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Xavier Enríquez
Frutos
ProfitConsulting
xenriquez@profitconsulting.com.mx
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“El lugar donde nacen los
niños y mueren los hombres, donde la libertad
y el amor florecen, no es una oficina ni un comercio
ni una fábrica, ahí veo la importancia
de la familia”
-G.K. Chesterton-
Esta es una pregunta con la que inicio mi relación
con los clientes y la respuesta siempre está muy
polarizada. Para algunas personas, la empresa es
lo más importante pues afirman que si a la
empresa le va bien, a la familia le irá bien,
otros por el contrario dicen que lo más importante
es la familia pues sin ella la empresa no existiría
o no sería lo que es.
¿Y entonces...?
Estamos en el mundo para algo más que ocupar
un lugar en el espacio. La familia nos da una historia,
un sentido de pertenencia, una identidad que permanece,
a pesar de todo lo que suceda en el transcurso de
nuestras vidas, pues es en su seno donde nos relacionamos
mutuamente, de manera que tanto la existencia como
las decisiones de los demás miembros, nos
afectan.
Enfrentar los vaivenes de la familia en la que nacimos,
permite ubicarnos y sentirnos parte de un todo, con
elementos comunes que nos identifican como una familia
específica y única, con sus propias
claves y experiencias, que la hacen irrepetible.
Casi todos los seres humanos somos felices cuando
todas las piezas que conforman nuestra vida se mantienen
en buenas condiciones, pero cuando una parte se conserva
en buen estado y la otra no, todo se resquebraja
y el mecanismo de la familia no puede funcionar correctamente.
Cuando los miembros de la familia están molestos
entre sí, priva la insatisfacción.
La complicación es que las relaciones humanas
están plagadas de desavenencias y de reacciones
que a veces se dan más por el estómago
que por la cabeza y en la empresa familiar se convive
en un ambiente de mucha presión.
¿Entonces tenemos que estar bien como familia
para poder estar bien como empresa? ¿o la
empresa debe de estar bien, para estar bien como
familia?
La familia propietaria de una empresa se enfrenta
a diversos problemas, uno de ellos es aprender a
ser empresa. Esto implica adecuarse a las exigencias
de cualquier negocio para evolucionar, crecer y asegurar
su éxito y continuidad en el largo plazo.
La empresa, por definición, debe de ser “rentable” por
ende, la familia tiene la gran responsabilidad de
que la empresa cumpla su cometido, con eficiencia
y eficacia. Esto abarca desde el nivel de competitividad
de sus productos, servicios y procesos, hasta la
actualización de la estrategia empresarial
y la profesionalización de su capital humano.
Como empresa deben de cumplir con las cuatro funciones
básicas de planeación, organización,
dirección y control. Para ello se requiere
de un liderazgo familiar de calidad que impulse y
promueva productos o servicios innovadores, que aseguren
la capacidad empresarial de la familia y la preparación,
motivación y compromiso personal.
El reto de la familia entonces, es lograr que la
empresa sea exitosa usando todas las herramientas
que tenga a su alcance.
Uno de los factores que hace la diferencia entre
la familia primero o la empresa primero, es el proceso
de incorporación de los miembros de la familia a
la empresa, ya sea como socios o como empleados,
que siendo totalmente diferentes, a veces se confunden
y complican las relaciones. Los miembros de la familia
que se incorporen a la empresa, en cualquiera de
los papeles, deben de ser un apoyo y no un
lastre. Las familias que le dan prioridad a la empresa
son menos laxas en el trato de la familia dentro
de la empresa, mientras que las que le dan prioridad
a la familia, se dan muchas más concesiones.
Hasta aquí solo les he dado algunos conceptos
pero sigue sin estar claro a qué hay que darle
prioridad.
EL verdadero reto es encontrar el equilibrio conveniente
a cada familia empresaria y llegar a las políticas
y acuerdos adecuados para tratar de alcanzar ambas
cosas: la felicidad de la familia y el éxito
de la empresa.