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Antonio Martín del Campo
Márquez
Director de Endeavor Aguascalientes
Con la colaboración de Ximena de Alba de la Cerda
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Las subculturas modernas
y lo que pueden hacer por tu negocio
Antes de comenzar con la lectura de este artículo
le invito a una pequeña reflexión.
Si tuviera que hacer un retrato hablado del tipo
de cliente de Liverpool, ¿qué edad
diría que tiene? ¿De qué sexo
es? ¿Es de clase alta o de clase media? ¿Y
qué sucedería si hace el mismo ejercicio
con los clientes de Suburbia o de Zara?, ¿Es
complicado segmentarlos en una categoría?
Inténtelo una vez más pero con otra
perspectiva, ¿cómo viven o por qué compran
esas marcas? Seguramente llegará a una definición
más exacta de quiénes son esos clientes.
Puede decir que son citadinos, que buscan productos
económicos, aunque tampoco compran exclusivamente
por precio, que les encanta el diseño y la
moda... ¡Acaba de hacer una clasificación
del consumidor por estilos de vida!
Según Wikipedia las subculturas se
pueden formar “A partir de la edad, etnia o
género de sus miembros. Las cualidades que
determinan que una subcultura aparezca pueden ser
estéticas, políticas, identidad sexual
o una combinación de ellas. Las subculturas
se definen a menudo por su oposición a los
valores de la dominante a la que pertenecen. Es claro
que una subcultura es sobre todo un estilo de vida
realizado al lado de una "filosofía de
la vida", radicalmente distinto de lo oficial.
Uniendo estos dos conceptos les quiero presentar
tres subculturas que están cobrando un gran
auge en nuestro país y que sin duda deben
de ser observados en el momento de elaborar una estrategia
comercial o buscar una nueva oferta de valor para
nuestro negocio.
Para comenzar, es un hecho que los mexicanos se
casan cada vez a mayor edad y más educados lo que
ha empujado el surgimiento del llamado mercado DINKY
(Double-Income; No Kids Yet, Doble Ingreso, Sin Hijos
Aún).Este mercado
según el CONAPO representa el 9 por ciento
de los hogares del país, es decir, más
de dos millones personas. Tienen de 25 a 39 años,
su nivel socioeconómico es alto, se consideran
urbanos y cosmopolitas, además de contar con
expectativas académicas muy altas. Les gusta
gastar en viajes por todo el mundo, invierten su
dinero en artículos tecnológicos y
siguen la tendencia de la moda, dedican tiempo al
ejercicio y a su salud, gastando además en
artículos de lujo.
Por otro lado tenemos a los Adultescentes personas
que ganan como adultos pero gastan como niños.
Este grupo oscila entre los 30 y 35 años y
se calcula que según la pirámide de
población prospectada por la misma fuente
anterior podrán llegar en el 2025 a los seis
millones de personas; esta subcultura gasta más
del 80 por ciento de lo que ganan en ellos mismos
viviendo una segunda adolescencia, pero a diferencia
de la primera ahora cuentan con un gran poder adquisitivo
y una tarjeta de crédito disponible. Se estima
que en México existen 21.6 millones de ‘Adultescentes’,
según datos de la Encuesta de Población
2006 del INEGI. También son el segmento de
la población con mayor poder adquisitivo.
No es de extrañar que en Estados Unidos las
ventas de video juegos representaron sumaron en julio
849 millones de dólares según datos
de la consultora de marketing NPD
Group.
Por último en el mundo de las subculturas
presentamos a los “Bobos” contracción
de los vocablos en inglés Bohemian Bourgeois
(Bohemios Burgueses): elites urbanas con alto nivel
adquisitivo, comprometidos con el medio ambiente
y alejados del "conservadurismo" de otros
grupos con similar nivel de renta.
Los criterios de comportamiento son básicos
a la hora de interpretar la aparición de nuevos
segmentos con características comunes. La
constante aparición de nuevas “tribus
urbanas”, la migración de comportamientos
teóricamente juveniles a segmentos de mayor
edad –como el fenómeno de los videojuegos-
o el creciente poder de segmentos hasta ahora ocultos –los
niños se han transformado en un auténtico
lobby, que marca el comportamiento de consumo de
las familias- constituyen algunos ejemplos de cómo
los profesionales del marketing deben estar permanente
atentos a las variaciones sociológicas de
su mercado potencial.
Si tenemos un “pequeña ayuda de nuestros
amigos” ya sean Bobos, Adultescentes o Dinkys
podremos encontrar nuevas oportunidades de negocio
dentro de estos nuevos mercados ampliando nuestra
base de clientes, el secreto está en alinear
la comunicación hacia un mercado con cada
vez más tribus urbanas que tienen sus propios
códigos y lenguajes. No debemos olvidar que
al final lo más importante para ellos es buscar
las marcas que les permitan refirmar su estilo de
vida.