Publicado el: 31 julio, 2017

Hablar de Pabellón de Arteaga es referirse a uno de los municipios más jóvenes de Aguascalientes y, por lo tanto, a una tierra a la que le queda mucho por vivir. A pesar de esto, sus habitantes se dicen seguros de contar con una historia más larga de lo que se piensa y además, muy particular respecto a la del resto de los pueblos de México.

Un municipio americanizado

Los cronistas del lugar narran que la historia del municipio comenzó a inicios del siglo XX con la construcción de la Presa Calles, ubicada en San José de Gracia. El presidente Plutarco Elías Calles realizó ese proyecto como parte del mejoramiento de la infraestructura del país; pero como en México no existían los elementos suficientes para desarrollarlo, el gobierno contrató a una de las constructoras norteamericanas más reconocidas a nivel internacional: J.G. White.

Al comenzar el proyecto, arquitectos y trabajadores de la empresa norteamericana trasladaron su maquinaria y herramientas de construcción por ferrocarril. La Estación de Bandera (un lugar situado en lo que hoy es Pabellón) fue uno de los puntos principales de arribo de la mercancía.

Esta estación era de las pocas estructuras que existían en la zona, por lo que surgió la necesidad de construir establecimientos alrededor de ella, que dieran más servicios a los trabajadores extranjeros. Se fincaron tiendas, mercados y áreas de recreación; poco a poco, lo que comenzó siendo solamente un punto geográfico para las rutas de tren, se convirtió en un poblado en vías de crecimiento.

Al concluirse la construcción de la presa en 1928, se dio seguimiento a otro proyecto: consolidar la zona como el Primer Distrito de Riego en el país. Con esto, la actividad agrícola creció de forma considerable. De hecho, los viñedos de uva fueron protagonistas en el desarrollo comercial de lo que hoy es Pabellón.

Alberto Torres, colaborador del Museo del Deporte en Pabellón de Arteaga, explica a Líder Empresarial que el crecimiento que tuvo el poblado desde la construcción de la Presa Calles, fue lo que dio cabida a su nombramiento como municipio. Esto sucedió en 1964, bajo la administración del gobernador Enrique Olivares Santana, quien nació en esa misma región.

Después de más de 50 años de haberse establecido como delegación, los habitantes definen a su terruño como un lugar multicultural, principalmente por haber adoptado distintas tradiciones de los extranjeros que vivieron en el pueblo. Uno de los emblemas preferidos por los pabellonenses es el deporte, que de forma inmediata se adaptó a su cultura.

Deporte: un ícono cultural de Pabellón

El deporte es uno de los símbolos con los que más se identifica la gente de Pabellón de Arteaga. Desde la llegada de J.G. White, la pasión beisbolera se volvió una tradición debido a que la empresa norteamericana construyó varias canchas deportivas como espacios de recreación, lo cual según algunos cronistas del municipio, fue el principal antecedente en la edificación del estadio de los Yankees de Nueva York, proyecto que comandó la misma constructora.

Los habitantes del poblado adoptaron el amor al béisbol y además, fueron pioneros en la organización de ligas deportivas en el estado. Entre éstas, estuvieron la liga de béisbol para trabajadores, la liga de la amistad y las ligas de béisbol infantil y juvenil, de las cuales surgieron figuras como Héctor Conejo Lara y Chinaco Sánchez, peloteros mexicanos de talla profesional.

Como parte de un vínculo entre los pobladores, en 1998 se constituyó el Museo Comunitario del Deporte, donde se muestran las raíces deportivas de la localidad. El detalle principal de este museo es que está compuesto por las memorias de la gente del municipio; ahí se encuentran fotos de familias beisboleras o pelotas autografiadas por jugadores importantes, además de trofeos que equipos pabellonenses ganaron en distintas categorías.

Pueblo joven, tradiciones milenarias

La población de Pabellón presume que su tierra tiene una diferencia única con otras regiones del estado y es la manera en que se formó. Alberto Torres señala que el municipio “se creó por sí mismo. Muchas delegaciones del país fueron creadas por esclavos durante periodos de conquista. En el caso de Pabellón, ésta fue una entidad formada por el mismo pueblo a partir del trabajo”, explica el cronista.

Torres relata que con la llegada de varias culturas a la zona, sus tradiciones fueron adoptando varios estilos, por lo que su folklore se volvió un elemento único.

Los pabellonenses son fuertemente apasionados por la Revolución de México, por lo cual cada 20 de noviembre celebran los “Juegos Florales de la Revolución”, el evento más importante del año para ellos, en el que realizan eventos culturales, bailes y otras actividades recreativas.

Además, cada 14 de mayo se conmemora el aniversario de la Fundación de Pabellón, otro evento importante, pero en el cual se realizan menos celebraciones que en los Juegos Florales. La música de cuerdas, como tríos y conjuntos norteños, no falta en ninguna de sus fiestas.

Entre sus principales recintos históricos, además del Museo del Deporte, se encuentran el Templo Parroquial de Guadalupe y la Plaza Principal, las cuales se caracterizan por contar con una arquitectura modernista que data del año 1946.

Su gastronomía se compone de diversos platillos, desde gorditas de chicharrón y birria hasta especialidades en mariscos; sin embargo, hay un alimento que sobresale de entre todos los demás: los burritos de Pabellón. Tienen más de 20 años de historia y son hechos con una tortilla de harina grande, rellenos de frijoles y acompañados con guisados como carne deshebrada, pollo, chicharrón o papa.

Este alimento típico ha sido muy bien recibido por la ciudad de Aguascalientes y existen varios locales del municipio que mandan una fuerte cantidad diaria de burritos a la capital.

Limitaciones para ser un Pueblo Mágico

A pesar de la diversidad y apego a sus tradiciones, los pabellonenses tienen un fuerte recelo porque su localidad no es considerada Pueblo Mágico, debido a los pocos años que tiene de haber sido fundada. A pesar de esto, en sus museos y estructuras antiguas cuenta con evidencias de haber sido un pueblo modelo en la construcción de obras de talla internacional:

“Nuestro municipio fue el prototipo para grandes proyectos mundiales. Por ejemplo, la presa Calles antecedió a la construcción de la presa Hoover en Estados Unidos, edificada por el mismo grupo constructor. Además, para la recreación de los extranjeros, se construyó un casino en nuestra ciudad; curiosamente, después de ello llevaron el proyecto de los casinos a Las Vegas, donde incluso uno de los primeros casinos tuvo el nombre de Pavilion Resorts. De todo esto tenemos pruebas en nuestros museos”, relata Alberto Torres.

Autoempleo, la estrategia comercial del municipio

El desempleo ha sido una problemática constante para el municipio. De las 29,278 personas con una edad suficiente para trabajar (15-64 años), solo 14,000 tienen empleo, según datos del Plan de Desarrollo de Pabellón de Arteaga. Esto significa que menos del 50 por ciento de los pabellonenses tiene trabajo.

Y es que el sector industrial, que resulta clave en la economía de una ciudad, no ha terminado de despegar en este sitio. Tan sólo una empresa ubicada en el municipio emplea más de 200 trabajadores, que es Servicios Integrales de la Confección, a la que le siguen Sanipollo, Los Rancheros, Cremería La Estación y TTSA, que colocan entre 50 y 100 empleados. Por ello, los pobladores han tenido que apostar por otra estrategia económica: las microempresas.

Prácticamente más del 90 por ciento de los empleos generados en Pabellón de Arteaga corresponden a negocios y locales pequeños que brindan servicios de alimentos, abarrotes, mecánicos, entre otros.

En total, existen más de 1,600 pequeños establecimientos registrados ante el Instituto de Estadística y Geografía (INEGI), que emplean entre 0 y 10 personas, mientras que tan sólo un poco más de 20 negocios emplean a más de 10 personas y sólo 13 empresas dan trabajo a más de 30.

Con esto, Pabellón de Arteaga se posiciona como una tierra que apuesta por formar sus propios negocios, ya que es el segundo municipio del estado con más unidades económicas por habitante (26, para ser específicos), tan sólo detrás de Aguascalientes.

Trasladado a números, el comercio es el sector que más aporta a la economía pabellonense, ya que genera un promedio de ingresos de 529,237,000 pesos anuales, casi cien millones por encima de lo que aportan las industrias manufactureras, que ingresan 432,460,000 pesos al año.

Docencia, pilar profesional de Pabellón

La apuesta por la formación profesionista de Pabellón ha sido otro elemento importante para su desarrollo. Desde que se estableció como municipio, los gobiernos municipales fomentaron el estudio como una estrategia de crecimiento para sus habitantes, por lo que instalaron varias escuelas en la zona.

Dentro de esta formación académica, la docencia se volvió una profesión típica en la localidad, ya que entre las escuelas instaladas, además de instituciones de educación básica, existen otras especializadas en la formación, capacitación y evaluación de maestros.

Entre las instituciones más importantes se encuentran el Centro de Capacitación para el Trabajo 154, el cual es una escuela de formación académica para adultos; el Centro de Estudios Científicos y Tecnológicos, así como el Centro de Maestros 0105, que se encarga de evaluar el desempeño de docentes en Pabellón.