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Juan Enrique Sandoval
Skillsa S.C.-Capacitación y
Estrategia
juan.sandoval@skillsa.com
www.skillsa.com |
Los programas de liderazgo organizacional están
muy de moda. Tan de moda que los últimos 10
o 20 años hemos estado hablando de lo mismo.
Parece que todos coincidimos en que es importante
ser líder en la empresa. Lo que nadie nos
dice es que el liderazgo cuesta, y puede volverse
un gasto más que debemos escribir en nuestros
flujos de efectivo. Aquí, unos consejos rápidos
para evitar que el liderazgo en nuestra empresa nos
cueste demasiado dinero.
1. Póngalos a
trabajar, no a planear
La verdad es que no hay tiempo más que para
ponernos a hacer las cosas. Y hacerlas ya. Usted
no se involucre demasiado en construir una organización
más o menos democrática donde las metas
y la planeación se realizan colectivamente.
La idea aquí es que mientras usted piensa
y planea, sus empleados y colaboradores se deben
preocupar no por cuáles serán las metas,
sino por llegar a las metas que sólo usted
establezca.
De esta manera, lo que resultará serán
grandes ahorros de tiempo. De cualquier manera es
probable que los trabajadores no quieran hacer oír
su voz. No lo han hecho hasta ahora. Claro, tal vez
algunos colaboradores no se sentirán involucrados,
ni aportarán las ideas originales que surgen
de los empleados que están en contacto continuo
con los clientes. Pero qué mas da, usted dígales
lo que hay que hacer, y ellos que lo hagan.
2. Ahorre
en motivación
¿Cuenta en su empresa con programas de compensación
por desempeño? Ya sabe: recompensar las mejores
ideas, las mejores ventas, la asiduidad. Si usted
instauró uno de estos programas porque en
su momento consideró que era importante dar
seguimiento a las buenas ideas y las buenas acciones.
Tal vez incluso esto generará más interés
y compromiso por parte de los empleados, porque saben
que sus esfuerzos adicionales tienen sentido. Pero
también lo obligan a usted a mantener un sistema
de inspección, de recolección y de
verificar lo que sucede entre ‘las tropas’.
Y la idea no es gastar más tiempo y dinero.
Usted es el jefe y no debe desgastarse.
Si usted no tiene ninguno de estos programas, perfecto.
No gaste su dinero, tiempo, ni esfuerzo.
3. Contrate
más personal
Los líderes escogen a sus equipos y trabajan
por integrarlos. O eso es lo que he escuchado. Cuando
usted considera que es momento de integrar a nuevas
personas a la compañía, o bien sustituir
a los malos elementos, puede caer en la trampa de
realizar un proceso largo, exhaustivo y cuidadoso
de selección personalizada. Esto no es lo
recomendable. Lo cierto es que un proceso de reclutamiento
adecuado para cualquier nivel (desde operativo, hasta
gerencial) toma mucho tiempo e implica conocer conceptos
de gestión de recursos humanos, o por lo menos
saber algo de la gente.
Y usted no tiene que invertir dinero en ello, cuando
lo que sí puede hacer es escuchar recomendaciones
y contratarlos porque saben o porque parece que saben. ¿El
hijo de ese amigo estudió algo de negocios?
Contrátelo. ¿El primo de cierto político
importante está buscando trabajo? Hágalo
gerente. No se trata de encontrar a la gente adecuada
para el puesto y para el equipo. Cuando hablamos
de liderazgo sabemos que nada es personal, son negocios. ¿O
no?
4. No ponga el ejemplo
Una de las tendencias más actuales en materia
de liderazgo consiste en recomendar a los jefes que
trabajen fuerte, que se arremanguen la camisa y que
demuestren que trabajan fuerte, mucho y desde temprano.
Que son parte del equipo. Esto genera credibilidad
y confianza hacia el líder pero, ¿a
usted le funcionaría? ¿Ensuciarse las
manos otra vez? ¿Llegar a las ocho de la mañana
y contestar sus propios teléfonos desde temprano? ¿Poner
a preparar el café?
¿No se supone que usted se había planteado
llegar a ser jefe para poder tener a gente que se
encargue de esas cosas mientras usted decide llegar
a la oficina o a la fábrica a las once de
la mañana? Ahora, si decide dejar de poner
el ejemplo, esto no le ahorrará mucho dinero,
pero conseguirá algunas horas más de
sueño.
5. Sólo supervise los resultados
¿Qué es eso de conocer a las personas
como si fueran seres humanos? ¿Tener interés
en ellos sólo porque son parte de su equipo?
Lo cierto es que su tiempo es mucho más valioso
como para estar invirtiéndolo en conocer cuáles
son las fechas de nacimiento de sus gerentes, o el
número de hijos que cada uno de ellos tiene.
En algunos casos, hay quien considera que un buen
Líder debe no sólo de conocer a los
colaboradores profesionalmente, sino también
tomar interés en la forma de ser y vivir de
las personas a quienes usted supervisa directamente.
Claro, esto podría incluso desembocar en volverse
su amigo. Y dejémoslo claro de una buena vez:
usted no está aquí para hacer amigos.
6. Suba la voz si es necesario
Podría mejorar sus habilidades de comunicación,
claro que sí. Podría tomar un curso
profesional de redacción ejecutiva o inspeccionar
y revisar sus niveles de asertividad, la forma en
que da a conocer sus objetivos e instrucciones. Incluso
podría aprender a ser objetivo en aquellos
casos en los que sus colaboradores y empleados cometan
un error. De esta manera, usted podría utilizar
su comunicación como una herramienta más
de gestión.
Pero bueno, ese tipo de cursos cuestan y normalmente
salimos muy criticados. Mejor tome ese dinero y páguese
un nuevo curso de tenis. De todos modos, sabemos
que un mantenerlos espantados con uno o dos gritos
de vez en cuando, da los mismos resultados.
7. A veces es importante callar
Por último, los expertos le diremos que debe
mantener una retroalimentación constante hacia
su equipo de trabajo, haciéndoles ver lo que
le gusta en su desempeño y lo que no. A veces
decimos que puede usted felicitar a los empleados
por un trabajo bien desarrollado. Pero lo cierto
es que también usted les está pagando
por ello. Y les paga bien, al menos eso es lo que
les decimos. Así que ahórrese esos
viajes a la “trinchera”, dedíquelos
a seguir con sus asuntos importantes y no permita
distraerse enterándose de las quejas y respondiendo
con frases inspiradoras o ingeniosas. Que trabajen
y si quieren oír la voz del jefe diciéndoles
qué está bien, y qué está mal… bueno,
que esperen trabajando.
Un director de empresa, supervisor
o cualquiera que tenga a su cargo un grupo de personas
debe también
ser un líder efectivo, un líder de
personas. Así que, la próxima vez que
se queje de que en este mundo ya no existen líderes
y mucho menos en los negocios, cúlpese a usted
mismo, porque yo le diré al final de este
artículo: no me hubiera hecho caso.