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| · Año 9 · Número 99 · Marzo 2003 · |
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Últimamente ha estado de moda en la entidad el tema del libramiento carretero que traerá consigo grandes beneficios al poniente de la ciudad, ya que el transporte pesado será desviado de nuestras calles y avenidas, dándoles mayor fluidez y conservando su pavimentación. Otra situación que también será benéfica para la población aguascalentense, es respecto a su seguridad; recordemos que hace poco una pipa con material inflamable, al haberse quedado sin frenos, causó una tragedia en la autopista México-Toluca, dando lugar a pérdidas humanas y materiales.
Cada vez nos enteramos de la construcción
de carreteras en diversos puntos
de nuestro país, las cuales ofrecen grandes ventajas a la ciudadanía, un ejemplo de ello es la disminución de los tiempos de recorrido
Cada vez con mayor frecuencia nos enteramos de la construcción de superautopistas que ofrecen la alternativa de viajar con tranquilidad, disminuyendo en un alto porcentaje el riesgo de sufrir un percance, siempre y cuando se tomen en cuenta las recomendaciones y medidas pertinentes. De acuerdo a una publicación denominada: "Desarrollo Urbano en México", editada en 1982, por la entonces Secretaría de Asentamientos Humanos y Obras Públicas: "Durante el apogeo de las civilizaciones maya y azteca, México era un territorio de caminantes, ya que antes de la llegada de los europeos no se conocían bestias ni vehículos de carga. El comercio se extendía por toda Mesoamérica a través de miles de senderos angostos y empinados, sin más limitación que la capacidad física de cada hombre para trasladarse por ellos. En los lugares en que el paso continuo de gente hacía necesarias determinadas condiciones, existían caminos amplios y bien construidos, como las calzadas que cruzaban el gran lago de Texcoco para unir con tierra firme a la ciudad de Tenochtitlán. Al final del Virreinato, había en México siete mil kilómetros de caminos reales por los cuales se transitaba en carruajes y diecinueve mil kilómetros de caminos que se podían recorrer a lomo de bestia. Al concluir el siglo XVIII en el trayecto de Veracruz a la Ciudad de México circulaban aproximadamente setenta mil mulas. En 1807 la cantidad era de doscientas mil. La calidad de los caminos no se medía por la comodidad para transitar en carreta, sino por el tamaño de las "recuas" (multitud de personas que se van siguiendo unas a otras) que podían recorrerlos. Para 1873, se inicia la vida ferrocarrilera de México, al inaugurarse el tramo: México-Veracruz de 470 kilómetros de longitud. En el año de 1925, durante el gobierno del Presidente Plutarco Elías Calles se crea la Comisión Nacional de Caminos, siendo hasta 1952 la entrada en operaciones del primer camino de cuota. En 1956 nace el organismo Caminos Federales de Ingresos y el primero de enero de 1959 son conformadas las Secretarías de Comunicaciones y Transportes y la de Obras Públicas. Actualmente el panorama que presenta la red carretera en el país, es digno de reconocerse. Sin embargo, las largas caravanas de vehículos que todavía en algunos lugares se llegan a observar y que generalmente son ocasionadas por trailers y camiones que a duras penas logran subir una pendiente en zona de curvas, difícilmente se pueden rebasar, ocasionando con esto, pérdida de tiempo y frustración para muchos conductores. Ojalá y llegara el día en que ningún transporte de carga obstruyera el paso a los automóviles que van tan rápido como el progreso, que en su marcha por el tiempo: "...hace camino al andar".
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