PERFIL EMPRESARIAL
Dos décadas de trascendencia
 

Yolanda Ivette Castillo Vázquez
Revista Líder Empresarial

1989. Un año conocido como “El año de los milagros” por todos los grandes cambios que se gestaban en el orbe. Caía el muro de Berlín y se disolvía la cortina de acero que separaba a Europa del Este y Asia. Entraba en vigor el Protocolo de Montreal para proteger la capa de ozono, aunque contrariamente el buque petrolero Exxon Valdez se derramaba y, en China, sucedía la legendaria represión de la Plaza de Tiananmen. En México, el ejército encarcelaba al dirigente sindical "La Quina", la inflación al consumidor era de 19.7%, y el dólar se cotizaba en $2,647. Aguascalientes contaba en su capital con alrededor de 479,000 habitantes y era todavía considerado un estado agrícola cuyos principales cultivos eran maíz, frijol, chile, y aún de vid. La industria de la transformación destacaba por su reparación y armado de carros y piezas de ferrocarril, y el sector automotriz comenzaba a desarrollarse.

Sin duda, época de efervescencia social y política en el mundo; de cambios y evolución para nuestra entidad.


Rafael Hernández Cázares, rector de la Universidad Panamericana Campus Bonaterra

Ante este contexto, la hoy Universidad Panamericana Campus Bonaterra (UP), ponía la primera piedra en el mes de agosto festejando así en 2009 su aniversario número veinte, motivo de orgullo y celebración… “Para los que estamos en el día a día de la universidad, trabajando en las aulas, las oficinas del campus, sin duda es una enorme satisfacción llegar a veinte años de existencia y ser una de las universidades en Aguascalientes de mayor tradición, de mayor antigüedad”, señala Rafael Hernández Cázares, rector de la institución.

35 millones de pesos
Es el monto de la inversión que aplicará durante el próximo año, la universidad, además de los recursos cotidianos orientados a investigación, capacitación y gasto corriente. 

Si bien, es satisfactorio para quienes colaboran con la UP cumplir 20 años, en el entorno de las universidades más prestigiadas del mundo es prácticamente ser una institución recién nacida, considerando que las hay con siete siglos, por lo que esto apenas marca el comienzo; sin embargo, a pesar de su juventud ha logrado destacar entre las mejores del mundo, incluso entre las que tienen algunos centenares de años en concursos de diversos ámbitos como robótica, negocios, derecho, pedagogía y educación. Pero hay una distinción que ha recibido y que es contundente al ser única en Aguascalientes: la certificación de la FIMPES (Federación de Instituciones Mexicanas Particulares de Educación Superior) con un dictamen “liso y llano”, es decir, ninguna observación -la más alta calificación que una institución educativa pueda tener-, permitiéndole acceder al padrón de instituciones de excelencia de la Secretaría de Educación Pública que en la nación, no son más de 35.

Y tal distinción se confirma en todos los sectores a través de sus egresados, que en el presente año alcanzaron los 2200. “Lo que nos comentan los empresarios que reclutan estudiantes de la Universidad Panamericana y después graduados -hablando de una mayoría o un estándar-, es que además de que tienen una incuestionable cualificación técnica en su área de conocimiento, poseen una gran calidad humana, orientación hacia la ética, y disposición para el servicio y responsabilidad social”, manifiesta Rafael Hernández.

La Universidad Panamericana Campus Bonaterra es la única institución de educación superior en Aguascalientes que posee una certificación de la Federación de Instituciones Mexicanas Particulares de Educación Superior (FIMPES), y que forma parte del padrón de instituciones de excelencia de la Secretaría de Educación Pública que en la nación, no son más de 35.

Es así, que acuñando tales elementos como valores rectores, la universidad ha sido semillero de líderes encontrándose entre sus egresados ejecutivos y jefes de empresa, representantes de cúpulas empresariales, congresistas y personas que han alcanzado prominentes posiciones en la política del estado, no obstante… “Nos da muchísimo gusto ver por ejemplo, madres de familia comprometidas con su hogar, gente que ha decidido abrazar su vocación, sin que necesariamente ocupen la primer posición o estén a la cabeza de cualquier sector”,  pues en la Universidad Panamericana Campus Bonaterra conciben al líder como la persona que es motor para una buena causa, alguien con iniciativa, preocupado por su entorno, con una visión global de la organización para la que sirve ya sea como aprendiz, colaborador o directivo; con espíritu, que abrace la empresa, su estado, su país, como si fuese el responsable completo, y sin que para ello sea necesario estar en la cúspide.

Otro de los grandes aciertos de la institución, es la pertinencia de sus planes de estudio, nacidos de las necesidades de la industria, y emanados invariablemente de un consejo consultivo integrado por las personalidades más destacadas en el ámbito de esa actividad. Ejemplo de ello es el programa de estudios de la Escuela de Derecho que si bien, fue formulado por académicos de la Universidad Panamericana, incluyó a un equipo de expertos de universidades de Norteamérica y Europa, siendo validado posteriormente por los principales actores del sistema de justicia en México (el presidente de la suprema corte de justicia, magistrados, jueces, abogados y notarios)… “Hacemos que nuestros planes de estudio estén cien por ciento relacionados a una actualidad y realidad del día a día, ni qué decir en las escuelas de ingenierías o negocios, que surgen y se cultivan en un ambiente de empresa e industria, siendo muy vanguardistas y cambiantes”.

Tiempo de celebrar
Los eventos para festejar estos 20 años

Desde hace algunos meses, la universidad ha teñido de fiesta todas sus labores ordinarias, a través actividades para el ámbito académico con conferencistas invitados, o la visita de personalidades como la recientemente verificada por el obispo prelado del Opus Dei, Monseñor Javier Echevarría Rodríguez con motivo de felicitar a la institución. Tendrán un concierto de la Orquesta Sinfónica de Aguascalientes en sus instalaciones y el tradicional Baile de la Rosa, donde anualmente se invita a la sociedad más representativa del estado para agradecer su participación, siendo esta edición muy especial por el 20 aniversario de la universidad. Los festejos durarán un año, es decir, lo restante de 2009 y parte de 2010.

Los proyectos para la institución en el corto y mediano plazo son… “Muchísimos. La universidad, haciendo un símil con el desarrollo de una persona ha terminado su época de adolescente y desde hace tiempo nos planteamos empezar a participar de manera formal, en la parte donde verdaderamente podemos llamarnos universidad que es la investigación con protocolos muy serios, con un reconocimiento internacional donde haya grupos de arbitraje que consideren verdaderamente valiosas tales investigaciones en el ámbito de la tecnología, las humanidades, la empresa, la educación y el derecho”, asevera Rafael Hernández Cázares.

La inversión que estos proyectos requerirán en conjunto, asciende a más de 35 mdp por aplicar durante el próximo año, además de la inversión cotidiana en investigación, capacitación y artículos indispensables para la universidad. 

Ante todo esto, ¿cuál sería la principal aportación que la institución ha hecho a la sociedad hidrocálida? Hablando en términos históricos la Universidad Panamericana es una de las pioneras en Aguascalientes y la primera universidad privada en el estado. Eso sin duda hizo que el resto de las universidades públicas y privadas –establecidas posteriormente- tomaran con suma seriedad la calidad de la educación, que justamente es la propuesta de la Universidad Panamericana, incentivado que más instituciones educativas llegaran a la entidad catapultándola como un polo de desarrollo académico e intelectual, aunado a que ha sido sede de múltiples congresos y reuniones científicas a nivel internacional, constituyendo de esta forma una acicate para el resto de la educación en Aguascalientes. 

Una memorable anécdota
I. El  inicio de la universidad “privada”

Una de las de las grandes anécdotas y más recordada por las primeras generaciones de la universidad y todos los que estuvieron involucrados en su fundación, es que con lo que se empezó, además de una idea y un entusiasmo enormes, fue justamente con la generosa donación de la tierra donde hoy está el campus para lo que se hizo una campaña de procuración de fondos, donde la mayor parte de la sociedad aguascalentense participó buscando que el proyecto fuera posible.

Todo estaba listo para iniciar en agosto del 1989: profesores, alumnos inscritos a los programas, recursos económicos, pero el problema era que sencillamente, no había edificio. Se solicitó entonces, apelando a la generosidad de la familia Pasillas les prestaran el casco de la Ex-Hacienda Ojocaliente para empezar las clases de la universidad temporalmente. En un tiempo récord se acondicionaron las caballerizas para que fueran las primeras “aulas” de la Universidad Panamericana.

Así, los hijos de las familias más connotadas social y económicamente tomaron clases en tal lugar, creyendo en el proyecto, de ahí que dijeran en tono de broma: “Sí, ésta es una universidad privada; pero privada de electricidad, de ventanas, de puertas, de baños…”, quienes a dos décadas de distancia, recuerdan con cariño estos sucesos.

Una memorable anécdota
II. El campus de los zapatos

A finales de 1989, se tuvo el edificio medianamente listo. Fue un año donde hubo un temporal muy fuerte y el día de inauguración de actividades, el acceso al campus universitario que era sobre la carretera 45 sur a través de un camino de terracería muy incipiente, se convirtió en un punto donde todos los vehículos atascaban. Un “reclamo” de la señora Mirita de Barbera, que asistió a tal evento acompañando a su señor esposo, el entonces gobernador del estado Miguel Ángel Barberena Vega (V) es que en aquél día de visita a la universidad perdió sus zapatos por el lodo, al igual que muchas mujeres debido a la gran cantidad de lluvia y lo anegado que se encontraba el terreno.

Hoy por este motivo, se dice que el Campus Bonaterra fue edificado sobre los zapatos perdidos en esa ocasión, una anécdota que produce gracia actualmente al ver sus instalaciones, de las que sus egresados y estudiantes se encuentran orgullosos.