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Horacio H. Fenton
Director General, Invest in Quality, S.A. de C.V.
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La cultura de la calidad en los procesos para generar
un incremento en la rentabilidad
Nuestras empresas enfrentan un panorama difícil
de competitividad y crisis económica global
en la cual, con la urgencia de la supervivencia y
mantener los márgenes de rentabilidad proyectados,
se recurre a reducir costos de manera directa en
la nómina, en capacitación y proyectos
de inversión, sin realizar un análisis
claro de las oportunidades de un verdadero ahorro
que incremente directamente nuestro margen operativo
o utilidad neta antes de impuestos y al mismo tiempo,
mejore nuestra competitividad.
Sin embargo el reto está en cómo unir
la cultura de procesos con un impacto de incremento
directo a la rentabilidad del negocio y que éste
impacto sea mensurable y se mantenga como una constante
en la organización.
¿Cuál es el ahorro que puedo esperar
de esta cultura? En el ramo de manufactura se estima
que el costo de no contar con un proceso de manejo
de la calidad puede ser del 15% al 40% del total
de las ventas. Si las ventas son de $50 M y asumimos
un conservador 20% de mejora gracias al sistema de
calidad medible, tendríamos un ahorro de $10
M. Agreguemos que los gastos de esta empresa son
de un 15% de las ventas, y nuevamente nuestro sistema
de calidad medible nos puede generar un 15% (dato
también estadístico) de ahorro en los
gastos. Estamos hablando de un ahorro total de más
de $11M, ¡vale la pena analizarlo! En este
breve artículo describiremos qué se
debe tener en cuenta para lograrlo.
Compromiso organizacional.
Un sistema de calidad no es un sistema burocrático
de documentación, formularios o autorizaciones,
es una cultura para generar ahorros dentro de la
organización liderada con el ejemplo por los
niveles más altos de la organización.
Mediciones.
Se debe contar con una planeación estratégica
de la compañía y un “Balanced
Score Card” de ahí seleccionar las principales
variables que deben ser controladas y optimizadas.
Según el tipo de empresa pueden ser materia
prima, almacenaje, tiempos de producción,
personal, etc. Considerar el rubro de Costos (COGS)
y el de Gastos (SG&A).
Marco de referencia y herramientas.
Seleccionar los marcos de referencia que nos permitirán
asegurar que nuestra organización mantendrá los
procesos controlados, con mediciones específicas
y metas de optimización es de suma importancia.
Existe gran variedad según el tipo de industria
o servicio de la empresa, como ISO, CMMI, ITIL, COBIT, PMI,
Six-Sigma, TSP, PSP, BPM, entre otros.
Medir y controlar los procesos.
Este es el ingrediente secreto, utilizar una herramienta
como Six-Sigma que permita al individuo definir,
medir, analizar, perfeccionar y controlar los procesos
en los que participa. Esta herramienta de trabajo
asegura que tendremos la mecánica ágil
para optimizar procesos y llegar a las metas establecidas
en el “Balanced Score Card”.
Comunicar.
Se requiere comunicar a toda la organización
las principales métricas con metas, desviaciones
y mejoras, de forma periódica y consistente.
Todos deben conocer día a día el impacto
de su trabajo en las metas estratégicas, por
ejemplo, pizarrones digitales.
Ventajas.
Al salir de la crisis económica, encontraremos
empresas que supieron asegurar su existencia en mercados
locales y además incrementaron rentabilidad
y productividad, obteniendo costos más competitivos
y operación más eficiente, dando pauta
a competir exitosamente en mercados mundiales.
Las herramientas, experiencia y casos de éxito
están en muchas empresas mexicanas. Nuestro
mayor reto cultural, debe ser una forma de trabajo
y de ser del individuo, que labora bajo un proceso
que cumple métricas específicas que
tienen que optimizarse en periodos definidos.