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Niels Alexandr Kafka
Consultor senior en mercadotecnia y branding de la firma de consultoría
Asesori
niels@asesori.com
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Estimados lectores de Líder Empresarial,
es un enorme placer para mí estar nuevamente
en contacto con ustedes. Para esta edición
abordo un debate interesante ¿Quién
mata las marcas? ¿Lo hace el tiempo? ¿O
son las personas quienes terminan por quitarles la
vida?
En Aguascalientes, como en México, existen
muchos ejemplos de marcas que algún día
eran populares y rentables: Hotel Francia (no confundir
con Calinda Francia), la tienda departamental Muebles
Colonial, la disco El Cabús, el restaurante
Asadero Múzquiz, Bordados Maty, Novatex, Jugos
Acapulco, Pollos del Tío, y a nivel nacional
las aerolíneas Taesa o recientemente Aerocalifornia. ¿Fueron
las personas quienes pusieron a estos nombres en
la sepultura o simplemente es el tiempo que se olvida
de ellas?
Algunos ejecutivos y empresarios piensan que con
el tiempo una marca se vuelve obsoleta. Señalan
que al pasar de los años, las relaciones cambian
y las marcas simplemente no pueden mantener fuertes
relaciones con los clientes, evolucionar en tecnología,
costos, valor o cobertura del mercado. Condenan,
que a pesar de los profesionales de branding y marketing
que apoyen a una marca, el tiempo no solo envejece
todas las marcas, sino que también las mata.
Si usted estimado lector piensa en los cines Encanto
y El Dorado, aceptará que el tiempo es quien
mata a las marcas.
Otros, piensan que las personas matan una mayor
cantidad de marcas que el tiempo. Demuestran que
marcas que han vencido el tiempo como Chocomilk,
Cloralex, Apple, Absolut, la Huerta o Jumex actualizaron
deliberadamente su promesa al consumidor, innovaron,
ampliaron su oferta, etc. No dejaron que se volvieran
anticuadas o pasadas de moda, conocen bien a su consumidor
y lo siguen.
Ambos enfoques parecen válidos, sin embargo,
para resolver este predicamento, nos remitimos a
los expertos. Philip Kotler, gurú del marketing
contemporáneo, explica en su teoría
que las marcas están sujetas a un ciclo de
vida en el que nacen, crecen, se contraen e incluso
mueren. Kotler enfatiza que la última etapa
es crítica para una marca, ya que es el momento
en que debe rejuvenecer e inyectar nuevos beneficios
y ventajas para los clientes, sino lo hace, decae
y seguramente muere. Kotler finaliza, diciendo que
la mejor manera de mantener vigente una marca es
administrando sus activos correctamente (1).
De lo anterior, surge una reflexión interesante.
Si dicho ciclo se aplica a todas las marcas, entonces ¿quién
hace la diferencia?, ¿quién administra
los activos de la marca?, ¿quién toma
las decisiones para mantenerla fresca y cercana a
los clientes?, ¿quién toma las decisiones
para renovar el diseño del logo o ampliarla
en una nueva línea?, ¿quién
decide que la esencia de la marca es tecnología
y no el trato personalizado? La respuesta es clara,
lo deciden las personas: dueño, gerente, director,
etc.
Entonces, queda claro que si una organización
tiene los directivos correctos y el staff apropiado
(diseño, publicidad, investigación
de mercados, etc.), no hay ninguna razón por
la cual una marca no pueda desarrollar y adaptarse
a las fluctuaciones del mercado. Los rápidos
cambios en la tecnología, los movimientos
económicos o las preferencias del cliente
son situaciones que deben ser detectadas por los
dueños o por el personal de marketing de la
empresa, para con ello, diseñar y operar estrategias
que brinden flexibilidad a la marca y le permitan
sobrevivir a los climas de negocio turbulentos.
Conclusión: son los errores de las personas
lo que mata las marcas, no el tiempo.
Como es costumbre le pido que reflexione sobre sus
marcas, su empresa y la manera en que las administra.
No deje que se tomen decisiones que destruyan los
cimientos de confianza que su marca mantiene con
los clientes, de lo contrario, es mejor que vaya
pensando en el epitafio para su lápida. Hasta
la próxima.
(1) Philip Kotler, las preguntas más frecuentes
sobre Marketing. Editorial Norma, 2004.