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Felipe de Jesús González Ramírez
Presidente de la Comisión de Fortalecimiento del Mercado Interno
Confederación de Cámaras de Comercio (CONCANACO)
felipeglz@interdisa.com
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En este segundo trimestre del 2008, la cantidad de personas que laboran en el sector informal llegó a un nivel histórico según la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo publicada por el INEGI. Hay 12.1 millones de personas que equivalen al 27.5% que se desempeñan en actividades informales, comparado con las 20,000 personas del mismo periodo del 2006, las 156,000 personas en el 2007 y en el presente año la alarmante cifra de 421,000 personas que ingresan a la informalidad de 43.9 millones de población ocupada.
El Banco de México anunció con bombo y platillo que entre junio de 2007 y junio 2008, se crearon 372,000 nuevas plazas formales inscritas en el IMSS, lo cual nos da como resultado que los empleos informales crecieron más de un 13% en relación a los empleos formales.
Más preocupante es que este año se estiman solo 500,000 empleos por parte de Hacienda, y que durante abril-junio los datos demuestran que los desocupados crecieron en 88 mil, al pasar de 1 millón 505 mil en el segundo trimestre de 2007, a 1 millón 593 mil en el mismo periodo de este año, lo que representa un 3.5% de la Población Económicamente Activa (PEA).
Estimaciones nos dan que en este año dos de cada cinco personas que se ocuparon en alguna actividad productiva, lo hicieron en el sector informal, y sufrimos los efectos de una crisis mundial que se ve reflejada en la desocupación.
Mientras la mayoría de los empresarios en México están sorteando la crisis internacional y del país mismo, pagando impuestos crueles como el Impuesto de Tasa Empresarial Único (IETU) y el Impuestos sobre Depósitos en Efectivo (IDE) creados para acabar la informalidad, a final de cuentas, lo único que han provocado es que las empresas estén pagando impuestos por adelantado al fisco en un año difícil por la falta de liquidez, donde la población (consumidores) cae en la morosidad con las cajas populares y tarjetas de crédito.
Por otro lado el gobierno, da apoyos a través del Fondo Nacional de Apoyo para las Empresas en Solidaridad (FONAES) a proyectos productivos para la generación de empleos y sustento de familias, que sin embargo, no ha podido dar un paso hacia delante e incorporarlos de lleno a una dinámica de crecimiento y de pago de impuestos. Se cuenta con más de 3 millones de talleres familiares, cooperativas, sociedades solidarias, de producción rural, entre otras que representan un 40% del Producto Interno Bruto (PIB), las cuales operan al amparo de esquemas de exención de impuestos (estas facilidades de la ley fiscal, les permite considerarse dentro del sector formal y recibir apoyos de los gobiernos de los 3 niveles).
El gobierno federal se ha defendido argumentando que no promueve la informalidad, ni se trata de privilegios o canonjías, sino que sencillamente los legisladores consideraron necesario dicho trato fiscal para promover el desarrollo de ciertas actividades, aun y cuando hay cooperativas como Pascual y Alpura que gozan de esta situación, ya que la ley no contempla el tamaño de la empresa solo el esquema que desarrollan.
Podríamos decir que el dilema está en: “No pagar impuestos y no estar obligado.”
Brevemente podemos señalar que siete de las mayores economías del mundo que concentran el 56% del PIB global están al borde de una recesión. Alemania se contrajo en su crecimiento, al igual que España, Francia, Italia y muchas naciones europeas de las que ya que es indudable la debilidad de su economía; existen crecientes temores de una recesión en países clave como Japón, Reino Unido y Estados Unidos, y naciones como Dinamarca, Irlanda y Estonia ya están en un ciclo recesivo, por lo que se suman a esta situación.
La inflación en Estados Unidos reportó su nivel más alto en 17 años, al ubicarse en 5.6% en julio del presente año, hecho generado por el alza en los energéticos, trayendo como consecuencia un aumento al costo de transportación y crisis alimentaria que eleva el precio en productos básicos. AsImismo, corredurías importantes como Merrill Lynch consideran que la crisis crediticia en Estados Unidos está lejos de su solución, pues aún no toca fondo ya que no solo está ligada a las grandes instituciones crediticias expuestas a créditos sino que incluso se prevé impago de créditos prime (de alta calidad), factor que ha llevado a grupos financieros internacionales a un derrumbe multimillonario.
A pesar de los recortes en las tasas de interés, inyección de liquidez a los mercados y al programa de rescate financiero, el presidente Bush entregará una nación con más desempleo y menos crecimiento.
Difícil cierre de año y gris panorama para las empresas en el ámbito económico internacional y nacional, sorteando el pago de impuestos que están lejos de promover la productividad, con el insostenible y costoso subsidio al diesel y la gasolina (aunque ya se están acelerando deslices más fuertes al precio de los energéticos para bajar el subsidio), que es una carga muy fuerte para el gobierno, pero que a final de cuentas repercute en los contribuyentes.
Para ejemplificarlo: actualmente el SAT pierde el 20% de su recaudación en estos subsidios, debido a los impuestos que deja de pagar PEMEX dado que su precio es menos que el internacional. En 2006 dejó de tributar 35 mil millones de pesos, el año pasado más de 51 mil millones y en lo que va del año la cifra ronda los 105 mil millones de pesos.
Esperamos programas emergentes en materia económica, para lo que ya es inminente. Se señaló en los últimos meses del año anterior, que estamos mejor preparados para esta crisis internacional que años pasados, por lo que está próxima la prueba, a esta fortaleza.
