Publicado el: 1 diciembre, 2017

Después de trabajar como editor, fotógrafo, corrector de estilo y publicista en una ciudad fronteriza del país, Armando Silva decidió retomar su verdadera pasión: la música. Aunque ésta siempre formó parte de su vida, durante mucho tiempo la dejó en un plano secundario. Hace 17 años decidió enfocarse en lo que alguna vez fue su sueño, el cual era tocar en una banda u orquesta. No tuvieron que pasar muchos años para que lo lograra. Hoy, es el director artístico de la Big Band Oficial de Aguascalientes, su proyecto de vida.

Líder Empresarial (LE): ¿Cómo te acercaste a la música?

Armando Silva (AS): Me gustó desde muy chico. A los 9 años ya sabía que Santa Claus no existía, entonces en mis cartas pedía discos de música. Le pedía a mi papá algún disco de un jazzista. Me gustaba porque era lo que yo escuchaba, me llamaban la atención los instrumentos; yo no sabía lo que era, simplemente me agradaba.

LE: ¿Cuál fue el primer instrumento que tocaste?

AS: A los 6 años toqué la flauta dulce, participaba en las orquestas que en ese momento formaba el ICA con sus alumnos. Posteriormente traté con la guitarra, pero no me gustaba; no encontraba con cuál instrumento identificarme. Un día, a los 12 años, vi un saxofón en un aparador. Me gustó mucho su forma, no tanto el sonido. Empecé a tocarlo y estudiarlo a esa edad. Luego, pasé una crisis que todo músico pasa: no te encuentras, llevas un año estudiando y no te escuchas bien, te desesperas, te frustras; pero sigues intentando.

LE: ¿Cuál ha sido el mejor momento de tu carrera musical?

AS: Te voy a nombrar tres porque sí son muy importantes. Uno es cuando conocí a mi esposa, quien sufre del mismo mal que yo: nos apasiona la música. La conocí en esto, es la cantante oficial de la orquesta. Creo que ese ha sido el parteaguas más importante para mí.

El otro ha sido compartir el escenario con gente talentosa, eso te marca. Y el último es ver a personas de todas las edades disfrutar lo que haces, separarlos de sus problemas cotidianos.

LE: ¿Existe algún lugar en el que sueñes presentarte?

AS: No son tanto sueños, sino metas. Tengo una inmediata, que es tocar en el Lunario en la Ciudad de México. Otra es sacar a la Big Band de gira internacional con música nacional.

LE: ¿Qué pasatiempos tienes?

AS: Mi pasatiempo primordial es ser papá de un niño de 4 años y 2 cuatas. Ese es mi hobby, mi todo. Tengo otros: el cine, el fútbol americano, el cual practiqué toda mi vida hasta hace un par de años. Disfruto mucho las caminatas en el campo, las reuniones en lugares abiertos. Soy más de ir a carnes asadas o campamentos. 

LE: ¿Por qué decidiste formar una big band? 

AS: Es algo que pensé a los 12 años, luego a los 18, después a los 26. Fue algo con lo que crecí. Aunque tocaba muy mal de niño, y sigo aprendiendo todos los días, siempre tuve el sueño de tocar en una orquesta, en un cuarteto, en una big band. 

En 2010 grabé un disco que salió al año siguiente. No lo hice pensando en la fama, ahora lo escucho y me da pena; pero me lo propuse y lo logré. Me rodeé de algunos músicos para presentarlo en el teatro Víctor Sandoval. Cuando estaba en el escenario me acordé de mi sueño; me dije: “ya estoy aquí, ¿qué me para?”.

Así empecé el primer proyecto con algunos músicos, fue un periodo corto, como año y medio. Me di cuenta de que necesitaba prepararme más y rodearme de la gente indicada, quería una profesionalización. Tomé del 2012 al 2014 para prepararme más, ponerlo todo en papel, definir qué tipo de personas necesitaba para lograrlo y qué podía ofrecer a mi equipo.

LE: ¿Qué es lo mejor que le podría pasar a la Big Band Oficial de Aguascalientes?

AS: Consolidarla como pretendo, que sea la Big Band oficial del estado, que tenga su propio teatro para hacer temporadas. Participar anualmente en foros importantes del país, tener invitados de talla internacional y proyectar a todos los miembros de la orquesta como músicos destacados de Aguascalientes.