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Antonio Martín del Campo
Márquez
Director de Endeavor Aguascalientes
Con la colaboración de Ximena de Alba de la Cerda
Instituto CISCO Aguascalientes |
Las PYMES conforman en México el 97% de las
empresas según la última información
de CNN Expansión. Esta cifra no ha variado
mucho y en los últimos años se ha convertido
en todo un argumento desde el cual se ha ido desarrollando
toda una cultura enfocada a este tipo de empresas;
por otro lado sabemos el buen negocio que hoy es
el futbol en México y lo que la televisión
y el imaginario popular han creado en torno a él.
Sin embargo tanto el futbol como las PYMES nacionales
tienen poca oportunidad de competir en un entorno
internacional y mucho menos llegar a dominarlo. El problema
se ha agudizado en los últimos años
y ha llegado a tal extremo que ahora tampoco están
pudiendo competir de manera local, es decir, en su
propio mercado.

En el futbol mexicano si revisáramos la tabla
de goleadores ubicaríamos que en los últimos
cinco años un promedio de ocho de cada diez
artilleros son extranjeros; por otro lado, le invito
a que se de un paseo en el supermercado y encontraremos
que la mayoría de los productos que ahí se
comercializan son de empresas extranjeras o en su
caso, empresas que hace mucho tiempo dejaron de ser
PyMES.
Si hiciéramos una comparación histórica,
en ambos casos nos encontraríamos con varias
similitudes que han desembocado en el resultado actual.
Un primer efecto lo vemos en el área macro,
donde se han tomado las decisiones: si la primera
premisa es que la mayoría de las empresas
nacionales son PYMES, entonces suena lógico
que toda nuestra cultura económica esté enfocada
en este sector.
No obstante, al apoyar esta cultura no estamos
impulsando el pensamiento que hará que las PYMES dejen
de verse, planear y vender como tales, y al igual
que en el futbol las tribunas no tienen paciencia
y quieren resultados inmediatos, es así como
el 80% de las PYMES según el INEGI mueren
en su primer año y de 60 jugadores que debutaron
en primera división en el 2008 solo
cinco destacaron.
Dentro del futbol, el ecosistema está creado
para que cada cuatro años regresemos con los
mismos resultados, pero en las PYMES se convierte
en cada seis u ocho, cuando la economía cambia
y se enfrentan a mayores desafíos para las
cuales no están preparadas. Hay que enfrentarse
a un mundial para darnos cuenta qué lejos
estamos del futbol de España o Inglaterra,
o a un estante de supermercado donde las PYMES compiten
al lado de marcas con publicidad por televisión
en horario estelar.
Tanto las PYMES como el futbol mexicano tienen
que entender que no pueden permanecer tanto tiempo
pensando y actuando sin una misión alineada a una visión
a largo plazo, y que para convertirse en jugadores
con posibilidad de crecer en el panorama internacional
deben de rodearse del mejor equipo, el mejor entrenador,
y sobre todo, deben de crear el entorno interno en
donde se puedan desarrollar.
En el futbol aún no se crea el concepto de
aceleradoras, pero en el mundo de las PYMES hace
tiempo que han llegado; si una PYME quiere dejar
de serlo existen ahora herramientas y mecanismos
que con la actitud adecuada y básicamente,
con el pensamiento a lo grande, pueden en poco tiempo
comenzar a vivir, trabajar, planear y pensar
como una gacela. El cambio en las PyMES como en el
futbol depende y dependerá siempre del liderazgo
del entrenador y su capacidad para adecuar al equipo
a un entorno cambiante.
Las ventajas competitivas se crean todos los días
y mientras no lo entendamos así y queramos
trabajar como siempre lo hemos hecho definitivamente
no ganaremos el mundial. Los resultados serán
como cada cuatro años. La oportunidad de cambiar
esto se encuentra dentro de la empresa y los equipos
de futbol.