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Liz Mundo
Profesional en Tecnología de Información
Catedrática ITESM, Campus Aguascalientes
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Las economías de los países viven
un profundo proceso de globalización. En las
empresas, ésta afecta la producción
y los mercados; los mercados ahora son internacionales
y cambian en sus formas de producción, asignación
e interacción de recursos.
La globalización proporciona mejores oportunidades
de acrecentar las ganancias de las empresas locales
a nivel mundial, por eso los sistemas de producción
sugieren un cambio hacia la flexibilización
productiva (Hernández, 2006).
Ahora los colaboradores de las empresas viajan para
consolidar los negocios y su obligación es
mantener la continuidad sin importar dónde
estén. Dirigir y motivar la fuerza de trabajo
fuera de la oficina y fuera de la vista del supervisor
se está convirtiendo en un factor crucial,
incluso de competitividad entre empresas y colaboradores.
Las empresas deben permitir que la gente colabore
con otra sin importar los límites geográficos
y físicos.
En 2009 Gartner, compañía dedicada
a la consultoría, hizo una predicción:
para el 2015 el “conocimiento y la información
de la clase trabajadora va a realizarse en un 80%
de manera colaborativa y no necesariamente trabajando
frente a frente”.
Según la NIST (National Institute of Standards
and Technology) el teletrabajo (también
llamado “trabajo remoto” o “a distancia”),
contribuye a la productividad de los colaboradores
y a una significativa reducción de costos
de operación. A esto se agrega que con esta
modalidad, se tiene mayor acceso a expertos, se reducen
los tiempos de respuesta y se entregan productos
mayormente enriquecidos debido a la diversidad de
los colaboradores.
En el escrito “Telework and perception of
management behavioral effectiveness within the information
technology industry”, Baruch et al., (citado
por Potts, 2006) define al teletrabajo como “trabajo
desde casa todo o alguna parte del tiempo, trabajando
mientras estás en movimiento o trabajando
desde un lugar remoto diferente a la oficina”.
El teletrabajo es un concepto creciente en las empresas,
identifica la alteración de los lugares de
trabajo. “Se está convirtiendo en una
alternativa para las empresas - apunta Baruch“.
Es, “una forma de trabajo fundamental del siglo
21” (Morello, 2009).
El teletrabajo -también llamado trabajo
virtual, telecommuting o virtual
officing- suena promisorio, e interesa sobre
todo por la reducción de costos en las empresas
sin embargo, hay otros retos por considerar.
Con el teletrabajo la información es compartida
entre diferentes colaboradores, departamentos, clientes,
socios, localidades. Ante este escenario las personas –colaboradores
de la empresa– están normalmente relajadas,
indiferentes o ignorantes acerca de las políticas
de seguridad de la información. Esto sigue
siendo una preocupación para las empresas
y sus líderes. Mohamed señala, “los
expertos creen que este riesgo crecerá con
la tendencia de que cada vez las personas trabajarán
fuera de la oficina”.
Daniel Dresner del National Computing Centre (NCC)
menciona: “La realidad es que muchos empleados
dedican tiempo a compartir información tanto
personal como de negocios en redes sociales con una
confianza inocente".
“La naturaleza del teletrabajo y las tecnologías que hacen posible
la conexión remota –dan acceso a recursos de la empresa desde
redes externas o sitios externos–, ponen en alto riesgo a los recursos
que normalmente son usados internamente en la organización. En otras
palabras, con el teletrabajo se incrementa el riesgo de los recursos internos
que están disponibles a los tele trabajadores a través del acceso
remoto” (Jackson, 2009).
El teletrabajo es la forma en la que los negocios
continuarán, un nuevo camino para lograr que
los objetivos de las empresas se cumplan. Los líderes
de las empresas deben estar conscientes de esta tendencia,
de entenderla y habilitarla de manera segura.