se añaden aplicaciones de diseño hecho a mano por indígenas chiapanecos.

“Hace unos años hice una actividad de voluntariado en Chiapas, ahí conocí a unas mujeres viudas que tienen el Taller Leñateros, ellas son las artesanas. Son indígenas tzotziles”, cuenta Helena.

La diseñadora fue siempre admiradora del trabajo artesanal y fue este gusto el que la inspiró a llevar a cabo productos impregnados por la cultura de pueblos milenarios.

“Desde siempre me llamaron la atención las artesanías y mi estilo de diseño iba mucho en ese giro. Quería hacer algo que les ayudara a que esos textiles, que es mucho trabajo, estuvieran colocados en algo que pudiera pagarse de manera justa” señala.

En este negocio, a las artesanas se les paga por cada aplicación, siendo esta retribución justa para las horas laboradas y, sobre todo, por el significado cultural.

Otra motivación para Helena recae en la problemática que ella percibe en el mercado pues, asegura, la compra de productos extranjeros no benefician a la economía interna del país ni a los pueblos.

“El comprar una bolsa no es sólo mi ganancia, es para la artesana, para el que fabrica piel en León, para el maquilador con el que trabajo, para el de los cierres mexicanos y así se vuelve una cadena”, expresa

A nivel persona, este proyecto le ha dado a Helena satisfacciones personales y profesionales, tales como la identificación de su pasión por el diseño mexicano.

“Disfruto buscar los colores, combinaciones y ha sido satisfactorio para mi parte creativa. En aspectos profesionales ha sido muy enriquecedor animarme e ir emprendiendo poco a poco”, dijo.

Así como estas marcas existen otras en el resto del país que buscan concientizar a la población mexicana sobre el consumo de productos mexicanos así como el arraigo cultural que implica el apoyar a las comunidades indígenas.

Si quieres conocer sus trabajos, te dejamos los enlaces a continuación:

Huichola Hikuri Caps Kupil

 

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