ARTÍCULO DE PORTADA
¿Gobierno vs sociedad?
 

Yolanda Ivette Castillo Vázquez
Líder Empresarial

La forma en que la sociedad aguascalentense percibe a sus autoridades, es muy particular. ¿Qué se esperará para las elecciones del cinco de julio? Aquí a través de un sondeo de opinión, un pequeño pero revelador atisbo.

La cultura electoral en México es aún muy incipiente. Prueba de ello son las pasadas elecciones de 2006, donde se votaron Presidente de la República así como a quienes integrarían las Cámaras de Diputados y Senadores del Congreso de la Unión.

Se dice incipiente porque 41.8 millones de más de 70 millones de la lista nominal votaron, es decir, alrededor del 55% de la misma lista por lo que sólo el 20% eligieron al actual presidente de la república, Felipe Calderón Hinojosa con 15,000,284 votos, significando apenas una diferencia del 0,64% con su más cercano contrincante, Andrés Manuel López Obrador.

Todo ello originó una álgida polémica entre partidos políticos y el Instituto Federal Electoral, cuyo desempeño fue controversial y puesto en entredicho.

Sin embargo el génesis de esta situación podría ser la poca convocatoria de las instancias electorales, encargadas de promover el voto –a pesar de los millonarios recursos invertidos para ello- que han generado una imagen de corrupción, así como de los partidos políticos que ante la sociedad se muestran como cotos de poder que se transmite de una mano a otra a través del nepotismo, el amiguismo y el compadrazgo, y que al mismo tiempo se encuentran lejos de significar una auténtica representación popular, que vele por los intereses de la ciudadanía.

Se aproximan las elecciones del cinco de julio donde en Aguascalientes, se elegirán diputados federales. Con el objeto de saber el grado de conocimiento de los aguascalentenses sobre las próximas elecciones, y su nivel de interés por las mismas, Líder Empresarial aplicó un sondeo de opinión en distintos puntos de la entidad incluyendo tres niveles socioeconómicos, que arrojaron resultados sumamente interesantes por un lado,  y esperados por otro.

Una de las preguntas con que iniciaba el sondeo, cuestionaba sobre si el entrevistado, conocía a qué distrito federal pertenecía, y la consecutiva, si conocía qué diputado federal actualmente le representaba. En el primer caso el 73% contestó “No”, y en el segundo el 90% dio la misma respuesta. Esto nos hace pensar en la lejanía que existe entre los legisladores y el electorado al que pareciera, sólo recurrieron para conseguir el voto y obtener un cargo codiciado por las canonjías que brinda, incluido el fuero federal y un sueldo exorbitante.

Otra de las razones de la poca participación ciudadana podría ser la apatía sistemática con que se percibe la política y penosamente, a las autoridades mexicanas pues también muchos de los sondeados, al conocer las preguntas decían frases como “No me interesa la política”, “Todos los políticos roban” o, “El gobierno no sirve para nada”. La falta de seguridad, la propagación del narcotráfico, y la corrupción de las autoridades fue el reclamo recurrente en este estudio, donde se evidenció que la sociedad de todos los niveles percibe a los actores del tema política-gobierno como delincuentes de cuello blanco.

Este desencanto no es fortuito y aunque seguramente, habrá quien ingrese al servicio público con el deseo de  construir un país mejor, es evidente que se debe trabajar en la imagen proyectada y la mejor forma de hacerlo sería, a través de resultados que traigan beneficios tangibles para todos los sectores de la sociedad.

Así pues, presentamos los resultados del sondeo y paralelamente, una entrevista realizada al Mtro. Ignacio Ruelas Olvera, Vocal Ejecutivo de la Junta Local Ejecutiva del IFE Aguascalientes, aportando su opinión imprescindible, en el tema que nos ocupa.

Entrevista a Ignacio Ruelas Olvera
Vocal Ejecutivo, Junta local ejecutiva, IFE Aguascalientes

¿Qué nuevas pautas de publicidad existen que los partidos políticos deban de acatar?

El mundo electoral ha cambiado de manera muy sustantiva. Pasamos de un mundo de mercado, para el quehacer político en busca de la simpatía electoral en la compra de espacios y de tiempos en radio y televisión, a una facturación factor cero, es decir, de haber un mercado abierto ahora con la reforma 2007 toda la contienda, todo el diálogo político, debe transitar por los tiempos del estado mexicano, que implican que son de manera gratuita y que se utilizan de la siguiente manera: el Estado mexicano tiene 48 minutos diarios que deben hacerse en cada una de las transmisoras ya sea permisionarias o concesionarias. Las primeras tienen un régimen más acotado pero las segundas, deben de cumplirlo.

De estos 48 minutos, en tiempo no electorales, el IFE administra el 12% para en todo momento generar una nueva manera de comunicación entre los partidos políticos y la sociedad. En tiempos electorales utiliza los 48 minutos en su totalidad, es decir, pasamos a una idea orwelliana en tiempos de radio y televisión. Se distribuye el 30% de manera paritaria entre todos los partidos políticos y el 70% por fuerza electoral, así se hace desde el primer día de la precampaña hasta la conclusión de la campaña.

¿Esos 48 minutos, son completamente gratuitos para el Instituto?

Todos, no se paga publicidad adicional a nadie. Eso es parte de la reforma política, es decir, la sentencia del tribunal del Poder Judicial de la Federación de las Elecciones 2006, en el sentido de la intromisión de algunos agentes como cámara empresariales, asociaciones religiosas, el presidente Fox, Wall Mart, se metieron al debate político, y entonces el juzgador –la democracia mexicana- dictaminó que habían puesto en riesgo tanto la contienda, como la armonía social y de ahí deriva que la reforma busque que todo el diálogo pase por los tiempos del Estado mexicano, vamos a ver cómo funciona porque estamos hablando que en estos períodos de precampaña y campaña, tendremos en nuestro espacio hertziano 23.3 millones de spots, que es algo inédito pues además el IFE es la institución administradora universal de los tiempos de radio y televisión, es decir, pasamos de un instituto federal, a un instituto nacional, único en el mundo (pues no existe en el mundo democrático una institución que administre los tiempos del estado). 

Sobre el debate de los spots de televisión que se transmitían de manera consecutiva y que molestaban a la audiencia pues muchas veces interrumpían transmisiones importantes, ¿a qué resolución se ha llegado?

Yo creo que esto es el reflejo de nuestra cultura y que lo que debemos hacer es involucrarnos en los programas de educación y de cultura, si queremos construir un escenario democrático, entonces lo que estamos ahora viviendo es lo que hace 60 años, Octavio Paz definió en El laberinto de la soledad: “¿Usted se lava los dientes? Por supuesto que me lavo los dientes. ¿Se asea todos los días? Por su puesto que me aseo todos los días”. Esta cultura de la falsedad y de la mentira ha afectado profundamente la percepción de la información que podemos levantar demoscópicamente.

Era entonces el IFE una fuente de ingresos muy importante para los medios de comunicación, particularmente para las televisoras…

Claro que lo era pero el mercado sigue abierto, simplemente que la política ahora pasa por los tiempos del Estado. Hay una nueva manera de diálogo, que ahora no cuesta en este país porque el legislador dejó una estructura legal muy importante, primero, pasa por tiempos del Estado mexicano; segundo, los administra el IFE; tercero, hay derecho de réplica; cuarto, está sancionado el deteriorar la imagen y la persona de algún candidato -las famosas “campañas negras” han sido anuladas-; y en tiempos de radio y televisión los verbos “vender” y “comprar” fueron sacados del marco de diálogo nacional.

Quien llegue a incurrir en esto, ¿qué sanción puede recibir?

Las sanciones están establecidas por una parte en los artículos 400 del código penal y por otra parte, en la justipreciación que haga el Consejo General, los consejos locales y los consejos distritales tratándose de procedimientos sancionadores especiales que corresponden a faltas que se cometan dentro del marco de la contienda electoral.

Vemos ahora que a diferencia de otros años, hay ya precandidatos de todos los partidos políticos y no hay presencia de pendones o bardas con propaganda. ¿Hay alguna razón en la que el IFE intervenga para ello?

En este momento vamos casi a la mitad del período de precampañas, este es un procedimiento inédito y consiste en buscar un método de selección interna de candidatos que beneficie el sistema de partidos, que robustezca a los partidos y que empodere a la sociedad frente a esta posición interna. Que no existan partidarios que se sientan dañados porque no entraron en una leal competencia para ser abanderados de ese partido, para competir por el poder público entonces, salen ganando los partidos, el sistema de partidos y la sociedad, porque ahora son 40 días de precampaña mientras que antes, eran tiempos interminables; prácticamente iniciaba un mandatario y al siguiente día aparecía el aspirante a sucederlo, cuestión que ahora es sancionada por la ley porque está enmarcado por la constitución y hay leyes reglamentarias.

¿Ahora puede alguien publicitarse hasta una vez que es candidato?

Puede alguien empezar a publicitarse como precandidato, siempre y cuando se establezca que es precandidato y que no se convoque al voto y dependerá de la organización interna de cada partido, de sus documentos fundamentales, de qué método de selección interna van a buscar y de registrar ante el Instituto, el consejero presidente del consejo general, los nombres de los aspirantes y el método de selección, para que pasados los 40 día de precampaña el consejo sea informado de quién es el triunfador, sobre qué métodos, y que sea coherente con el registro que posteriormente hagan la segunda quincena del mes de abril para que los consejos sesionen y a partir del 3 de mayo, inicien la campaña que será de 60 días.

Antes veíamos mucha publicidad de precandidatos y ahora no…

Es que su condición de precandidatos les autoriza a gastar sólo 214 mil pesos que es de sus propias economías, es decir, de su financiamiento público o privado.

¿Podría ahora un precandidato colocar sus pendones o pintar bardas con propaganda, y no sería sancionado?

Si su método es de selección abierta a toda la sociedad con urnas públicas, no sería sancionado, simplemente tiene que decir “precandidato” y no poner el escudo de su partido ni el trazo sobre el mismo hasta la campaña.

En las elecciones del 2006, quedó muy entredicho el papel del Instituto Federal Electoral,  ¿Esta situación podría repetirse las próximas elecciones en Aguascalientes?

Las elecciones de 2006, son una lección para todos. Para el IFE, en cuanto que a pesar de los acuerdos sobre la mesa debe de preservar el principio de legalidad. Si nosotros acordamos no dar a conocer una cifra, pero la ley nos ordena hacerlo pues hagámoslo, diga lo que diga, porque hay solamente una verdad jurídica que es la sumatoria que hacen los consejos de las actas de las casillas en las que se establece quién ganó y quién perdió.

Es un procedimiento único en el mundo. Realmente en el mundo democrático la proclamación de triunfadores se da a partir de la sumatoria de votaciones y en México no, en México vamos el miércoles siguiente del día de la elección a un proceso politizado de discusión acerca de cómo se desarrolló la jornada electoral.

¿Cómo tomaron los partidos estas nuevas medidas para las pautas publicitarias?

Bueno, ellos las hicieron a través de sus representantes en la soberana representación popular, y no hay más arquitecto que ellos.

¿Qué presupuesto por parte del IFE se tiene para Aguascalientes en estas elecciones?

El presupuesto del Instituto en Aguascalientes generalmente es el 1% del presupuesto general. El presupuesto del Instituto Federal Electoral es de 12.80 millones de los cuales hay que descontar 3,700 millones de pesos que corresponden al financiamiento público de los partidos políticos. De la cifra restante, el 1% es el presupuesto de Aguascalientes pero es gasto corriente, salarios, remuneraciones, prestaciones. El IFE es la institución más joven y más grande de la república; tiene 332 oficinas en el territorio nacional y realmente no es una institución tan cara. El procedimiento ha sido caro porque cuando los partidos políticos se ponen de acuerdo generan una afectación de gasto. El IFE tiene en su contabilidad el financiamiento público por un lado, y por el otro el padrón electoral en la lista nominal de electores que también es el único órgano del mundo que además de organizar la elección, expide la credencial con que se vota; el Registro Federal de Electores, absorbe más del 40% del presupuesto, pero ese es un acuerdo al que llegó el legislador que triunfa a través de los partidos y además en el diseño hay una Comisión Nacional de Vigilancia que está integrada por representantes de los partidos políticos y ellos son los que toman la dirección; son como el consejo que supervisa los procedimientos en materia de registro electoral y es un procedimiento que está con cargo al presupuesto del Instituto Federal Electoral.

¿Para el próximo 5 de julio tienen planeadas algunas estrategias para publicitar el día de la elección?

El Instituto tiene programado en su plan de medios una promoción del voto, paralelamente a una promoción de la observación electoral y de capacitación electoral a los funcionarios de casilla. Creemos que no es suficiente. Necesitamos crear una conciencia cívica desde las primeras aulas. Necesitamos un ciudadano que participe y que delibere. Es importante que el Instituto contribuya pero no es suficiente; esto es un problema de educación, no un asunto de coyuntura ni de publicidad. Es un problema de orientación, de motivación, de información, y requerimos que la ciudadanía mexicana, que la familia mexicana tenga una nueva percepción de la realidad y lo podrá hacer en la medida que tenga nuevas estructuras de instrucción mínima “el piso mínimo” que requerimos los mexicanos para tener una percepción de la realidad, no igual, pero sí parecida.

En un sondeo aplicado por Líder Empresarial, preguntábamos a las personas sobre si sabían qué cargos se iban a elegir en las próximas elecciones y muchos decían “No, y no me interesa”. ¿A qué considera que se deba esta mala imagen que se tiene tanto del IFE, como de los partidos políticos?

Bueno, del Instituto no se tiene tan mala percepción. El proceso de 2006 tuvo una confrontación con los actores de la contienda pero no con la sociedad; los actores lograron impresionar a los medios en el sentido de haber descubierto a través de vídeos fraudes electorales que nunca fueron probados. El Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación ordenó la contabilidad de voto por voto, paquete por paquete de una muestra estadística altamente representativa y los resultados fueron exactamente iguales. Estamos ante un fenómeno de orden político-sociológico. Hay alta competencia electoral entonces el Instituto sí actuó, se vio en medio de una pugna entre candidatos pero hizo bien su chamba. El Instituto ha bajado sus niveles de aceptación según la demoscopía con la que se ha realizado y creo que lo que tiene qué hacer es decir contundentemente lo que le corresponde hacer. El principio de legalidad establece que la autoridad puede hacer solamente lo que la ley le señale, es decir, no podemos ser creativos ni tampoco estar callados; en términos de transparencia esto es lo que va a ocurrir y esto es lo que se va a cumplir. Creo que el Instituto todavía puede salir adelante pero más bien yo ubico esta crisis -si así lo podemos llamar- como una crisis de orden político.

¿El IFE entonces podría regular a los partidos para reducir la incredulidad, el escepticismo de la gente en la política mexicana?

Creo que no. Creo la función estatal, legal del IFE es organizar elecciones y corresponde al legislador mexicano, a la soberana representación popular, diseñar de qué manera podemos madurar políticamente y yo como ciudadano de la república –no como representante del IFE- tengo una solución: si la soberana representación popular traslada el sistema de partidos a un Estado de partidos, muchas cosas se van a componer porque un Estado de partidos tendrá una regulación jurídica de derechos y obligaciones y un sistema de partidos está solamente en el orden político. No hay una ley federal de partidos políticos como lo existe en sociedades complejas y en democracias avanzadas, y la creación de ello le corresponde a la soberana representación popular, que es la que tiene la facultad de legislar.

Con todos los hechos de inseguridad que se suscitan en Aguascalientes, ¿se tiene planeado resguardar los lugares a donde vayan a votar las personas?

Sí, el Estado como ente jurídico, deberá de participar con el Instituto. Hay una aportación voluntaria, una aceptación a participar en el desarrollo de unos programas de seguridad preventiva -y correctiva en su caso- en donde interviene la Secretaría de la Defensa Nacional, y en el caso de Aguascalientes las instancias estatales y municipales, y desde luego federales, para resguardar esta elección; pero creo que aquí es el momento ciudadano mediante el cual si nos sentimos agraviados por la violencia y la inseguridad, es el tiempo de manifestarlo a través de las urnas que reproducen gobierno, marcan caminos y diseñan el futuro. Si el problema del agravio colectivo es la inseguridad, el narcotráfico, la violencia, pues el voto puede pronunciarse de manera contundente por una nueva convivencia y eso dependerá de cuál sea la propuesta de los candidatos, y cuál sea la decisión de los ciudadanos.

Finalmente una pregunta obligada, sobre el aumento del 46% al salario de consejeros electorales del Instituto que después de todo fue rechazado, ¿qué nos puede comentar?

Bueno, el haberlo rechazado no es una gracia. Me parece que regresamos a principio de legalidad. El legislador mexicano, dejó asentado en el Artículo 41 de la Constitución, que los Consejeros del Consejo General como instancia suprema de las decisiones de Instituto Federal Electoral, deberán de tener el sueldo de Ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación; esto es, un equivalente casi a 400 mil pesos mensuales. En un país como el nuestro, esta cifra se ve horrorizada en términos del problema laboral que tenemos, el problema de desarrollo, y de crecimiento en nuestras economías. El Consejo General, recibe la notificación de la Junta General Ejecutiva que ha tomado la decisión de cumplir con la norma constitucional. En principio, las primeras declaraciones de los consejeros eran en el sentido de que era un mandato constitucional y no se habían puesto de acuerdo para valorar el impacto de esta decisión. Cuando ya lo hicieron, entiendo que esto haya sido declinado pero no es una gracia, están violando la Constitución.

Ellos no solicitaron ese aumento…

Por supuesto que no, ni se lo están “auto dando”. De hecho, cuando ellos renuncian a un acuerdo de la Junta General que pone en tránsito la legalidad, en ese momento están violando la constitución porque no están teniendo la percepción que la Constitución les señala; desde el punto de vista moral y ético podríamos aplaudírselos pero no como una gracia, quiere decir que si ellos aceptan no ganar lo que la Constitución les dice, quiere decir que a los trabajadores del Instituto, se les podrá solicitar que no tengan los aumentos que la necesidad y la ley les otorga, por lo que no lo podemos aplaudir. Lo que tenemos que hacer es dimensionarlo de la manera correcta; el legislador mexicano debe de valorar cuando hace la ley, cómo la hace, por qué la hace, cuál es la teleología mediante la cual hacen la legislación que permite una buena convivencia. Yo creo que tenemos que hacer uso del derecho como una instancia de reconciliación que tenemos en la sociedad y tenemos que apurarnos en el derecho como un ente que vive entre nosotros, que está vivo, que se hace viejo y que se enferma pero que tiene la energía suficiente para estar sano. No podemos dejar que el derecho sea un obstáculo para el cambio social, este es un reto, otra vez, para la soberana representación popular.

Dado que es una cantidad exorbitante, ¿se pueden hacer las reformas necesarias para que las percepciones económicas de los consejeros no fuesen tan altas?

Por supuesto. Si el legislador deja establecido que para ser Consejero General del Consejo General del IFE se necesitan determinados requisitos y el sueldo a asignar será una cantidad republicana módica, de equis salarios mínimos, lo tendrán que acatar y dejará de ser interesante ser Consejero General y entonces la actividad electoral recuperará su esencia jurídica que es gerencial, es decir, hacer lo que la ley ordena: capacitar funcionarios, hacer mesas directivas de casillas, ubicar casillas, promover el voto, contar el voto, contarlo bien, abrir los expedientes, que se ejerzan las cuatro etapas del proceso electoral con toda juridicidad…  el procedimiento electoral es un detalle procesal.

Esto significa que con la modificación a los sueldos, quienes ingresaran al IFE lo harían más por convicción…

José Woldenberg lo definió con toda claridad: el arbitraje electoral es una actividad discreta, nunca secreta.

¿Quiénes son los actuales diputados federales por Aguascalientes?