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Juan Enrique Sandoval
Socio Director Skillsa S.C.
juan.sandoval@skillsa.com
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¿La Tierra pide ayuda? El planeta Tierra
tiene 4 mil 600 millones de años de existencia, ¿y
se supone que un puñado de homo sapiens la
vamos a salvar? Nosotros, estos humildes empresarios
y directivos en las empresas estamos más preocupados
por satisfacer las necesidades de efectivo diario
que en seguir una serie de tendencias sospechosamente
novedosas en torno al medio ambiente y que además,
implican gastos e inversiones adicionales.
Así que, antes de gastar grandes sumas de
dinero en el rescate ambiental que nos corresponde
a todos, lea los consejos para posponer su responsabilidad.
1. Tirar el agua
El primero y el más grave. En Aguascalientes
falta agua. Pero, ¿es su responsabilidad? ¿Cómo
gasta agua su empresa? Normalmente, se gasta dentro
del proceso productivo, en el lavado de instalaciones
y autos, en los baños de la empresa. ¿Ya
la está reutilizando?
El Ing. Juan Jaime Sánchez, Director de Gestión
Ambiental del Instituto del Medio Ambiente de Aguascalientes
(IMAE), me comenta que se puede implantar un sistema
de tratamiento que permita que, el agua de un proceso
se pueda reutilizar en otro; o bien, permitir que
el agua sea tratada para las áreas verdes
dentro de las instalaciones de la misma empresa.
Claro, con estas acciones y un adecuado nivel de
medición, usted y su empresa ahorrarían
drásticamente en sus consumos de agua. ¡Pero
la inversión...! Muchas veces es complicado
pensar a largo plazo. Sí, tal vez en menos
de seis meses el sistema de reutilización
de agua se pague solo con los ahorros, pero ahora,
es tiempo del baño semanal para el perrito
Doberman que fielmente vigila nuestra fábrica
por las noches.
2. Usar el drenaje doméstico
¿Su compañía realiza descargas
no domésticas en el drenaje doméstico?
Muchos empresarios lo hacen así, ignorando
que algunos desechos deben, por ley, ser confinados
o tratados antes de ser desechados como agua sucia
en el drenaje municipal. Yo sé que usted conoce
la Norma Oficial Mexicana NOM-002-ECOL-1996.
La instalación y el mantenimiento de drenaje
es muy caro. Ahí está su excusa: Si
es caro para la ciudad, usted y su empresa no tienen
para realizarlo tampoco. Inspectores de PROESPA irán
y vendrán para constatar que las descargas
de usted y su empresa no sólo dañan
las tuberías, sino que algunos de los desechos
se filtran hacia los mantos freáticos de los
que todos tomamos agua potable. Usted tranquilo.
Siga tirando deshechos aunque mañana no tenga
otra opción que comprar agua embotellada para
su casa.
3. Eliminar los materiales peligrosos
Los materiales peligrosos por ley se tienen que
disponer a través de una empresa certificada
por la SEMARNAT. Tal vez su empresa genera desechos
peligrosos: residuos químicos, biológicos,
pintura, plomo o algún otro tóxico.
Cromo, cadmio, mercurio, níquel y el resto
de la tabla periódica que tanto odiábamos
en la secundaria. La solución ambiental sería
pagar a una empresa certificada para que los envíe
al único confinamiento nacional en Mina, Nuevo
León.
Pero la solución “empresarial” de
usted y su compañía es tirarlo todo
en el contenedor más cercano a su fábrica,
y eliminar los materiales peligrosos de sus registros.
De esta manera, usted cree que: “Si nadie lo
sabe, nadie lo nota; si no está en mis registros,
no existe en la vida real”. Si, claro.
4. No reciclar
Los norteamericanos tienen una frase: “La
basura de alguien, es la riqueza de otro”.
Lo mismo opina el Ing. Sánchez del IMAE. Mucha
de la basura y desperdicios sólidos de una
empresa, podrían ser utilizados por otras
compañías. Pero no tenemos tiempo para
estar buscando empresitas que se dedican a producir
papel reciclado. ¿Nuevos clientes? Bastantes
problemas nos traen los actuales.
Aunque nos repitan que nuestra basura tiene valor,
el tiempo en buscar clientes para la basura es enorme
(aunque bastaría hablar al IMAE para ayudarnos
a hacer los contactos). Así que tire, tire,
tire. ¿Sí tiene un programa de reutilización
de papel para imprimir, verdad? Olvídelo. ¿Creía
poder convertir su basura en subproductos? Mejor,
mañana.
5. Continuar con los gastos de
energía
Aunque no lo crea, esos cuentones enormes de luz
que llegan a su empresa cada bimestre podrían
ser drásticamente reducidos. Seguro ya lo
sabe. La experta en legislación ambiental
y marítima radicada en Aguascalientes, Sandra
Mendoza Barrera, sugiere iniciar por analizar los
consumos. Otra vez, si no se mide, no se puede mejorar.
En oficinas, ella propone apagar por lo menos los
monitores de las computadoras cuando no se está frente
a ellas, y en fábricas solicitar voluntariamente
una auditoría ambiental y energética.
Pero si usted no deja entrar ni a los auditores
de SHCP, menos va a estar invitando a auditores ambientales
de PROESPA o de PROFEPA para que le ofrezcan sugerencias
sobre cómo pintar las paredes y de qué manera
plantar árboles que reduzcan las necesidades
de aire acondicionado. La empresa es mía y
no entra nadie, ni siquiera la legislación
ambiental.
6. No asigne dinero de limpieza
La idea de reservar el clean-up money (dinero
de limpieza) es bastante reciente y consiste en una
cuota o aportación que hacen las empresas
a una especie de fondo o seguro ambiental. Así,
cuando alguna autoridad sanciona a una empresa y
le aplica una multa, la empresa recupera dinero de
dicho fondo para pagar. La aportación disminuye
si la empresa está certificada en algunas
normas ecológicas, ya que, obviamente estará sujeta
a menos multas.
Si usted no piensa cumplir con las normas ambientales
que le corresponden, podría tener una reserva
propia de clean-up money. Pero... la misma
Sandra Mendoza reconoce que las autoridades ambientales,
estatales o federales, no son suficientemente enérgicas
en el seguimiento del cobro de las multas. Así que,
para qué molestarse en guardar ese dinero,
cuando podría usarlo mes tras mes para pagar
la gasolina de la Hummer que tiene en su empresa
como automóvil “utilitario”.
7. Bienvenidas las chimeneas
Cielo claro. En Aguascalientes el problema de la
limpieza del aire no es importante, ¿verdad?
Tenemos cielo azul, las únicas que contaminan
son las ladrilleras, y no lo suficiente para preocuparnos.
No nos espantan los términos bióxido
de azufre, monóxido de carbono, partículas
suspendidas, y otras calamidades que sólo
se sufren en otras ciudades.
La experiencia nos ha demostrado que no es cierto,
pero sigamos con la esperanza: si un problema se
ignora durante suficiente tiempo es probable que
desparezca solo. Repítase a sí mismo: “las
chimeneas de mi empresa están grandotas y
les falta mantenimiento, pero nunca llegaremos a
los niveles de Guadalajara y la Ciudad de México”. Si,
por supuesto. Igual que la inseguridad nunca llegaría.
Está bien. Quédese con la excusas
de siempre: “No tenemos dinero. No podemos
invertir en este momento. No es tan grave el deterioro
ambiental”. Yo por lo pronto, voy a practicar
cómo contener la respiración por largos
periodos. Y como siempre, por favor, usted no me
haga caso.
