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Juan Enrique Sandoval
Skillsa S.C.-Capacitación y
Estrategia
juan.sandoval@skillsa.com
www.skillsa.com |
La comunicación efectiva en el trabajo no
se da sola. En nuestro ámbito profesional
siempre estamos rodeados de personas que requieren
diversas formas de interacción social hablada.
Esto significa una oportunidad para hacerles saber
quién es el jefe y por qué. En ciertas
empresas he visto a los dueños o directores
que no hacen ningún esfuerzo por dar a conocer
la importancia que tienen ellos dentro de las empresas.
Se trata de hacerles sentir que usted es el que manda,
para que no vayan a tener malos pensamientos.
Pero tampoco buscamos hacerlo demasiado evidente.
Si establece las reglas adecuadas, verá cómo
poco a poco los empleados comienzan a darse cuenta
de que usted es el jefe. Estos son algunos consejos
para establecer reglas de comunicación en
su empresa que reflejarán lo importante que
es usted ante sus empleados.
1. Establezca reglas para compartir la información
Dar información a unos y otros es el propósito
original de tener una oficina. La intención
es que todos los empleados se relacionen, estén
disponibles y al alcance si se necesita, pero sobre
todo que compartan información. Esto significa
que estarán trabajando en equipo.
Pero no estamos seguros de que eso es lo que usted
realmente quiera. Cuando los empleados comparten
entre ellos la información puede que interactúen
y descubran nuevas soluciones a los problemas actuales,
pero también es cierto que se sentirán
más unidos y más amigos. Y usted no
puede permitir que el equipo de trabajo sea más
importante que el jefe. Impídalo, ponga barreras
arbitrarias al tipo de información al que
tienen acceso los diferentes empleados; delimite
las áreas de trabajo y no les permita moverse
de sus puestos. Así se asegurará de
que no hablan entre ellos, y mucho menos a espaldas
de usted.
2. No diga toda la verdad
Otro de los errores comunes es hablar con absoluta
honestidad. Imagine la situación. Sus hijos
quieren irse de vacaciones de verano a Europa,
por lo que usted no podrá aumentar el sueldo
de sus empleados hasta dentro de tres meses. ¿Le
suena conocido? El peor error sería dar
toda esta información directa y honestamente
a sus empleados.
Tratar de decir siempre toda la verdad puede hacerlo
quedar a usted como un débil vulnerable. Invente
algo, dígales que la crisis está muy
fuerte, que los proveedores no han pagado o cualquier
cosa. Mucho peor si se trata de reconocer sus propios
errores. ¿La empresa está quebrando?
Diga: “cerraremos algunas líneas de
producto, por causas de fuerza mayor”. Así suena
importante, porque oculta sus debilidades.
3. Sea un poco incoherente
Debo reconocer que este consejo lo tomé de
la vida real gracias a un ex-colega. Se trata de
dar información mutuamente exclusiva de tal
manera que los colaboradores y empleados nunca saben
cuál es la verdad. ¿Cómo hacerlo?
Se felicita en privado a López, pero luego
se exhiben sus errores en una junta de trabajo. También
puede decir que está muy contento por el esfuerzo
de sus trabajadores un lunes; y correr al 30 por
ciento de ellos el miércoles siguiente.
¿Por qué? Porque los empleados comienzan
a desconfiar de su propia sombra. No saben si una
amenaza de parte de usted terminará en un
ascenso; si sus comentarios sobre vender una parte
de la empresa son ciertos o no. De esta manera, usted
los obliga a mantenerse siempre atentos y a la expectativa,
sabiendo que la palabra final siempre la tendrá usted.
Usted será el importante. Así le pasó a
mi ex colega. Hasta que los dueños lo corrieron.
4. Ordene, no escuche
Algunos ingenuos piensan que la comunicación
es un camino de dos vías. Dicen que escuchar
es una habilidad central en cualquier persona con
una posición gerencial. Para poder dar un
mensaje, primero se tiene que escuchar lo que los
otros tienen que decir. Pero este punto de vista
olvida que un gerente fuerte, o un dueño que
se distingue por ser directo y lograr resultados,
no deben ir por el mundo escuchando a los demás.
“¡Menos azúcar en mi café!; ¡Corrijan
esas declaraciones de impuestos!; ¡Comuníqueme
con Junior en Roma!”. Lo más
importante en la comunicación es el tono de
voz y el volumen en el que damos las órdenes.
No estamos jugando, estamos trabajando, así que
puede usted gritar las órdenes y todos sabrán
en realidad quién es el Jefe en esta empresa.
5. Monopolice la voz
¿Ha estado alguna vez en esas reuniones de trabajo donde sólo
una persona monopoliza la voz? De esas donde el que
tiene la palabra no la suelta nunca. Incluso se atreven
a hacer preguntas y contestarlas ellos mismos. Bueno,
pues esas juntas son terriblemente aburridas o irritantes.
A menos que usted sea el que tenga la palabra.
Si es así, no la suelte. No le pregunte a
otros cuáles son sus opiniones, no les dé la
oportunidad a sus subalternos de presentar algún
tema en especial. Si usted va a estar en la reunión,
demuestre por qué es el jefe. Y no los deje
hablar a ellos.
6. No haga preguntas
Usted necesita información. Ya establecimos
que los demás no, pero usted si. Por qué es
el jefe. El problema es que usted tendrá que
ir inventando nuevas formas de hacerse con esa información
porque el consejo aquí es que no debe hacer
preguntas. A final de cuentas, hacer una pregunta
significa aceptar que hay algo que usted desconoce.
Usted no quiere dar la imagen de ser una persona
con debilidades o falta de información.
Tenga algunos informantes a la mano, escuche conversaciones
en los pasillos, ponga micrófonos en la sala
de juntas. Pero de ninguna manera haga preguntas.
En el peor de los casos, si alguien quiere que usted
dé su opinión sobre algún tema
del cual desconoce todo, es mejor inventar que preguntar.
Al menos usted parecerá más importante.
7. Evite situaciones comprometedoras
Ahora, hay una excepción al monopolio de la
palabra. Si la comunicación requiere que usted
se involucre en una situación difícil
de esas donde hay que correr a alguien; o donde hay
que explicar por qué la empresa lleva tres
años sin pagar impuestos; usted puede ceder
la palabra. Envíe a uno de sus subalternos,
a sus empleados o incluso a su asistente. Sobre todo
si son de reciente ingreso a la empresa. Dígales
que es muy importante que representen satisfactoriamente
a la compañía y a sus intereses. Déjelos
que tomen notas, que le digan a sus compañeros
que usted los seleccionó especialmente para
esta tarea y que se sientan aceptados por unos cuantos
días antes de la reunión.
Cuando salgan de la reunión con los agentes
tributarios, ya no se sentirán tan importantes.
Por supuesto que hay mucho más que se puede
decir de la comunicación y de cómo
puede usted usar estas tácticas a su favor.
Estará demostrando que usted es lo más
importante en la empresa y que ningún empleado
tiene la capacidad de dirigirse a usted a menos que
lo autorice previamente. Evidentemente todos lo odiarán
y puede que olviden cuál es la verdadera razón
de estar trabajando para usted. Ya lo sabe, por favor
no me haga caso.