DE FORMA Y FONDO
7 Tips para simplificar el liderazgo
 

Juan Enrique Sandoval
Skillsa S.C.-Capacitación y Estrategia
juan.sandoval@skillsa.com
www.skillsa.com


Los programas de liderazgo organizacional están muy de moda. Tan de moda que los últimos 10 o 20 años hemos estado hablando de lo mismo. Parece que todos coincidimos en que es importante ser líder en la empresa. Lo que nadie nos dice es que el liderazgo cuesta, y puede volverse un gasto más que debemos escribir en nuestros flujos de efectivo. Aquí, unos consejos rápidos para evitar que el liderazgo en nuestra empresa nos cueste demasiado dinero.

1. Póngalos a trabajar, no a planear

La verdad es que no hay tiempo más que para ponernos a hacer las cosas. Y hacerlas ya. Usted no se involucre demasiado en construir una organización más o menos democrática donde las metas y la planeación se realizan colectivamente. La idea aquí es que mientras usted piensa y planea, sus empleados y colaboradores se deben preocupar no por cuáles serán las metas, sino por llegar a las metas que sólo usted establezca.

De esta manera, lo que resultará serán grandes ahorros de tiempo. De cualquier manera es probable que los trabajadores no quieran hacer oír su voz. No lo han hecho hasta ahora. Claro, tal vez algunos colaboradores no se sentirán involucrados, ni aportarán las ideas originales que surgen de los empleados que están en contacto continuo con los clientes. Pero qué mas da, usted dígales lo que hay que hacer, y ellos que lo hagan.

2. Ahorre en motivación

¿Cuenta en su empresa con programas de compensación por desempeño? Ya sabe: recompensar las mejores ideas, las mejores ventas, la asiduidad. Si usted instauró uno de estos programas porque en su momento consideró que era importante dar seguimiento a las buenas ideas y las buenas acciones. Tal vez incluso esto generará más interés y compromiso por parte de los empleados, porque saben que sus esfuerzos adicionales tienen sentido. Pero también lo obligan a usted a mantener un sistema de inspección, de recolección y de verificar lo que sucede entre ‘las tropas’. Y la idea no es gastar más tiempo y dinero. Usted es el jefe y no debe desgastarse.

Si usted no tiene ninguno de estos programas, perfecto. No gaste su dinero, tiempo, ni esfuerzo.

3. Contrate más personal

Los líderes escogen a sus equipos y trabajan por integrarlos. O eso es lo que he escuchado. Cuando usted considera que es momento de integrar a nuevas personas a la compañía, o bien sustituir a los malos elementos, puede caer en la trampa de realizar un proceso largo, exhaustivo y cuidadoso de selección personalizada. Esto no es lo recomendable. Lo cierto es que un proceso de reclutamiento adecuado para cualquier nivel (desde operativo, hasta gerencial) toma mucho tiempo e implica conocer conceptos de gestión de recursos humanos, o por lo menos saber algo de la gente.

Y usted no tiene que invertir dinero en ello, cuando lo que sí puede hacer es escuchar recomendaciones y contratarlos porque saben o porque parece que saben. ¿El hijo de ese amigo estudió algo de negocios? Contrátelo. ¿El primo de cierto político importante está buscando trabajo? Hágalo gerente. No se trata de encontrar a la gente adecuada para el puesto y para el equipo. Cuando hablamos de liderazgo sabemos que nada es personal, son negocios. ¿O no?

4. No ponga el ejemplo

Una de las tendencias más actuales en materia de liderazgo consiste en recomendar a los jefes que trabajen fuerte, que se arremanguen la camisa y que demuestren que trabajan fuerte, mucho y desde temprano. Que son parte del equipo. Esto genera credibilidad y confianza hacia el líder pero, ¿a usted le funcionaría? ¿Ensuciarse las manos otra vez? ¿Llegar a las ocho de la mañana y contestar sus propios teléfonos desde temprano? ¿Poner a preparar el café?

¿No se supone que usted se había planteado llegar a ser jefe para poder tener a gente que se encargue de esas cosas mientras usted decide llegar a la oficina o a la fábrica a las once de la mañana? Ahora, si decide dejar de poner el ejemplo, esto no le ahorrará mucho dinero, pero conseguirá algunas horas más de sueño.

5. Sólo supervise los resultados

¿Qué es eso de conocer a las personas como si fueran seres humanos? ¿Tener interés en ellos sólo porque son parte de su equipo? Lo cierto es que su tiempo es mucho más valioso como para estar invirtiéndolo en conocer cuáles son las fechas de nacimiento de sus gerentes, o el número de hijos que cada uno de ellos tiene.

En algunos casos, hay quien considera que un buen Líder debe no sólo de conocer a los colaboradores profesionalmente, sino también tomar interés en la forma de ser y vivir de las personas a quienes usted supervisa directamente. Claro, esto podría incluso desembocar en volverse su amigo. Y dejémoslo claro de una buena vez: usted no está aquí para hacer amigos.

6. Suba la voz si es necesario

Podría mejorar sus habilidades de comunicación, claro que sí. Podría tomar un curso profesional de redacción ejecutiva o inspeccionar y revisar sus niveles de asertividad, la forma en que da a conocer sus objetivos e instrucciones. Incluso podría aprender a ser objetivo en aquellos casos en los que sus colaboradores y empleados cometan un error. De esta manera, usted podría utilizar su comunicación como una herramienta más de gestión.

Pero bueno, ese tipo de cursos cuestan y normalmente salimos muy criticados. Mejor tome ese dinero y páguese un nuevo curso de tenis. De todos modos, sabemos que un mantenerlos espantados con uno o dos gritos de vez en cuando, da los mismos resultados.

7. A veces es importante callar

Por último, los expertos le diremos que debe mantener una retroalimentación constante hacia su equipo de trabajo, haciéndoles ver lo que le gusta en su desempeño y lo que no. A veces decimos que puede usted felicitar a los empleados por un trabajo bien desarrollado. Pero lo cierto es que también usted les está pagando por ello. Y les paga bien, al menos eso es lo que les decimos. Así que ahórrese esos viajes a la “trinchera”, dedíquelos a seguir con sus asuntos importantes y no permita distraerse enterándose de las quejas y respondiendo con frases inspiradoras o ingeniosas. Que trabajen y si quieren oír la voz del jefe diciéndoles qué está bien, y qué está mal… bueno, que esperen trabajando.

Un director de empresa, supervisor o cualquiera que tenga a su cargo un grupo de personas debe también ser un líder efectivo, un líder de personas. Así que, la próxima vez que se queje de que en este mundo ya no existen líderes y mucho menos en los negocios, cúlpese a usted mismo, porque yo le diré al final de este artículo: no me hubiera hecho caso.