EN CORTO
 
 

Y San Antonio hizo el milagro

Para que una ciudad sea agradable para vivir no solo debe ser funcional, también debe contar con espacios cuya estética enriquezca la vida de los paseantes y habitantes de la urbe.

La remodelación de la calle Zaragoza, en la zona centro de la ciudad, recientemente reabierta al tráfico cumple esta expectativa y aunque tardó ciertos meses, ya que los trabajos implementados en el Templo de San Antonio, requirieron de un minucioso proceso de restauración y exaltación de su belleza arquitectónica -que en resumen tardaron tres años-, debido a que había infraestructura que merecía una intervención especial ante los agrietamientos y efectos sufridos con el paso de tiempo, el resultado vale la pena.

Esperamos que, tal como en la calle Venustiano Carranza, gracias a estos arreglos se reactive la economía de esta vialidad.