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Juan Enrique Sandoval
Skillsa SC – Capacitación y Estrategia
www.skillsa.com |
Imagine la escena: está usted sentado leyendo
la sección deportiva en el periódico,
o los espectáculos, o la gustada sección
De Forma y Fondo en la revista Líder Empresarial,
cuando de pronto recuerda que no hay documento de
planeación para lo que queda de este año. ¿Qué haría? ¿Se
lo encarga a sus becarios o muchachos de servicio
social, o sigue leyendo las noticias de la selección
nacional de fútbol?
Sí, últimamente se ha hablado mucho
de lo importante de tener una planeación bien
cuidada, y de cómo el establecimiento de metas
le dan un rumbo a la empresa. Pero, ¿no es
todo ello solamente para empresas grandes? ¿De
qué le sirve a usted tener un documento que
perfila las acciones futuras, si no sabemos que va
a pasar el día de hoy, mucho menos mañana?
Sin embargo, si a pesar de todo no le queda a usted
más remedio que realizar un proceso de planeación
estratégica para su empresa, siga estos pasos
para facilitar su tarea.
1. Mantener el paradigma
“Aquí las cosas siempre se han hecho
así”. Esta es la idea con la que usted
quiere iniciar su Planeación Estratégica.
No a las nuevas ideas, no a las nuevas propuestas.
Esta empresa es lo que es, porque siempre ha sido
así. Tal vez usted se preguntará, ¿qué es
un paradigma? Bueno, pues es una idea establecida
tan profundamente en nuestra mente, que ya ni la
cuestionamos, solo la aceptamos como natural. Por
ejemplo: “No se puede confiar en ningún
cliente”, o “la empresa se dedica a vender
artículos de cuero”. Estas ideas sirven
porque nos permiten funcionar en el mundo cotidiano
sin ir re-evaluando cada paso que damos. Vale más
tener continuidad que asumir riesgos innecesarios.
Aunque el hecho de tratar de romper los paradigmas
puede ser útil para descubrir nuevas oportunidades
de negocio, o para comprender los cambios en la industria
y para hacer modificaciones que favorezcan a los
clientes. La verdad es que esto toma mucho tiempo,
uno tiene que tratar de “des-aprender” lo
que toda su vida ha sido cierto y luego tratar de
escuchar a los demás. ¿Cree usted que
valga la pena el tiempo, el riesgo y el esfuerzo?
2. No tener plan de negocio
Algunas empresas ya llevan tanto tiempo funcionando,
que consideran innecesario tener un plan de negocio.
El plan de negocio se asume sólo para nuevas
empresas o emprendedores recién egresados
de la universidad. Sin embargo, el plan de negocio
no es sólo eso, también sirve a las
empresas establecidas si lo realizan anualmente.
La planeación estratégica debe fundamentarse
en esos documentos anuales que delinean los objetivos
y acciones de la empresa en función de tres
grandes áreas: Crecimiento de mercado; Financiamiento
operativo; y Ajustes de costos–gastos. ¿No
es así? Se supone que en dicho documento usted
ha incluido sus objetivos de cuánto más
van a vender, cómo financiarán el crecimiento
o cómo saldrán de deudas, así como
en qué áreas tendrán que gastar
un poco más y en qué Áreas un
poco menos. ¡Pero por supuesto que usted tiene
uno de estos!
Solo que no tiene por qué llevarlo a las
reuniones de planeación estratégica,
sólo complicaría las cosas, poniendo
metas que probablemente nunca se alcanzarán.
Esto sólo crearía frustración
y decepciones entre usted y sus colaboradores.
3. No tener plan de ventas
Ahora bien, algunos locos además del plan
de negocio, también tienen un plan de ventas,
sólo que este es semestral o incluso cuatrimestral. ¿Bueno,
pues cuando trabajan estas empresas?
El plan de ventas le permite tener metas de crecimiento
de mercado, y su proceso facilita el análisis
de las ventas y los clientes. Como todo plan, está sujeto
a revisión y el hecho de que se realice con
más frecuencia en realidad simplifica el proceso
de ventas, porque nos da más control y brinda
mejores registros sobre los resultados. Así podemos
tomar acciones a tiempo en caso de notar algún
bache en las ventas.
Llevar copias de estos documentos a las reuniones
de planeación estratégica siempre es
una buena idea, pero entonces toda la vida se nos
iría en planeación, ¿o no?
4. Desconocer al cliente
Hay dos tipos de planeación estratégica:
la que genera frases y la que genera resultados.
La segunda es más efectiva, pero requiere
que usted conozca bien a su mercado. Si no tiene
un plan de ventas, tampoco tendrá un buen
plan estratégico. También tendría
que tener estudios de mercado actualizados y analizados
si quiere hacerlo bien. Usted sabe: Cómo son
los clientes actuales, cada cuánto compran,
cómo pagan, qué otros servicios o productos
requieren.
Pero como lo más probable es que su último
estudio de mercado lo realizó hace más
de dos años, brínquese este paso. Todavía
puede llegar a tener una “Misión” bonita.
5. Desconocer los flujos
¿Cuánto dinero entra mensualmente
a la empresa? ¿Cuánto sale? ¿De
qué tamaño es el costo financiero de
sus operaciones? Esta información es imprescindible
en el proceso de planeación estratégica.
No usarla es como pretender que un médico
opere sin conocer los signos vitales del paciente.
¿Significa que también el contador
debe estar presente para realizar la planeación
estratégica? Pues sí, pero... ¿tanta
gente? Si no quiere invitarlo está bien. Puede
que el paciente se muera, pero usted podrá usar
la “Visión” de la empresa como
epitafio. “Murió siendo la mejor empresa
de servicios del centro del país. RIP”.
6. No incluya el desarrollo humano
Concéntrese en que la planeación estratégica
dé como resultado solo frases bonitas. Una
misión, una visión, unos objetivos
generales. Usted sabe, me refiero a esas misiones
que son tan generales y poco específicas pero
que suenan tan bien: “serviremos a nuestros
clientes y seremos los mejores”. No dicen nada,
pero puede enmarcarlas, ¿verdad?
Incluir en la planeación estratégica
los perfiles deseados de sus colaboradores, así como
las acciones para capacitarlos y generar una cultura,
son aspectos fundamentales en cualquier empresa.
Pero también toman mucho esfuerzo y además,
usted sabe que los empleados y trabajadores son seres
humanos que se pueden ir con la competencia a cambio
de un aumento de sueldo. Así que, ¿para
qué perder el tiempo?
7. Delegue la planeación
Ya se lo insinué en el primer párrafo.
Permita que todo el proceso de Planeación
Estratégica lo realicen los muchachos del
servicio social. O algún otro subordinado
a quien le sobre tiempo. Estas cosas pueden tomar
incluso meses si se hacen correctamente, pero solo
producen unas cuantas líneas de misión
y visión. No parece que valga la pena invertir
tanto tiempo y recursos valiosos. Además,
Chonita la de las copias organizó muy bien
la fiesta sorpresa para el contador. Algo sabrá ella
de planeación, ¿no?
La Planeación Estratégica es un conjunto
de actividades que le corresponden al director de
la empresa. Por supuesto, si realiza bien la planeación
estratégica, invertirá recursos en
ello, pero valdrá la pena. Mejor que una bonita
misión, usted y su empresa tendrán
un rumbo claro de su futuro, tomando en cuenta los
cambios económicos recientes. No me haga caso
en este artículo, mejor póngase a planear.