DE FORMA Y FONDO
7 Consejos para comunicar su importancia
 

Juan Enrique Sandoval
Skillsa S.C.-Capacitación y Estrategia
juan.sandoval@skillsa.com
www.skillsa.com


La comunicación efectiva en el trabajo no se da sola. En nuestro ámbito profesional siempre estamos rodeados de personas que requieren diversas formas de interacción social hablada. Esto significa una oportunidad para hacerles saber quién es el jefe y por qué. En ciertas empresas he visto a los dueños o directores que no hacen ningún esfuerzo por dar a conocer la importancia que tienen ellos dentro de las empresas. Se trata de hacerles sentir que usted es el que manda, para que no vayan a tener malos pensamientos.

Pero tampoco buscamos hacerlo demasiado evidente. Si establece las reglas adecuadas, verá cómo poco a poco los empleados comienzan a darse cuenta de que usted es el jefe. Estos son algunos consejos para establecer reglas de comunicación en su empresa que reflejarán lo importante que es usted ante sus empleados.

1. Establezca reglas para compartir la información

Dar información a unos y otros es el propósito original de tener una oficina. La intención es que todos los empleados se relacionen, estén disponibles y al alcance si se necesita, pero sobre todo que compartan información. Esto significa que estarán trabajando en equipo.

Pero no estamos seguros de que eso es lo que usted realmente quiera. Cuando los empleados comparten entre ellos la información puede que interactúen y descubran nuevas soluciones a los problemas actuales, pero también es cierto que se sentirán más unidos y más amigos. Y usted no puede permitir que el equipo de trabajo sea más importante que el jefe. Impídalo, ponga barreras arbitrarias al tipo de información al que tienen acceso los diferentes empleados; delimite las áreas de trabajo y no les permita moverse de sus puestos. Así se asegurará de que no hablan entre ellos, y mucho menos a espaldas de usted.

2. No diga toda la verdad

Otro de los errores comunes es hablar con absoluta honestidad. Imagine la situación. Sus hijos quieren irse de vacaciones de verano a Europa, por lo que usted no podrá aumentar el sueldo de sus empleados hasta dentro de tres meses. ¿Le suena conocido? El peor error sería dar toda esta información directa y honestamente a sus empleados.

Tratar de decir siempre toda la verdad puede hacerlo quedar a usted como un débil vulnerable. Invente algo, dígales que la crisis está muy fuerte, que los proveedores no han pagado o cualquier cosa. Mucho peor si se trata de reconocer sus propios errores. ¿La empresa está quebrando? Diga: “cerraremos algunas líneas de producto, por causas de fuerza mayor”. Así suena importante, porque oculta sus debilidades.

3. Sea un poco incoherente

Debo reconocer que este consejo lo tomé de la vida real gracias a un ex-colega. Se trata de dar información mutuamente exclusiva de tal manera que los colaboradores y empleados nunca saben cuál es la verdad. ¿Cómo hacerlo? Se felicita en privado a López, pero luego se exhiben sus errores en una junta de trabajo. También puede decir que está muy contento por el esfuerzo de sus trabajadores un lunes; y correr al 30 por ciento de ellos el miércoles siguiente.

¿Por qué? Porque los empleados comienzan a desconfiar de su propia sombra. No saben si una amenaza de parte de usted terminará en un ascenso; si sus comentarios sobre vender una parte de la empresa son ciertos o no. De esta manera, usted los obliga a mantenerse siempre atentos y a la expectativa, sabiendo que la palabra final siempre la tendrá usted. Usted será el importante. Así le pasó a mi ex colega. Hasta que los dueños lo corrieron.

4. Ordene, no escuche

Algunos ingenuos piensan que la comunicación es un camino de dos vías. Dicen que escuchar es una habilidad central en cualquier persona con una posición gerencial. Para poder dar un mensaje, primero se tiene que escuchar lo que los otros tienen que decir. Pero este punto de vista olvida que un gerente fuerte, o un dueño que se distingue por ser directo y lograr resultados, no deben ir por el mundo escuchando a los demás.

“¡Menos azúcar en mi café!; ¡Corrijan esas declaraciones de impuestos!; ¡Comuníqueme con Junior en Roma!”. Lo más importante en la comunicación es el tono de voz y el volumen en el que damos las órdenes. No estamos jugando, estamos trabajando, así que puede usted gritar las órdenes y todos sabrán en realidad quién es el Jefe en esta empresa.

5. Monopolice la voz

¿Ha estado alguna vez en esas reuniones de trabajo donde sólo una persona monopoliza la voz? De esas donde el que tiene la palabra no la suelta nunca. Incluso se atreven a hacer preguntas y contestarlas ellos mismos. Bueno, pues esas juntas son terriblemente aburridas o irritantes. A menos que usted sea el que tenga la palabra.

Si es así, no la suelte. No le pregunte a otros cuáles son sus opiniones, no les dé la oportunidad a sus subalternos de presentar algún tema en especial. Si usted va a estar en la reunión, demuestre por qué es el jefe. Y no los deje hablar a ellos.

6. No haga preguntas

Usted necesita información. Ya establecimos que los demás no, pero usted si. Por qué es el jefe. El problema es que usted tendrá que ir inventando nuevas formas de hacerse con esa información porque el consejo aquí es que no debe hacer preguntas. A final de cuentas, hacer una pregunta significa aceptar que hay algo que usted desconoce. Usted no quiere dar la imagen de ser una persona con debilidades o falta de información.

Tenga algunos informantes a la mano, escuche conversaciones en los pasillos, ponga micrófonos en la sala de juntas. Pero de ninguna manera haga preguntas. En el peor de los casos, si alguien quiere que usted dé su opinión sobre algún tema del cual desconoce todo, es mejor inventar que preguntar. Al menos usted parecerá más importante.

7. Evite situaciones comprometedoras

Ahora, hay una excepción al monopolio de la palabra. Si la comunicación requiere que usted se involucre en una situación difícil de esas donde hay que correr a alguien; o donde hay que explicar por qué la empresa lleva tres años sin pagar impuestos; usted puede ceder la palabra. Envíe a uno de sus subalternos, a sus empleados o incluso a su asistente. Sobre todo si son de reciente ingreso a la empresa. Dígales que es muy importante que representen satisfactoriamente a la compañía y a sus intereses. Déjelos que tomen notas, que le digan a sus compañeros que usted los seleccionó especialmente para esta tarea y que se sientan aceptados por unos cuantos días antes de la reunión.

Cuando salgan de la reunión con los agentes tributarios, ya no se sentirán tan importantes.

 

Por supuesto que hay mucho más que se puede decir de la comunicación y de cómo puede usted usar estas tácticas a su favor. Estará demostrando que usted es lo más importante en la empresa y que ningún empleado tiene la capacidad de dirigirse a usted a menos que lo autorice previamente. Evidentemente todos lo odiarán y puede que olviden cuál es la verdadera razón de estar trabajando para usted. Ya lo sabe, por favor no me haga caso.