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Karla Macías
Licenciada en Derecho por la Universidad Panamericana Campus Bonaterra
k.macias@up.edu.mx
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Justicia es dar a cada quien lo que le corresponde
o lo que es debido. En torno a esta reflexión
es inevitable hablar de una figura que tanta controversia
ha causado con respecto a su aplicación; estamos
hablando precisamente de la prisión preventiva,
la cual definiremos como la privación de la
libertad que sufre un “probable responsable” el
cual aún no ha sido sentenciado, sentencia
que pudiera ser tanto absolutoria como condenatoria.
Esta medida cautelar se lleva a cabo con la finalidad
de garantizar la presencia del indiciado durante
el proceso; sin embargo el principal tema de debate
en torno a la Prisión Preventiva es precisamente
si la sentencia resulta ser absolutoria, ya que la
violación al principio de Presunción
de Inocencia es inminente.

Aún y cuando para contrarrestar esta figura
existe la libertad bajo caución, en la práctica
es muy bajo el porcentaje de beneficios que se otorgan
en relación a los solicitados, sin mencionar
que en muchos de los casos no lo solicitan por no
contar con la liquidez necesaria por encontrarse
en pobreza extrema ya que este sector es precisamente
el mas vulnerable, a esto se le une que no cuentan
con la economía necesaria para contratar a
un abogado que se especialice en su caso, y lo que
para una persona económicamente pudiente viene
a ser sólo la sala de espera para una muy
posible libertad, para el pobre es la estancia para
una muy posible prolongación de la detención,
lo que trae como consecuencia prisiones sobre pobladas
por individuos que cometieron algún delito
menor y que podrían seguir en libertad, pagando
sus impuestos, manteniendo a sus familias, y siendo
económicamente activos mientras se dicta su
sentencia, y si ésta resulta absolutoria no
teniendo que pasar por esa mala experiencia, ya que
en prisión aprenden, reafirman o continúan
con técnicas de delincuencia, y la sobrepoblación
carcelaria lleva al lugar a convertirse en un foco
de infecciones y enfermedades de todo tipo, de tal
manera que si una persona tiene tendencia a delinquir,
en prisión puede seguir haciéndolo
ya que ahí se cometen innumerables delitos
como violaciones, robos, tráfico de drogas,
amenazas, lesiones, homicidios, etc.
Si se encuentran con que el procesado es inocente
de lo que se le acusa al encontrarse ya sin trabajo,
en muchas ocasiones incluso sin familia, señalado
por la sociedad, el trauma del encierro y la convivencia
que tuvo con delincuentes de verdad, lo pueden llevar
a cometer ahora sí mayores delitos, pues no
tienen mucho que perder, por lo que son más
los problemas que ocasiona la Prisión Preventiva
que los supuestos beneficios ya que empuja a núcleos
enteros hacia la delincuencia como forma de vida.
Científicamente se ha demostrado el efecto
psicológico negativo del encierro y su prolongación,
por un lado, y por otro, los costos de mantener a
una persona en prisión son de aproximadamente
en 240 pesos diarios, que resultan millones de pesos
para el gobierno, dinero que bien podría invertirse
en educación, la cual es básica para
que en un futuro la delincuencia disminuya ya que
siempre va a ser mejor prevenir un delito a castigarlo.
Sin embargo en nuestro país ya hubo quien
tomó cartas en el asunto y es precisamente
el Estado de Nuevo León. Una organización
no gubernamental llamada “Renace”, ha
tenido el gran acierto de implementar un nuevo modelo
de supervisión de fianzas, siendo ésta
una alternativa con la que el juez tiene la posibilidad
de dejar al “probable responsable” en
libertad solo con la condición de que este
se someta a una forma de supervisión reglamentada.
La filosofía de esta organización es
ofrecer “una justa oportunidad” a
personas que tienen conflicto con la ley, y asiste
a personas que pueden salir bajo fianza pero no pueden
pagarla, otorgando pólizas de fianzas (financiadas
por fundación Telmex) para asegurar
su libertad provisional.
Renace le ahorra al estado de Nuevo León
alrededor de 17 millones de pesos anuales, sin mencionar
los múltiples beneficios que esto genera.
Para ello la organización es integrada por
trabajadoras sociales, abogados y psicólogos,
quienes trabajan en conjunto ya que dan seguimiento
durante todo el proceso y hasta un año después
con la finalidad de cuidar que no haya alguna “recaída”.
Además no sólo se trabaja con el procesado
sino también brindan ayuda psicológica
a toda la familia pues esto es parte fundamental
en la reintegración de la persona a su ambiente
original. Los candidatos al apoyo deben ser primo
delincuentes, es decir, que no hayan cometido
delitos anteriormente, además de que debe
tratarse de un delito no grave y realizarse un estudio
minucioso por parte de las trabajadoras sociales.
En México, la supervisión de fianzas
puede jugar un papel muy importante en revertir la
tendencia del incremento de la Prisión Preventiva
siendo una alternativa que asegura un alto nivel
de cumplimiento con el proceso penal y que reduce
los costos sociales y económicos al promover
la legalidad.