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José Luis Díaz Ramírez
Plató 54
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El doctor Cornelio Serna, eminente alergólogo
cuyo trabajo es reconocido a nivel internacional,
y que a lo largo de su vida, se ha hecho merecedor
de gran cantidad de reconocimientos, dentro y fuera
del país, continúa su trabajo bajo
los principios que acuñó desde un
inicio: la atención humana y científica,
para el cuidado estricto sus pacientes.

¿Dónde y cuándo nace?
En
la ciudad de México, el 28 de
agosto de 1939; mis padres fueron don Cornelio Serna
García (†), originario de Cuerámaro,
Gto., y Joaquina Vargas Cisneros (†), del
Distrito Federal. Fuimos cinco hermanos: Ramón,
Apolonio, Agustín Cornelio, Jesús y
Cesáreo, todos nacidos en el Distrito Federal.
Mis padres regresaron a Cuerámaro con sus
primeros tres hijos, y en Tupátaro y Cuerámaro
estudié mis primeras letras. De regreso en
la ciudad de México, realicé mis estudios
secundarios en el Colegio Unión, de los padres
salesianos; proseguí en la Preparatoria número
cinco, de la UNAM y, al terminar, hice el examen
para ingresar a la facultad de medicina. Me tocó inaugurar
la Ciudad Universitaria.
¿Qué le impulsó a estudiar
medicina?
De pequeño, en la ciudad de México,
acompañaba al Dr. Valero, médico de
mi madre, a quien ayudaba con el maletín,
veía como preparaba las medicinas en frasquitos
color ámbar y sentía una inspiración.
En la secundaria salesiana, un día, en clase
de biología, el profesor Francisco Yáñez
González me preguntó qué pensaba
ser en la vida; le contesté inmediatamente "médico" y
desde entonces (1953) llevé el seudónimo
de "el médico".
¿Fue un estudiante sobresaliente?
Sí. Me juntaba con jóvenes estudiosos, en eso consistió mi éxito
como estudiante de medicina, además de que mis maestros y compañeros
siempre dijeron que poseía una extraordinaria memoria.
¿A quién recuerda?
En secundaria, a Rafael Mayén; en preparatoria, al Dr. Jorge
Madrigal Orozco, médico militar, teniente coronel del ejército
mexicano; en la carrera profesional, a los doctores Teodoro Carrada, Isacc Subch,
Israel Rostenberg, Emilio Santos, Julio Matsumoto Miyamoto, Roberto Kresner Somitt,
entre otros grandes médicos e investigadores.
Siempre íbamos a la cabeza en estudios y
yo procuraba imitarlos; fue una época muy
bonita, en la que sí estudiábamos verdaderamente:
no había huelgas, había una estricta
disciplina y maestros de mucha calidad académica;
varios de ellos provenían de España,
refugiados de la guerra civil. En el quinto año
de la carrera, para realizar mi internado, concursé con
otros compañeros y obtuve, por decreto presidencial,
el nombramiento de médico interno, conjuntamente
con el Dr. Ramón Quijano, en el hospital "Leonardo
Martínez V.”, de San Pedro Sula,
Honduras, Centroamérica, donde en 1963 nos
unimos con el hoy destacado pediatra hondureño
Jorge Alberto Guillén.
Después de un año en Centroamérica,
regresé a la ciudad de México para
realizar mi servicio social. Por razones familiares
e históricas, escogí el rancho de Corralejo
de Hidalgo, cuna de la independencia mexicana, con
poco menos de cincuenta habitantes. Deseaba ser el
primer médico en servicio social en la tierra
donde nació el cura don Miguel Hidalgo y Costilla.
Ahí quedó una placa que decía “Dr.
Cornelio Serna, primer médico en servicio
social en la ciudad de la independencia mexicana”.
Fue una gran satisfacción.
A los seis meses, el doctor Felipe Dobargames, jefe
de salubridad en el estado de Guanajuato, me mandó decir
que fuera a Cuerámaro a terminar mi servicio
social, lo que fue un verdadero honor. El presidente
municipal me nombró “Hijo predilecto
de la ciudad de Cuerámaro”.

Al lado de su esposa e hijos,
a quienes han inculcado el humanismo y la honestidad…
“Porque
eso nos lleva a cuidar a nuestros semejantes” y
porque
“el ser honesto es,
para mí,
fundamental”, afirma el doctor Serna.
¿Cuáles han sido sus mejores
experiencias?
En
primer lugar, casarme con la magnífica
y bonita dama española doña María
Macaria Hernández y Martín; viajar
y conocer médicos, investigadores en el
campo de la alergología. Inicialmente me
becaba el IMSS (17 veces), y hasta la fecha he
acudido a Centro, Sur y Norteamérica, Europa
(España, Portugal, Italia, Francia, Bélgica,
Suiza, Alemania y Rusia, entre otros países.
En un congreso mundial en Moscú, en 1998,
obtuve el primer lugar con un trabajo titulado "Asma
bronquial y contaminación ambiental",
que realicé en colaboración con el
IMSS y la Facultad de Medicina de León.
¿Cómo se recibió?
Regresé a la Ciudad de México a terminar
mi tesis, dirigida por el doctor Teodoro Carrada
Bravo, director del Hospital de Enfermedades Pulmonares,
en Huipulco: Atelectasia pulmonar experimental” y
obtuve mención honorífica. Luego fui
al Instituto de Cultura Hispánica, en 1957,
con un Señor Sanmillán, y le platiqué mi
deseo de ir a España a un hospital grande,
a hacer la especialidad en Alergología.
Me pidió llevar los documentos y como a los
seis meses llegó la respuesta: había
ganado por oposición un concurso con médicos
hispanoamericanos para obtener una beca en la Clínica
de Nuestra Señora de la Concepción,
de la “Fundación Jiménez Díaz”,
de la Universidad Complutense, de Madrid, donde hice
mi especialidad con el doctor Carlos Jiménez
Díaz y con el doctor Carlos la Hoz –quien
fue mi padrino de bodas-.

El día de su boda con
María Macaria Hernández,
lo que
califica como la mejor experiencia de su vida.
¿Cuántos hijos tiene?
Tengo tres excelentes hijos: Denise, pasante
de Odontologia; Christian, abogado y notario, y Olivier,
magnífico médico inmunólogo,
quienes ya me han obsequiado con seis hermosos nietos.
¿Qué valores inculcó en
sus hijos?
Como médicos, a dar atención muy eficaz,
agregándole el valor de ser un científico
pero, especialmente, a ser eminentemente humanistas,
porque eso nos lleva a cuidar a nuestros semejantes.
Como valor, les he inculcado el de la honestidad,
ante todo; el ser honesto es, para mí, fundamental,
y lo han entendido muy bien. El ser eficientes, el
estar en constante superación, el respeto
a sus colegas, a sus semejantes y a sus amigos.
¿Cuál ha sido su participación académica en cursos
y congresos; qué distinciones y premios ha recibido?
En primer lugar, hice mi especialidad en la “Fundación
Jiménez Díaz”, de la Universidad
Complutense de Madrid, en el hospital de la Santa
Cruz y San Paul, de Barcelona, y en el hospital Brousais,
de París.
He sido profesor titular de pre y postgrado en
alergia e inmunología en el IMSS y en la Facultad
de Medicina de León, desde 1975; profesor
de múltiples cursos de residencia, y tengo
numerosas publicaciones en libros de la especialidad
en alergología. He participado como profesor
en un sinnúmero de reuniones de alergología,
en México y en el extranjero; desde 1969 hasta
la fecha, encargado del Departamento de Inmunología
Experimental y Aplicada.
Recibí en 1985 la medalla al mérito
Giornete Mediche Internazionale, en Roma; diploma
de reconocimiento, en 1993, por el IMSS. Entre 1969
y 2007 he otorgado y recibido 193 conferencias; he
asistido a 46 congresos internacionales; he elaborado
14 cursos nacionales e internacionales, en León;
cuento con 160 diplomas nacionales e internacionales
en la materia de alergia e inmunología clínica.
He colaborado en varios libros editados sobre asma,
alergia e inmunología clínica; he dirigido
más de 10 tesis en el campo de mi especialidad,
y he obtenido 43 constancias por mis aportaciones
al estudio de las alergias.
Como profesor he recibido 38 felicitaciones especiales;
56 reconocimientos como profesor invitado; 20 créditos
académicos a la excelencia; 53 certificados
por aportaciones originales en el campo de la alergología
y finalmente, participé como profesor en
el IX Congreso Internacional de la Sociedad Centroamericana
de Alergia e Inmunología.
En Honduras, en julio de 2007 recibí un valioso
diploma que dice: “La Sociedad de Alergia e
Inmunología otorga el presente diploma al
Dr. Cornelio Serna Vargas por su participación
y por sus aportes realizados durante el X Congreso
Centroamericano y del Caribe de Alergia e Inmunología
Clínica. X Congreso Dr. Carlos E. Gutiérrez
Realizado en Tegucigalpa, D.C. 18 al 20 de julio
del 2007”.
Como catedrático ¿cuántos
años tiene y en dónde ha estado?
En 1975 comencé como profesor de la cátedra
de Alergia e inmunología Clínica y
me ha dado muchas satisfacciones. Los tres o cuatro últimos
directores de la Facultad de Medicina, de la Universidad
de Guanajuato han sido alumnos míos, como
los doctores Ángel Córdova Villalobos,
Jorge Morales, Éctor Jaime Ramírez
Barba, entre otros.
En 1996, la Facultad de Medicina me otorgó una
presea por el desempeño académico en
el módulo de medicina interna, en el área
de la alergología.
¿Tiene
usted un lema?
Sí: la constancia, el trabajo y
la amistad todo lo vence.