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Lic. Juan Enrique Sandoval
Consultor Director, Skillsa S.C.
juan.sandoval@skillsa.com |
Cuando la economía nos arroja resultados
tan malos como lo ha estado haciendo los últimos
meses, uno se debe preguntar si es tiempo de
diversificar el negocio o de enfocarse a profundad
para hacer más eficientemente lo que ya se
está haciendo. Sin embargo, a pesar de los
consejos de los expertos y economistas tal vez usted
sienta que este es el momento de iniciar nuevas aventuras,
arriesgando su dinero y poniendo en peligro lo que
ha ganado hasta ahora.
Probablemente usted sea de ésos a los que
les gusta jugar el todo por el todo y abarcar todos
los nichos, mercados, clientes y oportunidades que
la vida le ofrece. ¡Usted es de los arriesgados!, ¡usted
es un aventurero! Puede perder todo, pero también
puede ganar un poco.
1. Tener una misión
general
Cuando una empresa decide diversificar sin objetivos
alineados a su estrategia, es porque no tiene estrategia.
O tal vez “crea” que la tiene, pero eso
es porque el consultor en estrategia que contrató hace
un par de años le redactó una misión
o visión parecida a algo como esto: “Entregar
productos y servicios de calidad superior para los
clientes y la comunidad con liderazgo e innovación”.
En verdad espero que su misión no suene así.
Es demasiado genérica, blanda, ingenua y en
realidad no dice nada.
Pero si así es su misión, entonces
usted y su empresa están listos para iniciar
nuevas aventuras en campos en los que no tienen conocimiento
ni experiencia. Su misión se los permite,
es más, los anima a que lo hagan. Claro que
en realidad todo esto fue una táctica de su
consultor para que ÉL ganara dinero, no usted. ¿Se
arrepiente? No se preocupe, diversifíquese.
2. Ampliar los nichos
Puede ser que usted y su empresa lleven 15 años
atendiendo al sector automotriz y metal-mecánico,
pero le ha llegado la inspiración de que debería
invertir en una compañía de productos
de belleza. ¿Por qué no? Uno de los
riesgos de diversificarse en esta época, sobre
todo para las empresas medianas, es el hecho de que
los nichos de los mercados tradicionales cada vez
se segmentan más. Esto no significa que los
clientes quieran empresas expertas en todo, sino
empresas expertas en sus clientes. Si usted entiende
esto y ha decidido simplemente seguir a sus clientes
a quienes ya conoce está bien. Si no, seguramente
está pensando en diversificarse.
Ampliar los nichos de mercado significa salir a
buscar nuevos tipos de clientes con diferentes necesidades,
diferentes estilos de consumo, de pago y tal vez
incluso en distintas industrias. Pero usted cree
que es un buen reto: Tendrá que generar nuevas
habilidades, nuevos sistemas de trabajo, entrenar
otro tipo de vendedores, tal vez incluso descuidar
tanto su negocio original que acabará perdiéndolo
también. ¿Se anima?
3. Salidas laterales
En el caso de que usted esté decidido y
quiera diversificar el tipo de su negocio, una de
las formas más arriesgadas de hacerlo es tratar
de vender los mismos productos que ha venido vendiendo
a nuevos mercados que nunca los han querido. Tomar
salidas laterales significa que usted no piensa invertir
un centavo en inversiones productivas o de diseño,
sino que con el mismo dinero invertido, pretende
alcanzar nuevas funciones o nuevos mercados.
El problema aquí es que un vendedor tiene
que hacer tres ventas. De este modo, los vendedores
entrarán en un afán de demostrar por
qué su producto es bueno, cómo les
puede ayudar a ellos, y después convencerlos
de que se lo deben comprar a usted y su compañía.
El esfuerzo es desgastante y normalmente lo obligó a
desatender las obligaciones con los clientes originales.
4. El
negocio actual está dominado
A pesar de esto, usted no está convencido.
No se decide a diversificarse. Jeff Cornwall de Belmont
Universitiy en Estados Unidos, dice que intentar
la diversificación puede deberse al hecho
de que el negocio original nos aburre. Compara esto
con comprar un nuevo cachorro, cuando ya tenemos
un perro adulto en casa. El perro ya no da sorpresas,
es estable y casi se cuida a sí mismo. Imagine
también la emoción del perrito nuevo,
cuidarlo, entrenarlo, ver sus ojitos de... cachorrito.
No importa si ese cachorrito necesitará el
doble de la inversión, romperá cosas
y requerirá constante supervisión.
Es probable que el perro adulto aprenda algunas malas
mañas también con su nueva compañía.
Estar aburrido en un negocio porque ya lo domina
no significa que tenga que comprar un nuevo cachorrito.
Pero, qué tiernos ojitos tienen, ¿verdad?
5. Tu
cuñado necesita ayuda
Otra de las clásicas formas de ingresas a
un negocio es porque nos piden ayuda. Estamos bien
en nuestra empresa, lidiando con el día a
día, cuando de pronto suena el teléfono,
o entra por la puerta nuestro cuñado, o compadre,
o primo lejano para platicar con nosotros. Claro,
la última vez que los vio fue cuando uno de
ellos se excedió con los tequilas en una
fiesta navideña, pero nos sentimos obligados
a escuchar.
Y es entonces cuando nos enteramos de él
que necesita ayuda en su negocio que no se parece
en nada a nuestra empresa, ni siquiera en el giro
comercial. Y nos pide que realicemos una inversión
con él. Si usted se deja tentar, tendrá que
ingresar a una nueva empresa, con nuevos mercados,
nuevos estilos y nuevos problemas. Tal vez a algunos
esto no les guste, pero usted sabe que está aquí para
ayudar a los amigos y a la familia. Aunque el negocio
tenga que esperar.
6. Es lo mismo, pero diferente
Encontrar relaciones forzadas entre dos tipos de
industria no es tan complicado como parece. Hace
poco tiempo, unos clientes míos estaban pensando
en cómo hacer crecer su negocio de diseño
inmobiliario, y de pronto tuvieron la idea de ingresar
al mercado de la compra y venta de bienes raíces.
Cuando les hice notar que eran industrias totalmente
diferentes (no solo por los sistemas de trabajo,
sino por el tipo de clientes, niveles de inversión,
compras, ventas, procesos, trámites, ¡uf,
todo!), uno de los socios me cuestionó: “¿Cuál
es la diferencia? De todos modos se trata de hacer
negocios con edificios para personas, ¿no?”
Así nos pasa en ocasiones, y la ilusión
de un nuevo negocio nos obliga a racionalizar todo
y encontrar relaciones donde no las hay. Pero si
aun así, usted se siente un verdadero aventurero, ¡tome
el riesgo! Anímese a entrar en mercados totalmente
desconocidos. ¿Qué puede perder? ¿Su
negocio, su dinero, su salud? Bueno... sí.
7. Invierta, invierta, invierta
En ocasiones cuando un negocio va muy bien en épocas
de crisis, puede ser un riesgo también para
los empresarios, quienes consideran que es momento
de hacer algo más con las utilidades, independientemente
de sus conocimientos, habilidades y experiencia en
otros sectores.
Este es el riesgo de tener un poco de dinero extra
y no saber qué hacer con él. Entrar
a cualquier negocio sólo porque se tiene dinero
no es siempre una buena idea. Sin embargo, hay quienes
disfrutan poniendo ese dinero en inversiones que
desconocen, comprando. Dicen que es emocionante.
Hay quienes dicen que el que mucho abarca poco
aprieta. A estas alturas usted está cuestionando
seriamente mis métodos para diversificar
o no hacerlo. No me refiero a poner todos los huevos
en una canasta, sino a conocer bien las nuevas
canastas antes de poner algo ahí adentro.
Está bien. Los riesgos o seguridad son suyos. ¿Para
qué le digo lo que usted ya sabe? No me
haga caso.