ARTÍCULO DE PORTADA
El poder de la ausencia
 

Más de 28 millones de personas en Estados Unidos y 17.4 millones en América Latina trabajan a distancia para compañías ubicadas no sólo en diferente ciudad a la que radican sino diferente país, logrando un abatimiento de costos en múltiples servicios por esta modalidad laboral. La distancia no es hoy un impedimento.

Ahora en el mundo laboral, la ausencia física puede significar productividad y mayores dividendos. La nueva modalidad de “Teletrabajo” o trabajo a distancia, ha dado grandes resultados alrededor del mundo; el uso de Internet, los avances tecnológicos y el cada vez más fácil acceso a herramientas informáticas, están permitiendo un progresivo cambio de paradigma en los sistemas de trabajo.

En Europa la cifra de teletrabajadores ronda en los 10 millones y en Estados Unidos se ha incrementado este tipo de empleo a partir de los blogs. Según el Wall Street Journal existen 20 millones de usuarios de tal herramienta de los cuales 1.7 millones reciben beneficios económicos y 452,000 encuentran en él su principal fuente de ingresos. En Argentina para el año 2002 había 325,000 teletrabajadores, mientras que para el 2006 la cifra había aumentado a 800.000. Siguiendo con este cálculo, aunque aproximado, pudo establecerse que una vez concluido el 2009, en ese país podría haber 1’156,250 empleados a distancia.

En México se estima que al menos 2.5 por ciento de la Población Económicamente Activa (PEA) se encuentra en tal modalidad, sin embargo ni la Ley Federal del Trabajo ni el INEGI contemplan al teletrabajo en nuestro país, por lo que no existen estadísticas oficiales al respecto. Rebeca Martínez Sánchez, doctorante de la Facultad de Contaduría y Administración (FCA) de la UNAM comenta al respecto que, el fundamento legal más cercano en nuestra nación es el apartado de la Ley Federal del Trabajo que menciona las jornadas a domicilio… “Pero en todo sentido se refiere a personas que ofrecen sus servicios en la manufactura, y en trabajos manuales, excluyendo los servicios profesionales”, cuyos rangos de sueldo se sabe, oscilan entre los 15 y 50 mil pesos mensuales.

En América Latina, existen 14 millones de teletrabajadores y la tasa de crecimiento anual promedio de los últimos años es de 21 por ciento, siendo los países con mayor número de teletrabajadores  Brasil, Argentina y México.

Y a todo esto, ¿qué es el teletrabajo? Los orígenes del teletrabajo entendido como en la actualidad se remontan a la introducción del término telecommuting, acuñado por Jack Nilles en los Estados Unidos con su libro “The telecommunications transportation trade-off” (1976), para referir al trabajo fuera del lugar habitual. Actualmente aunque recibe diversas acepciones esta actividad se refiere a la labor que desarrolla un empleado en una sede distinta a la empresa u oficina basada en las tecnologías de la información y vive de ella considerándola su ocupación formal y principal fuente de ingresos.

Pero las ventajas son bidireccionales. Si bien, los empleados mejoran su calidad de vida, pues trabajan con base a objetivos y son los propios administradores de su tiempo —laboran por proyectos y no por horas—, las empresas reportan importantes reducciones en los costos, y un incremento en la productividad en la mayoría de los casos, dado que el empleado es quien proporciona los insumos para realizar su labor como electricidad, Internet, teléfono, computadora, impresora e incluso, la renta del lugar, que es su propio hogar. Por otra parte, no debe trasladarse diariamente a su centro de trabajo, teniendo flexibilidad de horario y presentando mínimas distracciones para hacer sus actividades, lo que eleva la obtención de resultados.

Se pueden realizar servicios a distancia casi de todo tipo, encontrándose entre los más comunes los trabajos escritos, traducciones, monitoreos, auditorías, servicio técnico, soporte informático, mesas de ayuda o help desk, telemárketing, secretariado virtual, tareas de enseñanza y capacitación en todas las áreas y materias

Y es que esto no es algo improvisado. En España por ejemplo, desde 1995 los diarios reportaban que la empresa IBM, tenía más de un millar de empleados trabajando en sus casas, mientras viajaban, o desde las oficinas de los clientes. En IBM México, actualmente el 20 por ciento de su planta laboral (1,800) ya trabaja desde sus hogares y además el 40 por ciento tiene horarios flexibles con un impacto positivo. Según un estudio realizado por la empresa, el 80 por ciento de las razones de bienestar laboral está ligado a la flexibilidad en el trabajo. Otras empresas que reportan teletrabajadores en nuestro país son: General Motors, Chrysler, HP, Oracle y Nortel.

Actualmente, existen diversas aplicaciones y herramientas con las que es posible trabajar sin necesidad de estar presentes en la oficina, no obstante… “La cultura de ser productivo sin estar en la oficina es algo que falta, así como la confianza de los directivos en su personal para trabajar a distancia”, señala Albertina Cardiel, Directora de Operaciones de PROSEG Information Security, empresa aguascalentense con personal afincado en diversos lugares dentro y fuera de México como Monterrey, Reynosa, el Distrito Federal, Costa Rica e Inglaterra por medio de oficinas virtuales. 

El incremento del trabajo a distancia significará que más empleados, socios y consultores tendrán acceso a recursos corporativos de forma remota, para lo que será necesario el uso de laptops, PDAs, smartphones (oficinas móviles), PCs en hogares o en Internet públicos y definir políticas en aras de reforzar  la seguridad y proteger los datos que constituyen uno de los recursos más importantes de las compañías.

Al cambiar la forma de de concebir el liderazgo, —ya que no existe el jefe presencial— el teletrabajo requiere de colaboradores con un perfil orientado a la disciplina, la autonomía y capacidad de organización, para quienes la Web 2.0, es decir, la de las redes sociales, sólo sirva como medio de trabajo. “Debemos cambiar el modelo; muchas empresas sufren un problema de baja productividad por que su gente pasa el tiempo sesgando el uso de este tipo de herramientas. Una encuesta en 2009 de la Asociación Mexicana de Internet, confirmó que el 90 por ciento de la gente que usa Internet en el trabajo es para estar en el chat, enviar spam, o para consultar las redes sociales, por lo que los departamentos de recursos humanos se cuestionan si pueden dar a los trabajadores la facilidad de trabajar vía remota si varias horas de su jornada laboral las dedican a estas actividades”.

Sin embargo, “Puede evolucionar el modelo de compromiso, y hay casos muy exitosos en el empleado mexicano”, dice Betty, asegurando que sus asociados residentes en otros estados de la república, son evaluados semanalmente con sistemas de seguimiento y medición de objetivos que permiten apreciar lo que se han avanzado y completado de sus tareas, siendo ahora una de sus aportaciones a la sociedad la implantación de un programa de desarrollo de talento vinculado con el ITESM campus Aguascalientes y la Universidad Tecnológica de Aguascalientes, con el que a los alumnos participantes en calidad de becarios, se les empieza a “educar” a través de diversos proyectos en una modalidad de trabajo remoto estableciendo compromisos de entrega de acuerdo a sus actividades académicas, pero de una manera formal y responsable… “El muchacho de hoy evoluciona muy rápidamente y esa habilidad que tienen para trabajar en la computadora puede ser aprovechada muy favorablemente; tenemos casos de jóvenes que hoy trabajan para Google, que son investigadores o laboran en otros países gracias a un programa similar de aprendizaje”.

Diane Gabrielle Tremblay en su estudio “Balancing Work and Family with Telework” haciendo un retrato de los teletrabajadores asalariados encontró que el teletrabajo es más atractivo para quienes tienen una esposa o esposo y niños,  ya que les permite reducir el tiempo de transporte, estar en casa más tarde por la mañana y más temprano por la tarde, así como lograr un equilibrio entre el trabajo y las responsabilidades familiares, afirmando la autora, que sienten que son más libres en su trabajo, tienen más autonomía y acaban adquiriendo nuevas capacidades y conocimientos, puesto que tienen que resolver los problemas por sí mismos. 

Un estudio de Manpower, titulado “El Impacto de las Redes Sociales de Internet en el Mundo del Trabajo“ asegura que en México, el 73% de los profesionales ya tiene un “perfil” dado de alta en una red social en Internet, y cerca del 50% conoce a alguien que ha encontrado o recibido alguna oferta de trabajo por ese medio por lo que la compañía líder en soluciones de recursos humanos considera que no es esto sólo una moda adolescente, sino una realidad social que revolucionará la economía y el mundo del trabajo… “Esto es parte de la cultura laboral. En Manpower, estamos trabajando bajo un esquema al que llamamos homeoffice en el que la gente no está en las oficinas sino en casa desde donde da seguimiento a sus proyectos, trayéndonos muy buenos resultados”, afirma Mariela Ramírez, Líder Comercial de Manpower Aguascalientes.

El modelo de teletrabajo frente a eventos inesperados, ha quedado totalmente probado. Ante el brote de Influenza AH1N1 en 2009, nuevamente Rebeca Martínez para su trabajo doctoral, realizó un sondeo entre 100 empresas mexicanas resultando que 56 por ciento siguió activa porque sus trabajadores operaban desde casa. Muchas de esa compañías trabajaron de esa manera a través de sistemas como OpenScape Voice así como  OpenScape Xpressions, Skype, o Go to Meeting, es decir, con herramientas de colaboración que se integran de manera sencilla a los procesos de negocios permitiendo a los colaboradores estar disponibles sin necesidad de estar físicamente en la oficina, potenciando su capacidad de trabajo. “La telepresencia, trabajadores remotos y teleworkers son conceptos que actualmente son una realidad”, dijo en un comunicado Rafael González Azuara, director de Mercadotecnia de Siemens Enterprise Communications en México.

El teletrabajo por otro lado, puede mejorar la calidad de vida de las personas al dar la posibilidad de retirarse a vivir en espacios más tranquilos, lejos de la vida urbana, así como de retornar a su lugar de origen, a quienes provienen de zonas que aparentemente no ofrecen muchas posibilidades de desarrollo. Otro de los aspectos más provechosos del teletrabajo, es la posibilidad de mejorar el entorno ecológico por la disminución de los desplazamientos diarios hacia los centros laborales y la no utilización del papel.

Las mayores desventajas del teletrabajo según los estudiosos son sociales, ante la falta de compañeros y el aislamiento, seguidos por el riesgo de trabajar más, la dificultad para automotivarse y el conflicto entre familia y trabajo, factores que algunos consideran un mito, en virtud de las ventajas tangibles que proporciona.

Beneficios para la organización y su personal por el desarrollo del trabajo a distancia:

    • Mejoras en la moral y la efectividad de los empleados.
    • Retención de empleados calificados y reducción del índice de renovación de los mismos debido en parte, a un aumento de la satisfacción laboral.
    • Menos interrupciones no relacionadas con el trabajo.
    • Reducción de la contaminación del aire producida por los automóviles y la congestión del tráfico.
    • Reducciones en los costos de transporte que incluyen seguro, mantenimiento y desgaste de los automóviles.
    • El ahorro en consumos de comida, autos de la empresa, alquileres de estacionamientos, etc.
    • Reducción de gastos de alquiler y mantenimiento de oficinas.
    • Reducción de pago de impuestos sobre la propiedad.

Sin embargo hay otros aspectos beneficiosos para gente capaz que por diversas razones se ha visto obligada a retirarse: las madres de familia con niños pequeños, pueden combinar su trabajo con la vida cotidiana; las personas de edad avanzada que cuentan con una vasta experiencia, pero que ya nadie contrata; los discapacitados, que no cuentan con la movilidad adecuada para salir a trabajar, pero que pueden laborar por Internet. La Confederación Española de Economía Social (CEPES) realizó un congreso en 2005 donde determinaron la urgencia de insertar en el mercado laboral a sectores que la economía no absorbe y que pudieran hacerlo mediante el teletrabajo, especialmente los discapacitados y los desempleados que desarrollaron habilidades o cultura del trabajo a distancia.

El trabajo a distancia en resumen es un asunto del que hay que analizar las ventajas que conllevará para el patrón y trabajador;  de  confianza, de responsabilidad y de ética entre ambas partes. En Estados Unidos y Canadá esta modalidad se utiliza comúnmente desde hace más de 15 años, estando en Europa legislada desde hace una década y aunque en estos países el contexto es distinto al nuestro, pues se implementa para mejorar la calidad de vida y no para evitar los tiempos de traslado o hacer frente al desempleo, es un modelo susceptible de prueba. Recordemos que atreverse y probar esta nueva forma de trabajo pudiera ser incluso la herramienta, con capacidad de evitar una parálisis organizacional.