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Juan Enrique Sandoval
Socio Director Skillsa S.C.
juan.sandoval@skillsa.com
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Seamos realistas: usted y su empresa han publicado
algunos anuncios en un panfleto local, que nunca
tuvieron respuesta. Consultó a algún “experto” que
prometió llevarlo a las alturas y quiso cobrar
de más. Eso parece ser más que suficiente
para demostrar que el marketing y la mercadotecnia
nunca funcionarán. Al menos no en su
caso. Si usted piensa así, puede que ahorre
bastante en mercadotecnia, siguiendo estos consejos.
1. Quédese con su mercado
¿Quién
necesita más mercados? Durante años
nos han hecho creer que la mercadotecnia nos abriría
las puertas de nuevos clientes, oportunidades increíbles
de crecimiento. Pero después
de escuchar a los millones de gurúes que se contradicen entre ellos
y de probar una o dos técnicas de publicidad, su empresa ha decidido
concentrar sus esfuerzos a atender únicamente sus mercados actuales.
Así que dedique su tiempo a servir a sus
clientes de ahora, no considere a los nuevos mercados.
Nada de investigaciones de mercado, nada de publicidad.
Las empresas están para sobrevivir, no para
crecer, ¿cierto?
2. Limítese a sus líneas actuales
de producto
La oferta de productos de
su empresa puede ser en ocasiones demasiado grande.
Otras veces, por el contrario, puede estar limitada
a uno o dos. Pero siempre, el costo de traer un
nuevo producto sea por comercialización
o por desarrollo propio, trae aparejado inversiones
caras: conseguir nuevos proveedores, asegurar suministros,
re-entrenar a sus vendedores, promover el producto
entre los clientes y un largo etcétera. Claro,
una rece-crisis puede ser el momento perfecto de
dar variedad a su menú, pero más vale
malo por conocido. Y así evita también
confundir a sus clientes con demasiados productos.
3. Detenga la hemorragia de publicidad
Estará de
acuerdo conmigo en que toda la publicidad es mala.
Folletos, postales, guías comerciales,
anuncios en el periódico, todos los buitres
merodeando su empresa. Además, la venta prometida
siempre termina en más llamadas telefónicas
de otros medios que quieren venderle más publicidad.
Al menos así funciona en nuestra ciudad. Usted
paga a un periódico y luego no vende nada.
Y eso que su cuñado el artista le diseñó los
anuncios.
Si aún sigue decidido a encontrar nuevos
clientes, tendría que hacer demasiada inversión:
empezando por investigar el mercado objetivo, conocer
si los medios que le proponen son efectivos, evaluarlos
uno por uno, diseñar un anuncio, y por supuesto
pagarlo. Si no lo hace, tal vez no tenga acceso a
la recordación de sus clientes actuales ni
a nuevos mercados potenciales, pero al menos se habrá ahorrado
unos cuantos pesos.
4. No escuche a los jóvenes
Seguramente
ya le sucedió. Una nueva camada
de licenciados en mercadotecnia, egresa cada año
en junio. Y se acercan a su empresa por ahí de
septiembre trayendo una nueva lista de conceptos
prácticamente incomprensibles pidiendo trabajo
u ofreciendo servicios. La verdad es que todo suena
sumamente sospechoso. Le van a dar nuevas ideas,
le van a proponer un nuevo método de venta,
le van a ofrecer un estudio de mercado o de análisis
de medios. ¿Tiene caso? ¿Quién
puede saber más de la vida de su empresa que
usted?
Aunque todos los jóvenes con energía,
bien preparados que producimos en el estado tengan
buenas ideas y buenas intenciones, lo más
probable es que no sepan como llenar una factura.
Sí tienen una visión fresca y se les
puede enseñar mucho, pero el hecho de cerrarles
las puertas por políticas lo mantendrá a
usted en su sano limbo de comodidad.
5. No se meta a la Internet
Derivado
del punto anterior, si hace caso a los jóvenes,
seguramente tendrá que escuchar cosas como: No
me has aceptado el “add” en “feis” ni
en “maispeis”. ¿Qué?
Parece otro idioma, ni inglés, ni español,
ni siquiera polaco. Además, usted está convencido
de que Internet solo sirve para chatear y perder
el tiempo, tal vez leer una bonita cadena en formato “.pps”,
pero nada más.
Si no conoce el nuevo mundo de Internet, ni se meta.
Usted ya tiene un correo electrónico, que
seguramente no termina con el nombre de su empresa
y punto com. No importa, para aprovechar las
ventajas económicas de Internet, hoy tendría
que dar muchos pasos: Tener un dominio propio
(que no es lo mismo que autodominio); contar
con su propia página de Internet; actualizarla
con contenido desarrollado específicamente;
tal vez un blog o una lista de distribución.
Demasiado trabajo en terra ignota. ¿Valdrá la
pena?
6. No confíe en nadie
Un
par de empresarios exitosos de Aguascalientes me
contaban que no pensaban recibir ninguna propuesta
de agencias de mercado en los próximos doce
meses. No porque no funcionaran según ellos,
sino porque ellos conocían mejor que nadie
a su mercado. Estaban muy satisfechos con el último
estudio realizado internamente por su personal. Éste
indicaba que ellos estaban en primer lugar en su
mercado… hace cinco años.
Las agencias de mercados o de mercadotecnia son,
por definición, un gasto administrativo. Para
contratarlas usted debería tener realmente
necesidad de conocer a su mercado. Quienes son sus
clientes, cómo son, que opinan de usted y
sus productos, que opinan de sus competidores. Pero,
si hasta el momento, usted mismo no sabe nada de
esta información, ¿cree que una agencia
externa de mercadotecnia se lo va a decir? ¡Por
favor!
7. Hágalo usted mismo
Por último,
si sigue empecinado en invertir en mercadotecnia
y no le ha importado nada de lo que he dicho, al
menos hágalo usted mismo.
Aunque hay muy buenos despachos de mercadotecnia
actualmente, haga sus propios anuncios, diseñe
sus investigaciones de mercado y salga a la calle
Juárez a aplicar cuestionarios. Contratar
despachos, agencias, consultores expertos siempre
lo hará a usted sentirse ignorante en materia
de mercadotecnia. Demuéstreles lo contrario.
Siempre será bonito enmarcar sus anuncios
propios y colgarlos en su oficina, aunque no hayan
sido efectivos o parezcan calendarios de taller mecánico
(aunque también pueden funcionar, siempre
que sus clientes sean dueños de talleres mecánicos).
Invertir en esfuerzos de mercadotecnia puede ser
una buena idea si planea aprovechar las oportunidades
o si quisiera adelantarse a sus competidores. Por
otro lado, sí podrá ahorrar mucho con
estos consejos, pero su empresa y sus ventas nunca
crecerán. Al menos ya lo sabe, no me haga
caso.