 |
Martín Orozco Sandoval
Asesor de administraciones municipales
martinorozco25@yahoo.com.mx
|
En esta ocasión quiero compartir con los lectores la reflexión de algunos datos recientemente publicados que pudieran parecer a primera vista discordantes.
En primer lugar, hago referencia a la publicación de una de las conclusiones de la reciente Tercera Cumbre Endeavor de Directores 2008 que organizó la calificadora Goldman Sachs el mes pasado. De acuerdo a ésta, la economía mexicana fue considerada después de Brasil, Rusia, India y China, como la segunda con mayores posibilidades de crecimiento entre las siguientes naciones: Corea, Turquía, Indonesia, Irán, Nigeria, Pakistán, Filipinas, Egipto, Bangladesh y Vietnam. Esto es, a la gran estructura económica existente y a la que se encuentra ya en proceso de desarrollo, se le valoró con una alta potencialidad, coincidente con algunas otras anteriores valoraciones que han hecho instituciones como el SIREM, Standard & Poor’s y la propia OCDE.
La siguiente reflexión tiene que ver con los resultados dados a conocer por el INEGI, que registra que la producción generada por cada mexicano durante el segundo trimestre del año fue de 11,017 dólares, lo que representó un incremento de 14.69% respecto a igual periodo del año pasado. El Producto Interno Bruto (PIB) a precios corrientes se ubicó en 12,257 billones de pesos, constituyendo un avance de 10.9% a tasa anual, es decir, que los problemas económicos internacionales que afectan a México de carácter de transitorio, han servido para mostrar la fortaleza de las bases económicas y, al final de la coyuntura, la estimación sobre la marcha económica es que podrá seguir creciendo.
Un tercer tema tiene que ver con los resultados de la primera evaluación nacional de los alumnos de tercer año de preescolar, -niñas y niños de alrededor de cinco años de edad-, que el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE) acaba de publicar. Los resultados revelan lo que era intuido: los pobres empiezan rezagados y, en algunos casos, la brecha es enorme. Mientras que 42% de los preescolares de escuelas privadas alcanzó un nivel de excelencia, sólo 13% de los preescolares de escuelas públicas lo hizo. De acuerdo con otras evaluaciones nacionales realizadas por el mismo INEE y confirmadas por la SEP, a través de ENLACE Básica y ENLACE Media Superior, la brecha entre educandos ricos y educandos pobres aumenta, lo que significa que no sólo la brecha crece sino que, en todos los estratos de aprendizaje, los niveles de logro se deterioran y en la medida que se avanza en la pirámide educativa, son menos los estudiantes que se ubican en niveles más altos de logros y más los situados en niveles más bajos de logro. ¿La consecuencia? Indicadores de deterioro social a la alza.
La cuarta reflexión se refiere a otra conclusión expresada en la Comisión Económica Para América Latina (CEPAL). De acuerdo con la Comisión, México sólo podría acelerar su actividad económica en el 2009, si consigue incrementar sus ingresos tributarios arriba de 12% del PIB, que representa elevar dos puntos más de los recursos que entran por esta fuente. Esto es, la baja aportación de los impuestos se observa como un freno al crecimiento al valorarse que por la escasez de éstos no se ha invertido lo suficiente en los sectores relevantes para el desarrollo de la economía, como el energético por citar un ejemplo.
¿Cuál debe ser la deliberación personal y social ante tales datos e informes? Creo necesario, en primer lugar, plantear algunas valoraciones:
Parece realmente que la planta productiva o estructura económica mexicana está mostrando la fortaleza en sus bases, al menos lo suficiente para estar resistiendo los desequilibrios internacionales y dar señales de potencialidad para su crecimiento, y esto es sin duda un aliento.
Confirmando la debilidad de la actividad económica en la primera mitad del año, se espera que el crecimiento del PIB continúe débil durante el resto del mismo, y esto plantea un primer reto que debe atenderse articulando esfuerzos productivos en donde las empresas y el gobierno son piezas fundamentales.
Si bien vemos que el PIB per cápita ha avanzado consistentemente a través de los años, también es cierto que aún existe una gran desigualdad en términos reales que, al paso de los años, han ido caracterizando las razones que han detenido el crecimiento, como la pérdida de competitividad, el rezago en tecnología, el bajo nivel educativo, así como la escasa inversión y ahorro.
Por otro lado, para aumentar la participación de los ingresos tributarios es necesario atender a cambios estructurales en materia laboral, fiscal y de energía, así como modernización de infraestructura y desregulación industrial.
Atendiendo a los informes referidos, podríamos decir en resumen que existen las bases para potenciar un mayor crecimiento y tenemos enfrente el reto de saber articular los esfuerzos; sin embargo, hemos descuidado las transformaciones de infraestructura administrativa y competitiva, así como las bases para abatir el rezago del desarrollo educativo.
¿Qué papel debemos emprender los distintos actores? Para el gobierno, ampliar las reformas que detonen una mayor competencia. A partir de la evaluación que realizara el Instituto Mexicano para la Competitividad en 2004 que situó a Aguascalientes en el rango de alta competitividad -ratificado en el estudio de 2007-, se han venido operando cambios que hoy pueden profundizarse a fin de ampliar las oportunidades hacia mayores sectores productivos. Es necesario integrar a más pequeñas y medianas empresas en la cadena productiva de las grandes y desarrollar nichos idóneos para las microempresas.
Por demás significativo es el resultado del Índice Nacional de Corrupción y Buen Gobierno evaluado en 2007, que sitúa a Aguascalientes como la segunda entidad menos corrupta, sólo debajo de Colima. Tal condición debe marcar el camino, pues genera confianza.
El sector productivo, debe estar más atento al desarrollo competitivo internacional y prepararse en esa línea, ser innovador y arriesgado.
La educación es tarea de todos. Hoy es necesario además de contar con los recursos indispensables, alzar la mirada a los nuevos requerimientos formativos, a las exigencias competitivas y a profundizar la vinculación con las áreas laborales.
Finalmente, la sociedad debe de encaminarse a ser incluyente de todas las voces y aprender a trabajar en conjunto, involucrarse en los procesos de decisión que afectan su entorno, prepararse más y ser sana.
