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LÍDERES DEL MAÑANA
¿Una vida en torno a la empresa o una empresa en torno a la vida?
 

Manuel Villalpando Villalpando
Director General de Techno Consulting
manuel_villalpando@v2techoconsulting.com

Indudablemente la actividad de emprender o poseer una responsabilidad importante en una empresa nos exige tiempo, energía, concentración y sacrificio. Es así que en momentos de gran exigencia, nuestra vida se sesga o polariza hacia el quehacer empresarial. En principio, esto es normal y no representa amenaza alguna a nuestro bienestar, siempre y cuando no sea una condición permanente. El problema surge cuando un periodo de transición o adaptación se convierte en varios años o décadas de una vida con excesivo énfasis en lo laboral o, dicho de otra manera, despertamos ante el hecho de que hemos construido una vida en torno a la empresa, en lugar de construir una empresa (o desempeñar un cargo específico) en torno a nuestra vida. Parece juego de palabras, o simple semántica, pero de fondo conlleva varias implicaciones. 

Cuando la vida gira en torno a la empresa, la convivencia familiar, atención a nuestra salud, actividades liberadoras de estrés, recreación, etc., pasan a segundo término (o último término). Solemos pensar o decir cosas como: “Mientras me encuentre en mis años productivos, haré el sacrificio, ya después habrá tiempo para...”, o bien, “Mientras exista trabajo, hay que aprovecharlo al máximo…” o, “Cuando cumpla tal objetivo económico propuesto, entonces me daré tiempo para…”, etc. Así pues, se nos pasa el tiempo, la vida, y de repente nos preguntamos, qué ha pasado con nuestra salud, relaciones con nuestros hijos, cónyuge, amigos y el equilibrio en nuestras vidas.

El enfoque alternativo consiste en decidir el tipo de vida que queremos, con su debido balance y, programar nuestras actividades empresariales tal que exista compatibilidad entre lo laboral y extra-laboral. Extendiendo esta idea, para asegurar que tengamos una vida equilibrada y satisfactoria y, por tanto llevar un estilo de vida que nos permita perdurar en nuestras actividades empresariales es importante, además del tiempo laboral, también programar el tiempo y espacio que dedicaremos a la familia, los amigos, la religión, la recreación, el ejercicio, la introspección y el aprendizaje. Claro que podrá existir flexibilidad en la programación de actividades, para evitar convertir esto en un proceso rígido o monótono, sin embargo, es importante considerar los espacios y tiempos para cada rubro;  de lo contrario, las exigencias y demandas de nuestras actividades empresariales fácilmente consumirán el tiempo que no hemos reservado para lo verdaderamente importante y trascendente en nuestras vidas. Es curioso cómo frecuentemente agendamos compromisos laborales y manejamos esto con estricto rigor y apego pero, al momento de programar actividades familiares, fomentadoras de salud, etc., somos más laxos.

Por otro lado, si en las actividades emprendidas o desempeñadas en nuestro trabajo procuramos, en la medida de lo posible, hacer aquello que nos agrade (idealmente, que nos apasione), lo que podamos realizar en forma competitiva (idóneamente, ser los mejores), las actividades que nos permitan generar riqueza (en un escenario  ideal, gran cantidad), y, atendemos los aspectos extra-laborales importantes que hemos comentado, entonces llevaremos una vida más plena y satisfactoria; la empresa girará en torno nuestra vida, alimentándose y creciendo de manera equilibrada, perdurable y “saludable”. Cabe recordar que el clima o pulso organizacional cobra el “tono” del líder y, si éste cae en desequilibrio de prioridades, esto permeará la organización y producirá un clima que, quizá funcione en el corto plazo, pero, difícilmente perdurará o si lo hace, no será bajo un clima laboral benéfico y satisfactorio para todos los involucrados.

A través de la actividad empresarial podemos brindar valor agregado a la sociedad, obtener valor económico  y   adquirir un sentido de aportación que enriquece nuestras vidas. Lo importante es mantenerlo en la perspectiva adecuada y no olvidar atender los aspectos que también enriquecen nuestra existencia: formar hijos de bien,  brindar fe o esperanza a un familiar o amigo en momentos de dificultad, alimentar y cuidar de nuestra mente, cuerpo, alma, etc. Quizá habrán escuchado la frase “el destino es el camino” y  es aplicable a este orden de ideas, dado que si nos enfocamos en cuidar el presente (el camino), manteniendo un equilibrio adecuado en nuestras vidas, estaremos forjando a cada paso una vida caracterizada por la satisfacción y felicidad, mismo que redundará en un destino enriquecedor tanto para el líder empresarial, como para aquellos dentro de su área de influencia.

 

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