ELLOS SON
María Bárbara Botello Santibáñez
 

José Luis Díaz Ramírez
Plató 54

“La política como vocación y destino” ha sido la máxima de Bárbara al momento de trabajar. Desde la trinchera de la oposición, en el estado de Guanajuato, el PRI, ha logrado grandes avances como regidora y actual diputada local. Acérrima contraria al despilfarro de los partidos políticos que viven su “sueño sexenal de grandeza”, lucha día a día por espacios más justos y equitativos, particularmente para las mujeres.

¿Cuándo y en dónde nace?

Mis padres son originarios de Guanajuato y Michoacán. Tenemos parientes en los linderos de Michoacán con Guanajuato. Nací el 21 de junio de 1966 en Pénjamo y fui registrada en Pastor Ortiz, Michoacán. Sin embargo, toda la vida la he pasado en León, salvo el lapso durante el que estudié en la Facultad de Derecho de la Universidad de Guanajuato.

¿Cómo fue su infancia?

Una infancia muy tranquila, de mucho aprendizaje. De esa época recuerdo el ejemplo de mi padre como abogado, siempre consintiéndome e impulsándome a lograr mis objetivos; recuerdo también la entrega de mi madre, quien fue maestra en escuelas primarias públicas, de ella he aprendido qué grande es el valor de la educación y la importancia de la educación pública en nuestra sociedad. Recuerdo la convivencia con mis hermanos: Tomás, el mayor, Fernando, con quien nací en el mismo parto (somos cuates) y Mauricio, el menor.


Como diputada, presentó una iniciativa de “Ley de acceso de las mujeres a una
vida libre de violencia para el estado de Guanajuato”, lo que permitiría dar
al gobierno los instrumentos necesarios para prevenir y combatir
la violencia de género. En la imagen, tomando la palabra en tribuna.

¿Dónde estudió?

Estudié la primaria en la Escuela Primaria “Vicente Guerrero” en pleno centro, en la que era directora la maestra Carmen García Sandoval. La secundaria la cursé en la Federal No.1, ahora llamada Secundaria General No.1, Hermanos Aldama. La prepa en la Escuela Preparatoria Oficial de León. La carrera en la Facultad de Derecho de la Universidad de Guanajuato. También en la misma facultad cursé la especialidad en Notaría Pública, de manera que toda mi educación, desde la básica hasta el postgrado, fue cursada en instituciones públicas. Creo que es una de las razones por las que me siento identificada con mi comunidad: mi educación se la debo a la población que con sus impuestos sostiene las escuelas a las que podemos asistir todos sin distingos sociales.

Pero adicionalmente he tenido la oportunidad de estudiar diplomados en la Universidad Iberoamericana, dándome cuenta de la gran calidad y compromiso de la educación jesuita. También cursé un diplomado en la Universidad de Salamanca, España.

¿Cómo inicia su inquietud por la política?

Creo que en primer lugar está la defensa de mí misma, de mis propios derechos. Recuerdo que en una ocasión en la primaria un maestro nos formó para darnos reglazos en las manos a todos. Los que estaban antes de mí recibieron sus golpes y aguantaron, pero cuando tocó mi turno no permití que me golpeara el profesor. Después me di cuenta de que también vale la pena trabajar por los demás, y la política es un espacio privilegiado para hacer el bien a gran escala, para denunciar los abusos, para proponer soluciones a los problemas y para en los hechos, hacer trabajo por la comunidad.


Haber sido la primera mujer presidente del Colegio de Abogados
y del PRI en Guanajuato, son grandes satisfacciones para Bárbara.
En la gráfica al lado del gobernador del Estado de México, Enrique Peña Nieto.

Como maestro, ¿quién la ha marcado?

Primero el ejemplo de mis padres que siempre son los primeros maestros. Ya en la universidad, creo que el maestro que más me influyó fue Carlos Mario Téllez Guzmán, de él admiro su disciplina, su entrega al trabajo y su firmeza.

¿Cuál fue su trayectoria antes de ingresar al partido?

Desde que era estudiante ingresé a trabajar a la Procuraduría de Justicia, como secretaria del entonces procurador Miguel Ángel García Domínguez; también trabajé en el Supremo Tribunal de Justicia y en un tribunal colegiado; después fui juez mixto y agente del Ministerio Público.

Al regresar a León monté mi propio despacho jurídico, mismo que mantengo hasta el momento. Fui la primera mujer que presidió el Colegio de Abogados de León. En política, me identifiqué desde estudiante con el Partido Revolucionario Institucional, porque lo visualicé como un partido comprometido con las causas de la gente más necesitada, a diferencia del partido de la derecha que siempre se ha identificado con las causas de la gente pudiente y siempre se han caracterizado por manipular la religión para favorecer sus propios intereses políticos.

¿Cómo fue su ingreso al PRI?

Desde estudiante fui simpatizante del PRI. Los gobiernos priístas hicieron realidad las escuelas públicas en las que yo estudié. Pero mi ingreso ya más formal fue en 1995. Siendo presidenta del Colegio de Abogados de León me invita Ricardo Padilla a ser su compañera de fórmula para contender por la dirigencia del PRI en León.

Fui secretaria General de Comité municipal y luego candidata a regidora.

¿Ése fue su primer puesto de elección popular?

Sí, fui regidora en el trienio 1998-2000. Recuerdo la campaña de 1997, fui dentro de la planilla encabezada por el Ing. Jorge Videgaray. Él hubiera sido un excelente presidente municipal, de él aprendí que hay que ser muy disciplinado en política y entregarse al cien. De esa planilla ingresamos al ayuntamiento cuatro priístas: Martín Ortiz García, Luis Fernando Gómez Velásquez, Antonio Chávez Mena y yo. Nos tocó ser oposición frente a un gobierno muy cerrado como el de Jorge Carlos Obregón, que lo era por saberse poseedor de una mayoría aplastante y obediente. Sin embargo fue una experiencia muy edificante. Compartir el papel de oposición con una persona de la calidad intelectual y moral de Martín Ortiz me hizo entender que dentro de la democracia la oposición siempre debe jugar su papel y nunca traicionar a la población que confía en ella, pues el día que la oposición se vende al gobierno, ya no hay nada que hacer y la gente ya no tiene esperanza. Los tres siguen siendo mis grandes amigos y compañeros. Con Antonio Chávez Mena sigo trabajando ahora en el Congreso del Estado, y Luis Fernando Gómez es una persona que me ha enseñado el valor de la amistad en todas las circunstancias.


Autodefinida como “Una mujer de retos”, ha trascendido como madre y profesionista.
La fotografía mostrándola con sus hijas a quienes considera,
su “razón para trabajar y mi aliciente para luchar.
Por ellas sé que vale la pena vivir y esforzarse”.

¿Cuál fue su labor como regidora?

Creo que fue muy propositiva. Algo de lo que con más orgullo recuerdo es que a nosotros nos tocó proponer la creación de la Comisión de Equidad de Género en el Ayuntamiento y me tocó participar con el Instituto Municipal de la Mujer que entonces dirigió Otilia Pont Guerra. Creo que ella hizo un muy buen trabajo y hubo mucho avance en el tema de la equidad de género.

¿Qué siguió en su carrera política?

Después fui candidata en el año 2000 a diputada local. Fue una elección en la que perdimos todo. Ya sabes, el candidato del PAN a la presidencia de la República era de por acá. Y eso nos afectó mucho, pues mucha gente se entusiasmó con ése que fue muy buen candidato, aunque después ya como presidente se esmeró en decepcionar a un país entero.

Nuevamente intenté ser diputada en el 2003 y no lo logré; pero en el 2006 logré ese objetivo. Además en el 2006 fui presidenta del Comité Directivo Estatal del PRI. Creo que en los últimos años he sido afortunada, por el apoyo y la confianza que he recibido de mi partido y porque he hecho equipo con Miguel Ángel Chico, que es un hombre muy leal, muy comprometido con el partido y que después de una experiencia difícil como la del 2006 no se echó para atrás y ha sabido conducir al priísmo y prepararlo para la siguiente batalla que será el próximo año.

En un supuesto debate político entre Mayra Enríquez, Malú Micher y Usted, ¿cuál sería su fortaleza?

Ambas mujeres son muy valiosas y tienen gran mérito por participar en política, sin embargo mi fortaleza actual es que, yo estoy luchando por las posiciones de la sociedad desde un partido de oposición. Malú es una luchadora social, una mujer muy destacada y valiente, que ahora está en otra entidad. Y a Mayra le ha tocado defender las posiciones del partido al que pertenece y que gobierna. Mi fortaleza es que yo me he mantenido inconforme luchando ante los despilfarros y derroches  que hace el gobierno actual.  

¿Cuál es su mayor preocupación?

Como diputada, la gran insensibilidad que muestran algunos políticos frente a los problemas sociales. Tal pareciera que la marginación, la falta de oportunidades de superación de nuestra gente, la educación deficiente o la carencia de servicios son asuntos que les tienen sin cuidado. Ellos prefieren gastar el dinero en lujos, en darse la vida de reyes, en viajar por el mundo, en despilfarros, en “expo bicentenarios”, en “replaqueos”, en vivir su sueño sexenal de grandeza. Creo que ello es una tragedia y tengo la obligación moral de hacer algo por que esto cambie.

Y en lo personal mi mayor preocupación y ocupación son mis dos hijas: mis amores Barby de catorce años y Paulina de nueve. Son mi razón para trabajar y mi aliciente para luchar. Por ellas sé que vale la pena vivir y esforzarse.

¿Qué significa para usted la maternidad?

Es el mayor regalo que le puede dar la vida a una mujer. No digo que necesariamente la mujer para realizarse como tal deba ser madre, no, pero la experiencia que yo he vivido de dar la vida a dos hermosas criaturas me ha enseñado que mediante esa misión –la maternidad y la paternidad- colaboramos un poco, hombres y mujeres, en la creación del mundo.

¿Pero que no es usted una mujer feminista?

Claro que sí. Durante milenios la humanidad ha vivido en una cultura patriarcal que ha mutilado a hombres y mujeres. A la mujer se le negó en derecho de participar en la vida social y se le relegó al ámbito doméstico, mientras que al varón se le obligó a destacar en lo social y se le impidió ser partícipe de la educación de los hijos, de las labores doméstica y se le reprimió en la expresión de sus sentimientos.

Creo que esto ya está cambiando, hombres y mujeres somos complementarios y debemos involucrarnos más en lo que culturalmente se ha reservado para el otro sexo, es decir, las mujeres ser más protagonistas en la vida social, política y económica, y los hombres compartir con nosotras la felicidad de participar con los hijos, de ver por el orden en la casa y de servir a la pareja.

¿Qué hace para modificar ese modelo patriarcal?

Participando siempre, lo mismo en las instituciones de gobierno, que en el Colegio de abogados, en el PRI y en la política. Fui presidenta del Patronato de la Casa de Apoyo a la Mujer, un organismo no gubernamental que da apoyo legal y psicológico a las mujeres que desean superarse o salir del estado de violencia al que han sido sometidas.

Como diputada presenté una iniciativa de Ley de acceso de las mujeres a una vida libre de violencia para el estado de Guanajuato. Esta ley, junto con la ley general sobre el mismo tema, que es de aplicación en todo el país, nos permitiría darle al gobierno los instrumentos necesarios para que desde todos los ámbitos se prevenga, se combata y se erradique la violencia de género.

Lamentablemente, los prejuicios religiosos y morales, así como el desconocimiento del problema y el machismo de los diputados del PAN han impedido que esta iniciativa se convierta en ley, y prefieren mantener las cosas como están.

¿Se considera una luchadora social?

Creo que sí. Me preocupa mucho lo que pasa en mi municipio, en mi estado y en mi país. Como diputada tengo un compromiso aún mayor. Los diputados recibimos una paga bastante generosa, por lo que no tenemos justificación para no involucrarnos de manera totalmente comprometida en los temas que afectan a la ciudadanía.

¿Cuál ha sido su mayor satisfacción?

Haber sido la primera mujer presidente del Colegio de Abogados y haber sido la primera mujer presidente del PRI en Guanajuato, son grandes satisfacciones. También ser diputada es una experiencia sin igual. Otra es ser la primera mujer que preside la Comisión de Seguridad Pública en el Congreso del Estado. Pero yo creo que mi mayor satisfacción es la oportunidad de ser madre de dos hermosas hijas, que viven intensamente la vida y que tienen muchos sueños y aspiraciones.

¿Cómo conjuga su vida familiar con tu actividad política?

Las mujeres que trabajamos tenemos doble jornada y a veces hasta triple. Somos madres y amas de casa, somos profesionistas y algunas participamos en política. Pero además tenemos que preocuparnos por nuestra propia persona. En lo personal, me preocupo por mi salud: voy al gimnasio regularmente, corro, intento ser muy femenina y me agrada proyectar una buena imagen porque finalmente eso hace sentir bien a una misma, pero también a la gente con la que se convive.

¿Cuáles son los momentos que más disfruta?

Cuando estoy con mis hijas, con mi familia, con mis sobrinos, a quienes adoro; cuando escucho música –me gusta mucho la música romántica-, cuando veo una buena película y las reuniones sociales.

¿Cuáles considera que son sus principales cualidades?

Creo que mi capacidad de trabajar, de gestionar, de conseguir beneficios para la gente que lo necesita.

¿Cuál es el principal valor que ha guiado su vida?

La perseverancia.

¿Qué sigue para Bárbara Botello?

Concluir mi diputación sin traicionar a la gente que ha creído en mí. A veces, cuando se asume en serio la responsabilidad de ser oposición, uno resulta incómodo para el grupo en el poder, pero es necesario continuar a pesar de las denuncias, de las presiones y de los insultos de la gente del partido del gobierno.

¿Como se definiría con una sola frase?

Soy una mujer de retos.

¿Qué significa dicha frase?

Que para mí la vida no ha sido fácil. Creo que parafraseando a Luis Donaldo Colosio yo diría que soy producto de la cultura del esfuerzo y no del privilegio. Me ha tocado picar piedra en muchos ámbitos Hay políticos en nuestra ciudad y en nuestro estado que siempre han estado con el partido del gobierno y para ellos todo ha sido fácil. En cambio, desde que decidí entrar a la política lo hice desde la oposición al darme cuenta de la diferencia entre los ideales de un partido y de otro.

¿Cuál sería su mensaje para las mujeres guanajuatenses?

Las mujeres somos la mitad de la humanidad y somos madres de la otra mitad. De manera que no podemos quedarnos al margen de participar en la vida productiva de nuestras comunidades, desde la empresa, la academia, la política, el derecho y, en general, el trabajo.

¿Cómo quisiera ser recordada?

Como una mujer que contribuyó a que hubiera más justicia y equidad. Que no tuvo temor de enfrentarse al poder y que cuando lo ejerció lo hizo con sentido social y logró llevar la mayor cantidad de bien al mayor número de personas posible.