 |
Osvaldo Cuadro Moreno
Escritor y Consultor Empresarial
osvaldo@homini.com.ar
|
Cuando nadie lo espera, es el tiempo propio para
que aparezca un líder.
En el intervalo de una de mis tantas conferencias,
se me acercó un matrimonio angustiado con
un problema en que, para ellos, les iba la vida.
Fabricaban y vendían las mejores tortillas
del mercado, pero ahora ya la gente no les compraba
porque habían aparecido competidores que las
vendían a un precio mucho más bajo,
aunque su calidad también era mucho más
baja. Salieron de la entrevista casi saltando y cantando,
al ver que, con la resolución que habían
tomado, el problema y la angustia se iban a trasladar
a esos competidores.
Momento de crisis es momento de oportunidad. Además,
una cosa es que haya crisis y otra cosa es estar
en crisis. Me refiero a esa crisis interior que pensamos
que no tiene salida; crisis en la que, por miedo,
no invertimos, no arriesgamos, y así disminuimos
las ventas y achicamos el futuro. Y por ello también
nosotros entramos en crisis, fabricada en nosotros
por nosotros mismos.
En mis trabajos como consultor de empresas me había
ido muy bien. No me podía quejar. También
había podido realizar algunos buenos negocios.
Pero dos veces que inicié una empresa, las
cosas no salieron bien. Esas empresas, a pesar de
los esfuerzos y la buena voluntad, no duraron mucho,
aunque tuvieron la ventaja de enseñarme a
pensar antes de actuar, a meditar todo el tiempo
necesario antes de emprender, a poner los pies en
la tierra y así materializar los sueños.
Un día, con la experiencia acumulada, quise
iniciar una empresa de capacitación que tomara
simultáneamente dos rubros para mí fundamentales:
familia y negocios, y que fuera respaldada por libros
que yo mismo escribiría, en lo cual había
sido anteriormente exitoso. Con tiempo fui diseñando:
visión, misión, metodología,
estrategia, organización. Y también
ya había empezado a elaborar mis primeros
textos de apoyo, empezando por el ámbito
más accesible: familia.
De modo que, un poco con dinero mío y otro
poco con dinero prestado, comencé la empresa.
Como tenía amigos que sabían de negocios,
hablé con ellos y les mostré mi proyecto
y los primeros textos de respaldo. ¿Qué escuché de
ellos? Con respecto a los textos: La gente no
lee. Son caros. Con el tiempo esos libros promovieron
el comienzo de una editorial hoy muy fuerte. Con
respecto al proyecto de capacitación me dijeron: Esto
no va a resultar. Vas a perderlo todo. Hay demasiada
competencia. Nadie te conoce aquí. La gente
no escucha. La gente no tiene tiempo para estas cosas.
Sus consejos eran motivados precisamente por la cálida
y sincera amistad que compartíamos.
¿Qué hubiera hecho usted en mi lugar?
Quizás volver a pensarlo todo. Pero es que
yo lo había pensado minuciosamente antes y
eso ya no era necesario. Quizás encontrar
un buen socio con mayor experiencia, mas era imposible:
nadie se arriesgaría a compartir mi aventura,
mi atrevimiento, a jugarse el todo por el todo, a
sumarse a mi visión y misión.
También es cierto que en esto que llamo aventura
tenía un peso muy importante mi prioridad:
el bien de la gente a la que llegaríamos,
y las finanzas atrás. Generalmente se piensa:
primero las finanzas, y si eso anda bien, pensar
en la gente.
Uno de los que me desalentaba con muchas razones,
desde el podio de una amistad sincera, hoy trabaja
para mí. Otro de ellos tiene a un hijo trabajando
para mí. También su esposa. Mi empresa
muy pronto dio muy buenos resultados en cuatro países.
Los libros de respaldo se abrieron paso por sí solos
hasta en lejanos lugares.
Para mí, no se puede fallar, si es que están
bien asegurados estos puntos: Tener bien clara una
necesidad de la gente. Capacidad de responder a ella
y hacerlo de la manera precisa como la gente necesita
recibir esa ayuda. Visión con una cuota de
audacia y hasta pretenciosa. Misión que involucre
una grande y creciente aventura, que pueda entusiasmar
a gente valiosa para trabajar juntos. Valores: no
sólo enumerados, sino vividos y trasmitidos
con ilusión. Además, tener muy claro
esto: la estrategia general, la táctica a
usar en diferentes oportunidades, la metodología
de trabajo hacia adentro y hacia afuera. Y finalmente:
no arriesgarnos a salir corriendo hacia la meta,
si vamos a quedar solos, si nadie nos va a seguir
atrás. También podríamos agregar:
si tú vas a ser uno más, si eres fácilmente
copiable, si no eres distinto y no tienes algo exclusivo
para ofrecer, en ese caso espera y empieza a pensarlo
todo de nuevo.