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DE FORMA Y FONDO
7 Tips para la creatividad estratégica
 

Juan Enrique Sandoval
Skillsa S.C.-Capacitación y Estrategia
juan.sandoval@skillsa.com
www.skillsa.com

Estamos todos de acuerdo en que la creatividad hace que las empresas se vuelvan más competitivas. Nos permite explorar nuevas oportunidades de mercado y nos abre los ojos a diferentes fórmulas de hacer negocios. Pero también es cierto que la creatividad extrema nos obliga a desviar valiosos recursos de la compañía que bien podrían dedicarse a solventar las necesidades cotidianas de la empresa. En muchas ocasiones hemos visto compañías enteras ir a la quiebra por el hecho de haber dedicado demasiado tiempo a impulsar la creatividad de sus cuadros dirigentes o de sus propios empleados.

A continuación, algunos consejos para impedir que la creatividad desmedida en la empresa la obligue a comprometer su tiempo, personal y dinero, en sueños utópicos que podrían duplicar el valor de la empresa, pero que al mismo tiempo significan grandes riesgos para una persona tan conservadora como usted. Tal vez descubra que tiene razón si piensa que hay que evitar todos los riesgos.

1. Desconfiar de los mejores

La primera tarea de la administración de la creatividad es contar con un departamento de recursos humanos de esos que se dedican sólo a llevar la nómina y generar los cheques quincenales, pero que pocas veces ayudan a implantar sistemas que evalúen las verdaderas aportaciones, la actitud y el empuje de los empleados. ¿Quiénes son esas personas diferentes? Los empleados con mejor actitud son aquellos que llegan con una sonrisa todos los lunes, que proponen nuevas ideas a sus jefes. Que tienen ambición pero también están dispuestos a ayudar a sus compañeros.

Usted pregúntese por qué estas personas siempre parecen estar de buen humor. ¿Por qué siempre tienen una nueva idea para proponer o para resolver problemas, mientras los demás sólo saben quejarse y maldecir su mala suerte? ¿No es demasiado sospechosa esa actitud? Si no se hace estas preguntas, podría correr el riesgo incluso de terminar escuchándolos. No lo haga, confínelos a una pequeña oficina y no permita que su entusiasmo se contagie a los demás. Vamos, siga llamándolos “recursos”.

2. No incentivar

Si usted cometió el error de escuchar a estas personas o alguien tuvo el atrevimiento de implantar una mejora en sus procesos de producción o de mercadeo, no los premie. Incluso si tuvieron éxito. Las ideas continuas acarrean riesgos, recuérdelo siempre. Y premiar a los empleados que han dejado libre su creatividad significa poner en riesgo a su empresa.

Por ello, déjelos relegados en los ascensos. No aumente su sueldo. Es más, regáñelos públicamente por atreverse a proponer nuevas ideas que comprometieron la seguridad y permanencia de una empresa tan sólida (y aburrida) como la suya.

3. Crecer internamente

Algunos autores de negocios recientemente se han atrevido a sugerir que las empresas demasiado grandes en realidad se convierten en monstruos incontrolables donde domina la política interna en lugar de las acciones orientadas a resultados. No sé si tengan toda la razón pero también es verdad que las empresas mientras más grandes son, más dificultades tienen para encontrar su propia creatividad, pues los empleados están demasiado ocupados en conocer cuál es su posición en el organigrama, así como en entender las relaciones laborales y sus políticas internas.

Una empresa de más de cien empleados deja de ser creativa. Impide la propuesta de soluciones novedosas y bloquea las relaciones interpersonales. Así que esto es precisamente lo que debe hacer usted. Déjelos que crezcan. Contrate gente sólo por contratarla, porque son hijos de alguien, amigos o parientes. Construya jerarquías más complicadas en lugar de crear nuevas empresas que ataquen nuevos mercados. En otras palabras, no despida a los creativos: sofóquelos en la burocracia.

4. No escuchar a su competencia

En ocasiones nos concentramos tanto en las tareas cotidianas de la empresa que dejamos de poner atención a las acciones que realiza nuestra competencia. Consideramos que el mercado está compuesto únicamente por nuestros clientes y por nosotros mismos. Esto nos sirve para en efecto, enfocarnos únicamente en nosotros mismos pero nos impide ver los movimientos laterales y las oportunidades que los competidores han descubierto.

Si usted ha decidido seguir este camino, está bien. Perderá algunas oportunidades pero al menos no lo llamarán “oportunista”.

5. Delimitar su mercado

De la misma manera, usted debe concentrarse únicamente en el mercado que significa su razón de ser. Esos clientes que ya lo conocen y a quienes ustedes ya conoce bien. Es una forma de crear un estado mental en el que todo está bien. No importa si las nuevas relaciones sociales, las tecnologías y la misma vida cambian pronto y frecuentemente.

De lo contrario, estaría cediendo terreno a las ideas creativas que inevitablemente surgirían para atender a nuevos clientes o a las nuevas necesidades de los actuales. Todo esto conlleva tiempo y esfuerzo. Evite la fatiga, atienda a los mismos de siempre. Como dicen por ahí: mas vale malo por conocido...

6. Asegurar su posición

Si usted ha decidido ignorar a su competencia, ignorar las tendencias de su mercado y básicamente evitar todas las aventuras creativas, felicidades. Prácticamente ha cubierto todos los flancos para asegurar su posición. No ampliará sus mercados, no crecerá más de lo planeado, pero al menos no estará tomando riesgos desmedidos.

Ahora dedíquese a proteger esas fronteras. Invierta su tiempo y dinero en fortalecer las relaciones con los proveedores de siempre. Limítese a leer libros y boletines de negocio que coinciden con sus propias ideas. No se exponga a atrevimientos que nada tienen que ver con su negocio, pues esto hará que su personal y probablemente usted mismo comiencen a ser más creativos e incluso tal vez querrá correr algunos riesgos. Repítase a sí mismo, “Así estoy bien, así estoy bien aunque sólo yo lo sepa”.

7. Apalancarse en su banco

Nada mejor que contraer más y más deuda con su banco de siempre. Esto le permitirá a usted jugar con dinero fresco que no es de usted, para generar utilidades que al final no serán suyas tampoco. Sé que mis amigos banqueros no apreciarían que yo hable de lo altas que son sus tasas de interés, o de lo absurdas que resultan sus políticas de comisiones sobre comisiones. Por ello, no hablaré de esto.

Solo diré que contraer deuda en estos tiempos es una buena idea para frenar la creatividad desmedida en las empresas, pues nos obliga a jugar a lo seguro. Nos ata las manos y nos hace ser doblemente precavidos al momento de tomar decisiones tanto internas como externas en las empresas. Siga por el camino del préstamo y verá como es más fácil administrar su negocio, pues estará básicamente siguiendo las instrucciones de alguien más. Eso es seguro.

 

En fin, que la gestión de la creatividad despierta sentimientos encontrados en aquellos hombres de negocios que buscan oportunidades para ser mejores, pero que al mismo tiempo quieren evitar los riesgos. En esta ocasión le recordaré que las personas creativas tienen más posibilidades de fracaso. Quienes no toman riesgos, nunca fracasan. Pero tampoco tienen éxito. Así que por favor, no me haga caso.

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